De entregar computadores a construir oportunidades

Detrás de esa imagen hay una política de Estado que lleva más de dos décadas transformando este país: Computadores para Educar

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Recuerdo las fotos que nos llegaban desde las veredas: niños cargando computadores como si fueran tesoros. Para miles de estudiantes en las zonas rurales de Colombia, el día en que uno de nuestros equipos llegó a su escuela marcó un antes y un después. No era solo una dotación; era la primera señal concreta de que el Estado los estaba viendo, de que la tecnología podía llegar hasta donde las carreteras apenas llegan.

Detrás de esa imagen hay una política de Estado que lleva más de dos décadas transformando este país: Computadores para Educar. Un programa que muchos recuerdan con emoción y que hoy, en sintonía con la Misión de Transformación Digital 2035, da un paso decisivo, evolucionar hacia Tecnologías para Aprender.

Con el tiempo entendimos algo que cambió nuestra forma de trabajar: el valor de la tecnología no está en el dispositivo, está en lo que las personas pueden hacer con él. Este aprendizaje es, precisamente, el corazón de la Misión de Transformación Digital que estamos construyendo desde el Viceministerio, implica rediseñar procesos, modelos de servicio y prácticas sociales, poniendo a las personas en el centro de la transformación digital.

Por eso la MTD 2035 organiza la transformación del país en tres millas. La primera, “Acceso”, busca que cada colombiano cuente con dispositivos, conectividad y las habilidades básicas para participar en una sociedad 5.0. La segunda, “Productividad”, apunta a que esa conectividad se traduzca en empleo, emprendimiento y competitividad. Y la tercera, “Soberanía”, garantiza que Colombia gestione sus propios datos, su infraestructura digital y sus capacidades en inteligencia artificial. Computadores para Educar —ahora Tecnologías para Aprender— es el brazo ejecutor de esa primera milla.

Los datos muestran la magnitud del desafío. Según el Índice de Pobreza Digital, cuatro de cada diez colombianos mayores de 11 años viven en condición de pobreza digital, una cifra que en las zonas rurales aumenta a siete de cada diez personas. La principal barrera ya no es únicamente el acceso a internet: cerca del 60 % de la población presenta rezagos en habilidades digitales, lo que evidencia que la conectividad, por sí sola, no es suficiente.

Porque no basta con entregar un computador si no existen las herramientas, el acompañamiento y el conocimiento para aprovecharlo de manera consciente y útil. Por eso, la apuesta ha sido combinar acceso con formación. Entre 2022 y 2026, el Ministerio TIC entregó más de 172 mil computadores, instaló 3.678 laboratorios tecnológicos, distribuyó más de 55 mil microcontroladores y fortaleció procesos de aprendizaje en más de 8.800 instituciones educativas, beneficiando a 2,6 millones de estudiantes en todo el país.

A esto se suma la formación de más de 10 mil docentes en pensamiento computacional, una apuesta para que la tecnología no solo llegue a las aulas, sino que se convierta en una herramienta real de aprendizaje, innovación y nuevas oportunidades para las futuras generaciones.

Aquí el rol del docente se vuelve decisivo ya que hablamos de que son ellos quienes lideran procesos de transformación digital en las comunidades, que integran la inteligencia artificial y el pensamiento computacional en sus clases, y que forman ciudadanos digitales críticos y éticos. La MTD 2035 contempla rutas de formación docente en uso pedagógico de TIC e inteligencia artificial, con enfoque territorial y diferencial ya que las zonas en donde imparten sus clases son relevantes para enlazar el tejido social y cultural a las tecnologías emergentes. Y en esa vía, los estudiantes no son sujetos pasivos en la ecuación, la diversificación de los métodos y las tecnologías que los acompañan, en el rediseño institucional de esta apuesta, constituyen cambios que impactan sus interacciones cotidianas en el aula de clase. En clubes escolares, producen contenido audiovisual con cámaras semiprofesionales, programan robots cuyas partes indispensables también suministramos, diseñan soluciones para dosificar el agua de sus huertas agroecológicas utilizando temporizadores especiales. Son creadores que experimentan, se hacen preguntas y construyen conocimiento a partir de la inmersión digital. Y así, en esa interacción tan sencilla entre cerebro y TICs se van construyendo poco a poco nuevas relaciones con el conocimiento.

Este esfuerzo tiene un enfoque territorial deliberado y consciente. El 64,3% del talento digital del país se concentra en Bogotá, mientras regiones con vocación agrícola, turística o cultural carecen de los perfiles para liderar su propia transformación, en ese sentido, apostarle a las zonas rurales y a las comunidades históricamente excluidas es reconocer que la tecnología y la educación pueden romper los ciclos de pobreza que la centralización del desarrollo ha perpetuado durante nuestra historia.

El presidente Gustavo Petro lo ha dicho con claridad: la educación es la base de la justicia social y uno de los caminos más poderosos para transformar el país. La visión de la MTD 2035 —Colombia 2035: una Sociedad 5.0 hecha en los territorios— traduce esa convicción en una hoja de ruta concreta, con metas país, mesas sectoriales y territoriales, y un sistema de seguimiento que garantiza su continuidad más allá de los periodos de gobierno.

Incluso la forma en que gestionamos la entrega de tecnologías tiene un sentido formativo. A través del aprovechamiento de residuos electrónicos, promovemos una cultura de cuidado, reparación y uso responsable de la tecnología. Esto hace parte de lo que la MTD 2035 llama cultura digital: formar ciudadanos conscientes de que la transformación digital debe ser sostenible, segura y al servicio de las personas.

El computador fue el inicio; hoy estamos recorriendo las tres millas de una transformación que no se mide en la cantidad de equipos entregados sino en el número vidas impactadas. La apuesta es que, en 2035, ningún niño, niña o joven en Colombia vea limitado su futuro por el lugar en donde nació y que cada pantalla traiga consigo la posibilidad de transformar a la sociedad colombiana desde adentro, sentando las bases de la eliminación de las condiciones que han empobrecido a nuestra gente por años.

Por: Andrés López – Viceministro de Transformación Digital – Ministerio TIC

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