Deportivo Pereira atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. En plena disputa de la Liga BetPlay-I 2026, el club recibió un nuevo golpe institucional: una sanción de la FIFA que le prohíbe contratar e inscribir jugadores desde el pasado 17 de marzo, según el registro oficial del organismo.
La decisión responde a deudas pendientes con exjugadores, una situación que vuelve a poner en evidencia los problemas financieros que arrastra la institución. Uno de los casos confirmados es el del delantero hondureño Rubilio Castillo, quien vistió la camiseta matecaña en 2022 y cuya situación ya había encendido alertas previamente. El segundo proceso corresponde a otro exfutbolista cuyo nombre, por ahora, no ha sido revelado públicamente.
Sanción de la FIFA impide fichajes al Deportivo Pereira en medio de crisis deportiva y financiera
El castigo llega en el peor momento posible. En lo deportivo, el equipo no levanta cabeza. Tras 11 fechas disputadas, Pereira es último en la tabla sin haber conseguido una sola victoria, con un balance de cinco empates y seis derrotas. Más allá de los números, el rendimiento en cancha refleja un equipo sin solidez, con dificultades para generar juego y con uno de los ataques menos efectivos del campeonato.

A este panorama se suma un factor que ha golpeado tanto en lo económico como en lo anímico: la pérdida de su localía. Debido a diferentes inconvenientes, el club ha tenido que disputar sus partidos fuera del estadio Hernán Ramírez Villegas, primero en Armenia y posteriormente en Yopal. Esta situación no solo ha alejado al equipo de su hinchada, sino que también ha reducido significativamente los ingresos por taquilla y operación en días de partido.
La sanción de la FIFA implica que el club no podrá registrar nuevos jugadores en los próximos periodos de transferencias hasta que salde completamente sus obligaciones económicas. Se trata de una medida frecuente en el fútbol internacional frente a incumplimientos contractuales, pero que en este caso profundiza la crisis de una plantilla que ya muestra limitaciones.
El caso de Castillo es especialmente sensible. Su fichaje representó una de las apuestas económicas más altas del club en los últimos años, lo que incrementó el riesgo financiero en caso de disputas legales. Hoy, ese antecedente pasa factura.
Mientras tanto, el técnico Arturo Reyes deberá afrontar el resto del torneo con un grupo limitado y sin posibilidad de refuerzos, lo que reduce aún más el margen de reacción. La falta de resultados y la presión institucional convierten cada partido en una prueba de resistencia para un equipo que busca evitar un colapso mayor.
El futuro inmediato del Deportivo Pereira dependerá, en gran medida, de su capacidad para resolver sus compromisos financieros. Solo así podrá levantar la sanción y comenzar a reconstruir un proyecto que hoy parece estar en caída libre.
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