Competitividad en reversa

Por: Federico Hoyos Salazar

El diccionario Longman, define la competitividad como: “La habilidad de un país, compañía o producto de competir con otros”. La palabra clave de este significado es “habilidad”. Dicho esto, es de la mayor pertinencia preguntarse, cumplido un año del segundo periodo del Presidente Santos, ¿cómo está Colombia en habilidades para competir con otros países? Aunque son muchos los temas que podríamos examinar para responder la anterior pregunta, revisemos cuatro factores fundamentales: educación, seguridad, corrupción e infraestructura. No sin antes decir, que según el último reporte de competitividad del Foro Económico Mundial (FEM), desde hace cuatro años, Colombia se encuentra en el puesto 66 de 144, pareciera que estamos estancados, pero la realidad es que vamos en reversa.

Dicho lo anterior, revisemos algunos datos sobre los cuatro temas de los que nos hemos propuesto hablar. Primero, educación: desde 2012, Colombia ha obtenido deficientes resultados en las pruebas PISA, obteniendo un puesto 62, por debajo de países como México, Costa Rica y Brasil. Los malos resultados de estas pruebas son evidencia de la falta de calidad en la educación que los niños y niñas de Colombia están recibiendo. Consciente de lo anterior, el Ministerio de Educación se ha puesto la meta de construir 30.000 nuevas aulas en los próximos 4 años, para dar paso a la política de jornada única escolar. Sin restar mérito a esta loable iniciativa, merece la pena preguntar si realmente la respuesta que el país requiere para mejorar la calidad educativa es la construcción de infraestructura.

Seguridad. De acuerdo al índice Global de Terrorismo 2014, Colombia se encuentra ubicado en el puesto 16 de 124, como uno de los 20 países con mayor actividad terrorista del mundo. Esta situación, afecta a la población, la empresa, imagen y credibilidad del país. Ya sabemos que los defensores del proceso de paz, dirán que precisamente esto es lo que se busca solucionar a través del diálogo y, ojalá tengan razón, pero lo cierto es que mientras esto ocurre -si es que llega a ocurrir- el país sigue estando mal calificado a nivel mundial en esta sensible materia, y que con seguridad 2015 no tendrá una mejor nota, pues la arremetida terrorista de FARC en el primer semestre ha sido brutal.

De manera semejante, el reporte de competitividad del FEM, Colombia está en el puesto 138 de 144, entre los países en donde las empresas más deben pagar por los costos del terrorismo. Esto, se ve reflejado en la afectación de empresas minero energéticas que tienen que soportar la tradicional táctica terrorista de voladura de oleoductos, torres de energía, derramamiento de crudo e incineración de buses y camiones. Sin embargo, el tema no es sólo de terrorismo, según el mismo reporte del FEM, Colombia está en el puesto 134 de 144, como uno de los países en donde la empresa más debe pagar por los resultados del crimen y la violencia. El exagerado aumento de la extorsión en un 261% durante los últimos 4 años, como lo certifican datos del Ministerio de la Defensa de Colombia, es prueba de la profunda afectación de la inseguridad en las ciudades a la empresa privada, quien muchas veces se encuentra en el dilema de pagar a los grupos criminales o cerrar su negocio.

Corrupción. Según el reporte de Doing Bussiness en 2014, Colombia se encuentra ubicada en el puesto 94 de 144 en cuanto a corrupción, siendo 1 el menos corrupto y 144 el más corrupto. En cuanto a percepción de este tema, Transparencia Internacional ubica a Colombia en el lugar 94 sobre 175. Dos entidades diferentes confirman lo mismo: La corrupción pulula en nuestro país. Para rematar, frente a la pregunta de un estudio de la Universidad Externado de Colombia: ¿considera que en Colombia hay empresarios que ofrecen sobornos dentro del giro de su negocio? el 91% respondió afirmativamente. Así las cosas, la corrupción no es sólo problema del gobierno, en la empresa privada el mismo mal está presente y fortalecido.

Infraestructura. Según el citado reporte del FEM, Colombia se encuentra en los puestos, 126, 122 y 113 en cuanto a calidad de infraestructura en carreteras, puertos y transporte aéreo, respectivamente. El país viene avanzando en esta materia, y seguramente en 10 años con los resultados de las autopistas de cuarta generación el panorama será mejor, de igual manera en el frente portuario, gracias a proyectos como Puerto Antioquia en Urabá. No obstante es preciso mencionar que en Colombia pasamos del 1.6% al 3.2% del PIB en inversión en infraestructura; buen avance, sin embargo, países más desarrollados, con quienes tenemos acuerdos comerciales, están invirtiendo el 5% del PIB en esta misa materia. A pesar de los avances, seguimos rezagados.

Para terminar, un dato imprescindible, Colombia tiene una carga impositiva del 75% sobre las utilidades; cifra altísima que no hace al país atractivo para invertir, ni tampoco para hacer empresa. Así las cosas, el gobierno debe elegir entre más tributos o más industria pues ambos son incompatibles. La profunda caída en los precios del petróleo deben generar reflexión entre el Ejecutivo, para incentivar el crecimiento de la industria no petrolera, y un primer tema para revisar es la robusta tributación sobre la industria. Desalienta entonces que hoy se hable de una siguiente reforma tributaria, cuando la industria ni siquiera se ha recuperado del golpe de la anterior.

No vamos bien en competitividad, la situación debe ser abordada integralmente y con medidas audaces, de lo contrario la inversión seguirá buscando mejores rumbos, la generación de empleo y el impulso económico se estancarán y así, lo alcanzado hasta ahora en donde pasamos de ser considerados un país inseguro e irrelevante, a una esperanza del continente, será un fugaz capítulo de nuestra historia.

@FedericoHoyos

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