El hecho: Las MiPymes colombianas obtuvieron 65,3 puntos en el Índice de Capacidades Financieras 2025-2026, ubicándose en un nivel intermedio.
¿Por qué es importante? Porque las capacidades financieras influyen directamente en la sostenibilidad, el crecimiento y la capacidad de adaptación de las empresas.
¿Cuál es el contexto? Las MiPymes representan la mayor parte del tejido empresarial colombiano y son una fuente fundamental de empleo en el país.
¿A quiénes afecta y cómo? A miles de empresarios y trabajadores, ya que una mejor gestión financiera puede traducirse en negocios más sólidos y sostenibles.
El dato que no se puede perder: Aunque los empresarios muestran buenos niveles de conocimiento financiero, las actitudes relacionadas con la planificación y la gestión de largo plazo continúan siendo la principal debilidad identificada por el estudio.
Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) son responsables de una parte significativa de la actividad económica y la generación de empleo en Colombia. Sin embargo, su capacidad para enfrentar desafíos económicos no depende únicamente del acceso al crédito o de las condiciones del mercado, sino también de las habilidades financieras de quienes las dirigen.
Capacidades financieras de las MiPymes: avances en conocimiento, retos en ejecución
Esa es una de las principales conclusiones del más reciente análisis realizado por ANIF a partir del Índice de Capacidades Financieras (ICF), una herramienta que mide qué tan preparadas están las empresas para tomar decisiones económicas sostenibles. El estudio encontró que las MiPymes alcanzaron un puntaje promedio de 65,3 sobre 100 durante el período 2025-2026, resultado que refleja un nivel intermedio de capacidades financieras.
El índice evalúa tres aspectos fundamentales: conocimientos financieros, comportamientos financieros y actitudes frente a la gestión económica. Aunque los empresarios obtuvieron los mejores resultados en conocimientos, el panorama cambia cuando se analizan las prácticas y la visión estratégica que aplican en sus negocios.

Los datos muestran que muchos empresarios comprenden conceptos relacionados con inflación, financiamiento, deuda o capital. No obstante, ese aprendizaje no siempre se traduce en decisiones orientadas al crecimiento sostenible de las empresas.
El estudio identifica una brecha entre lo que los empresarios saben y lo que finalmente aplican en la administración cotidiana de sus negocios. Aspectos como la planificación financiera, la previsión de riesgos o la construcción de estrategias de largo plazo continúan siendo desafíos relevantes para una parte importante del sector.
Planificación financiera sigue siendo el principal desafío empresarial
El componente con menor desempeño fue el relacionado con las actitudes financieras. Esta dimensión mide la disposición de los empresarios para planear, gestionar riesgos y adoptar decisiones con visión de futuro.
Según el análisis, el rezago no responde exclusivamente a una falta de educación financiera, sino a la limitada incorporación de hábitos que permitan fortalecer la sostenibilidad de las empresas en el tiempo.
Para ANIF, este hallazgo representa una señal de alerta sobre la necesidad de replantear los programas de formación financiera dirigidos a los empresarios. Más allá de enseñar conceptos teóricos, el reto consiste en promover cambios de comportamiento que ayuden a convertir el conocimiento en acciones concretas.
El fortalecimiento de estas capacidades resulta especialmente relevante para las MiPymes, que suelen enfrentar mayores dificultades para acceder a financiamiento y cuentan con menos margen de maniobra frente a escenarios económicos adversos.
En ese contexto, la educación financiera aparece como una herramienta clave para mejorar la resiliencia empresarial, impulsar el crecimiento y fortalecer la competitividad de miles de negocios que constituyen la base del aparato productivo colombiano.
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