¿Cómo afronta el Centro Democrático llegar al poder?

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La transición de oposición a Gobierno, en algo así como seis o siete años, le supone un gran reto al movimiento del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe.


Por: Redacción 360 Radio

Todos los escenarios políticos en el mundo siempre tienen contrapartes, y para algunos esa es una de las esencias de la democracia, incluso donde no hay disenso se cuestiona mucho que la palabra democracia exista, pues una homogeneidad de pensamiento quizá puede llevar a regímenes dictaroriales o a maneras de gobierno que vayan en contravía de las libertades individuales.

Colombia, que ha tenido una larga historia manchada de sangre, violencia, terrorismo y toda clase de vejámenes, ha empezado a transitar desde hace dos años por el momento del llamado posconflicto que implica una necesidad de repensar el país, las relaciones entre todos los actores políticos y sociales de la Nación, y desde luego, una apertura democrática de todas las fuerzas que sienten la necesidad, la voluntad y el ánimo de participar abiertamente en la construcción de un país desde sus planteamientos.

El Centro Democrático se convierte en oposición luego de la disrupción y cambio radical del presidente Juan Manuel Santos luego de ser electo como presidente; se distancia del expresidente Uribe, retorna a sus orígenes liberales y nace la gran confrontación a la que el país ha asistido en estos años; han aumentado los niveles de polarizacion y esto ha generado que el país se divida entre uribistas, no uribistas y entre una pequeña población que rechaza dicho conflicto.

Es por esto que en el primer envión por la Presidencia hace cuatro años el Centro Democrático quizá dio un primer golpe en la mesa muy grande, y fue haber ganado la primera vuelta; luego la segunda la pierde por pocos votos pero llegaba a consolidarse como una fuerza política alternativa, de oposición, que se iba a sumar a sectores como el Polo Democrático, la ASI, con facciones del Partido Alianza Verde, entre otros, que no estaban de acuerdo con las políticas del Gobierno Juan Manuel Santos.

Enfrentaron con vehemencia las maquinarias de la Unidad Nacional, de los partidos Conservador, Liberal y Cambio Radical. En un gran porcentaje se vieron marginados de cualquier participación burocrática en el Gobierno, y aguantaron el fuerte oleaje de otros cuatro años mucho más agrestes pero con una posición en el Congreso, algo que no habían tenido en el periodo 2010-2014, en el que unos pocos levantaron la voz y decidieron desobedecer a sus partidos cuando ya estos estaban entregados al presidente Juan Manuel Santos.

Ahora llegan a la Presidencia de la República, con el mandatario Iván Duque, uno de los presidentes más jóvenes que ha tenido Colombia, una bancada nutrida en el Congreso, en ambas cámaras: Senado y Cámara de Representantes. Al final alcanzaron las 20 curules en el Senado de la República, y en la Cámara llegaron a los 32 representantes.

En tal virtud, tienen un escenario completamente inverso a lo que tenían hace ocho y hace cuatro años, lo que les supone un reto gigantesco: empezar a gobernar. Pasar de la crítica o reprobación a la construcción, a la posibilidad de plantear y exponer todas las propuestas que tengan para el país; abanderar los distintos propósitos que tengan para la construcción de una Colombia que hoy necesita de verdaderos líderes, y claramente que lo que se tracen lo cumplan y lo saquen adelante de la mejor manera y en el menor tiempo posible.

Van a requerir unir fuerzas con otras colectividades, no pueden ser egoístas en esta necesidad que todos los gobiernos tienen. Deben conminar a un debate serio, exigir que las propuestas sean constructivas y no destructivas, y desde luego tener el vigor, el brío de tratar de satisfacer, solventar y enderezar el rumbo del país. Hay problemas de inseguridad como nunca antes, la economía requiere de una reactivación urgente y es por eso menester sacar adelante la reforma tributaria en el menor tiempo posible, tiene que empezar a gobernar rápido, no se pueden dar la suntuosidad de esperar seis o siete meses para llegar y acomodarse, pues Iván Duque no podrá aspirar a reelección y hoy el país está demandando soluciones concretas a las necesidades de toda la Nación.

Uribe tiene ese gran desafío de pasar a otra manera de comunicarse, no todo por Twitter, y ser el mentor de su bancada indicando los caminos sugeridos, alertando de las amenazas, llevar a los mejores capitanes que puedan sostener el barco de este país que requiere personas con carácter y liderazgo, que seguramente nadie lo va a desconocer.

Iván Duque tendrá que rodearse muy bien en todos los sentidos. Tendrá que trabajar unas 20 horas al día sin parar. Es casi para él una obligación salir de Bogotá y estar recorriendo el país y no cometer el error del presidente Santos, y estar conectado con las sensaciones y los pensamientos de los colombianos, pues el presidente no puede ir por un lado y el país por otro.