Crítica a la crítica

Por: Cecilia López


Si algo aprenden quienes han pasado mucha parte de su vida en el servicio público, es que un elemento clave para tener éxito en su gestión en este tipo de cargos, es saber manejar la crítica que necesariamente van a recibir. De no hacerlo, se pasarán todo el tiempo a la defensiva, lo que sin duda limitará su gestión dando lugar a críticas claramente justificadas. Al paso que van este gobierno y su partido, el Centro Democrático, pasarán a la historia como los actores de un período gubernamental que se caracterizó por criticar la crítica, en vez de concentrar sus esfuerzos en demostrar con hechos y no con palabras que están actuando.

Se aplica en este caso el adagio que afirma: “Siembra vientos y recogerás tempestades”. Han pasado 10 meses de este período presidencial, y todavía los ministros y otros miembros de esta Administración empiezan sus intervenciones públicas hablando de los horrores que recibieron del gobierno Santos. Esto sucedió en la Convención Bancaria, cuando todo el mundo esperaba que los ministros hablaran de sus realizaciones durante todo este período que no es menor. Como esa ha sido la tónica, el antiguo equipo del gobierno Santos se siente con toda la autoridad para criticar las actuaciones del gobierno Duque. Esa forma la impusieron quienes ahora se quejan.

Pero lo que es innegable es que además las declaraciones de ese amigo-enemigo que tiene el presidente Duque, que es el ala dura del Uribismo que parece ser la mayoría visible, no ha hecho sino demostrar su odio, su rechazo a todo lo que tiene que ver con el Acuerdo de Paz. Y así no lo quieran aceptar gobiernos internacionales y organismos multilaterales como la ONU siguen convencidos, así como también una gran parte del país, de que se logró acabar con ese foco de violencia que causaba la guerrilla de las FARC, sin negar que siguen subsistiendo otros focos de violencia.

La entrevista de Sergio Jaramillo con una de las mejores periodistas del mundo, Christiane Amanpour, en la cadena CNN, es una prueba del valor que internacionalmente se le da a este proceso, considerado en ese espacio como uno de los mejores logrados en países con conflictos internos similares. Y eso no lo va a borrar la queja de un grupo político y de un gobierno que sigue viviendo en el No como si el Sí no existiera.

Para no entrar en esta interminable polémica, lo que sí debe mencionarse es que el gobierno y su partido están perdiendo energías y espacio político en unas reacciones viscerales que les quitan apoyo nacional e internacional. Lo mejor que pueden hacer es mostrar resultados. Es una realidad inaceptable que el asesinato de líderes sociales y de desmovilizados de las FARC continúe. Es verdad que el tema de la reforma rural está congelado porque asuntos prioritarios como el tema del Fondo de Tierras y su distribución no avanzan. Por centrarse en la crítica a la crítica se está desaprovechando tiempo invaluable para actuar. Como mensaje al gobierno: “Obras son amores y no buenas razones”.