El Hecho: Las autoridades declararon la calamidad pública en el departamento del Cauca tras un incremento sostenido en la actividad sísmica y en las emisiones de gases y ceniza del volcán Puracé, el cual permanece bajo alerta naranja emitida por el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
¿Por qué es importante?: Los registros actuales superan cualquier antecedente desde que se inició el monitoreo instrumental en 1993, reviviendo la memoria histórica de prevención en el país para blindar la capacidad de respuesta institucional.
¿Cuál es el contexto?: La anomalía volcánica se ha intensificado desde el pasado 20 de julio, con columnas de gas y ceniza que han alcanzado hasta los 3.400 metros de altura sobre la cima del cráter, situado a 27 kilómetros de Popayán.
¿A quiénes afecta y cómo?: Involucra a las comunidades ubicadas en los flancos y áreas de influencia del complejo volcánico de los Coconucos, exigiendo a la población mantenerse informada por canales oficiales y prohibiendo el acceso a las zonas de alta montaña.
El dato que no se puede perder: Aunque el SGC descartó una erupción inminente, advirtió que el principal peligro radica en la posibilidad de emisiones repentinas y violentas de gases y ceniza, recordando que la última erupción de consideración de este macizo ocurrió en marzo de 1977.
Ante un incremento sostenido en su actividad sísmica y en las emisiones de gases y ceniza que no tiene precedentes desde que se inició el monitoreo instrumental en 1993, las autoridades colombianas decidieron declarar la calamidad pública en el departamento del Cauca. La medida busca blindar la capacidad de respuesta institucional frente a cualquier eventualidad derivada del comportamiento del volcán Puracé, el cual permanece bajo alerta naranja emitida por el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
La decisión de declarar la calamidad se suma a las directrices de prevención adoptadas en la zona de influencia, donde los organismos de socorro y las administraciones locales coordinan acciones para mitigar el riesgo y mantener informadas a las comunidades aledañas.
Panorama general: El Servicio Geológico Colombiano ratificó que la alerta naranja, que se mantiene vigente, advierte sobre una mayor probabilidad de que ocurra una erupción de mayor magnitud en comparación con los registros de las últimas semanas. No obstante, la entidad técnica ha sido enfática en señalar que la declaratoria de este nivel de advertencia no constituye una certeza de que el fenómeno eruptivo vaya a materializarse de forma inminente, sino un llamado a la máxima preparación preventiva.
Los reportes consolidados por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán detallan que la anomalía comenzó a intensificarse de manera sostenida desde el pasado 20 de julio. Los equipos científicos han documentado un repunte significativo en la energía sísmica, un incremento en la temperatura de las emisiones y columnas de gas y ceniza que han logrado dispersarse hasta alcanzar los 3.400 metros de altura sobre la cima del cráter.
De acuerdo con el archivo histórico del SGC, estos parámetros técnicos superan todos los registros observados en el Puracé desde el inicio de sus mediciones instrumentales sistemáticas hace más de tres décadas, en 1993.
Volcán Puracé en alerta naranja: descartaron erupción inminente pero exigen máxima preparación

El especialista advirtió que el principal peligro radica en la posibilidad de que se registren emisiones repentinas y violentas de gases y ceniza, capaces de poner en riesgo inminente la vida de cualquier persona que permanezca en las inmediaciones del área de influencia.
El volcán Puracé se sitúa a unos 27 kilómetros de Popayán y forma parte de la compleja cadena volcánica de los Coconucos, un sistema compuesto por 15 conos volcánicos. Su última erupción de consideración ocurrió en marzo de 1977, aunque los vulcanólogos han venido detectando cambios graduales y progresivos en su comportamiento interno desde el año 2021.
Por qué es importante: El seguimiento permanente sobre este macizo volcánico revive en el país la memoria histórica de tragedias asociadas a la desatención de las alertas tempranas, como la vivida en 1985 con la erupción del Nevado del Ruiz y la consiguiente desaparición de Armero, catalogado como el desastre natural más grave en los anales de la historia de Colombia.
Por esta razón, las autoridades reiteraron las recomendaciones básicas para la población que habita en los flancos y áreas de influencia del Puracé:
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Información oficial: Mantenerse al tanto exclusivamente a través de los canales institucionales de gestión del riesgo y alcaldías locales.
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Prohibición de acceso: No acercarse bajo ninguna circunstancia a las zonas de alta montaña, cráteres y cumbres del complejo volcánico.
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Preparación: Acatar de manera estricta los protocolos y simulacros establecidos por los comités locales de emergencia, entendiendo que la evolución del sistema continúa bajo un riguroso monitoreo científico las 24 horas del día.
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