Cuántas curules podrían sacar los partidos en las elecciones del 8 de marzo y la dinámica de las listas cerradas, hay varios factores estratégicos que conviene analizar, asimismo sirve para mandar mensajes internos y marcar posturas dentro de los partidos. Las encuestas para Congreso siempre serán difíciles de adelantar y de acertar, pero los cálculos internos de las organizaciones permiten establecer proyecciones aproximadas.
Por ejemplo, el Centro Democrático busca entre 18 y 20 senadores, aunque hoy se habla de un objetivo de 25 para asegurar la entrada de Álvaro Uribe Vélez. Por su parte, el Pacto Histórico apunta a mantener al menos 20 curules o incluso aumentar en dos más. Creemos y Salvación Nacional enfrentan un reto adicional: sacar el umbral mínimo para obtener senadores, si no logran alcanzarlo, los votos podrían desperdiciarse, beneficiando indirectamente a la derecha o a la centro-derecha en términos de curules en el Congreso.
Dentro del Centro Democrático, hay tensiones en la lista del Senado. Esteban Quintero, que aparece en el puesto 11, genera inconformismos debido a su liderazgo desgastado y a sus relaciones políticas con sectores cuestionados de Antioquia.
Su posición por delante de otros candidatos, como Juan Espinal o la reemplazante de Miguel Uribe, ha sido criticada y genera fricciones con distintos grupos internos. Esto se refleja en que muchas cámaras de Antioquia trabajan con campañas de otros partidos, aumentando la presión sobre la lista oficial.
La pelea es intensa, Creemos mantiene una campaña agresiva en Antioquia, generando inquietud entre los partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador también tienen campañas fuertes en la región, y algunas cámaras se han involucrado activamente en estas contiendas.
A nivel de composición en Senado y Cámara, en Antioquia el Centro Democrático podría alcanzar entre seis y siete curules, en este sentido el Partido Liberal y el Conservador podrían obtener dos o tres cada uno, mientras que el Pacto Histórico, el Partido Verde, la coalición de Cambio Radical y el Partido de la U sumarían alrededor de una curul cada uno. En total, serían unas diecisiete curules, aunque estas cifras son solo referenciales y no incluyen ajustes de última hora.
En Bogotá, el Centro Democrático aspira a asegurar cinco cámaras, mientras que en Senado se mantiene un crecimiento “natural”, aunque con rivales que podrían restarle votos, como la candidatura de Abelardo. Este escenario complica a Salvación Nacional, que podría ver sus votos dispersos y afectar su capacidad de alcanzar el umbral necesario.
La lista del Centro Democrático se mantiene cerrada, concentrando la estrategia en empujar las cámaras desde la base, aunque no incluye una lista extensa de nombres, contiene candidatos estratégicos. Sin embargo, la sustitución de Santiago Valencia por Esteban Quintero ha generado molestias dentro de la casa Valencia Coyo, mostrando fricciones internas que podrían repercutir en la cohesión del partido.
Respecto a la Cámara, el Partido Conservador mantiene dos curules fijas con Jaime Cano y Luis Miguel, mientras que en el Partido Liberal destacan figuras como Camilo Calle y Mauricio Parolin, este último con altas posibilidades de obtener representación en su coalición. En el Centro Democrático, las tres curules fijas están prácticamente aseguradas con Gregorio Meliza y Andrés Guerra, mientras que las siguientes tres o cuatro curules siguen siendo disputadas entre cinco o seis candidatos.
En síntesis, el escenario electoral combina objetivos claros con disputas internas y dinámicas regionales complejas. El Centro Democrático busca consolidar su crecimiento natural, mientras Creemos, Salvación Nacional y los partidos tradicionales ajustan estrategias para optimizar curules y garantizar representación.