Crisis en Turquía: Inflación devaluarán el mercado colombiano

La creciente tensión entre el Gobierno de Gustavo Petro y la Junta Directiva del Banco de la República ha despertado los fantasmas de la crisis financiera en Turquía.

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La reciente grieta en la relación entre el Gobierno de Gustavo Petro y la Junta Directiva del Banco de la República ha dejado de ser un simple cruce de opiniones técnicas para convertirse en un debate de calado nacional. En los pasillos del Ministerio de Hacienda y en los centros de pensamiento económico, una comparación empieza a susurrarse con preocupación: el colapso financiero de Turquía.

El distanciamiento, marcado por las constantes críticas del Ejecutivo hacia la política de tasas de interés y la autonomía del Emisor, ha llevado a analistas y sectores de la oposición a desempolvar las crónicas de la crisis otomana. El temor es que la presión política sobre la política monetaria derive en una debacle similar a la vivida bajo la administración de Recep Tayyip Erdoğan.

Una advertencia por la crisis económica en Turquía

Para entender la gravedad de la comparación, es necesario mirar los datos que dejó el experimento turco. Durante años, el presidente Erdoğan desafió la ortodoxia económica, argumentando que las altas tasas de interés eran las causantes de la inflación y no su remedio. Bajo esta premisa, intervino de facto en las decisiones del Banco Central de Turquía, forzando reducciones de tasas en momentos de alta presión de precios.

En el contexto local, el presidente Petro ha manifestado en repetidas ocasiones su inconformidad con el ritmo de descenso de las tasas de interés, que actualmente se sitúan en niveles que el Gobierno considera «asfixiantes» para la reactivación económica. Sin embargo, la misión del Banco de la República, es mantener la estabilidad de los precios y proteger el poder adquisitivo de la moneda nacional. La fricción escaló recientemente cuando voces cercanas al Gobierno sugirieron la posibilidad de emitir dinero para financiar proyectos sociales o de infraestructura, una idea que los expertos consideran el «pecado original» de la economía turca. Analistas financieros coinciden en que, aunque la institucionalidad colombiana es robusta, el simple hecho de cuestionar la independencia del Emisor genera ruido en los mercados.

Una advertencia por la crisis económica en Turquía
Foto: redes sociales

El paralelismo con Turquía no busca ser una profecía, sino una advertencia sobre los riesgos de politizar las herramientas técnicas de control monetario. Mientras que en Turquía la recuperación ha sido lenta y dolorosa tras el regreso a políticas más tradicionales, en Colombia el debate se centra en evitar dar ese primer paso hacia la heterodoxia radical.

Por ahora, el Banco de la República mantiene su postura de cautela, basando sus decisiones en datos macroeconómicos y no en presiones políticas. No obstante, el pulso continúa. El reto para el Gobierno Petro será encontrar un equilibrio entre sus ambiciones de crecimiento y el respeto a una institucionalidad que, guste o no, ha mantenido al país lejos de espirales hiperinflacionarias como las que hoy sirven de espejo oscuro en el panorama internacional.

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