El Mundial 2026 también se juega en la logística y así funciona la tecnología detrás de las grandes operaciones del torneo

Mientras millones de personas solo ven lo que ocurre durante los 90 minutos, detrás de cada partido existe otra competencia igual de exigente: mover miles de toneladas de mercancía, abastecer estadios, autenticar productos oficiales, controlar accesos y garantizar que cada camiseta, televisión o alimento llegue al lugar correcto en el momento indicado.

El Mundial 2026 también se juega en la logística y así funciona la tecnología detrás de las grandes operaciones del torneo
Foto: Redes sociales

Cuando se habla de la Copa Mundial de la FIFA 2026 es habitual pensar en figuras como Mbappé, Vinícius, Lamine Yamal, Haaland o la Selección Colombia. Sin embargo, antes de que ruede el balón ya existe otro partido en marcha.

Es un encuentro donde no se cuentan goles, sino millones de productos despachados, credenciales impresas en segundos, inventarios sincronizados en tiempo real y centros logísticos funcionando las 24 horas.

Con 48 selecciones, 104 partidos distribuidos entre Canadá, Estados Unidos y México y miles de millones de espectadores, el torneo ha representado una de las operaciones logísticas más grandes jamás organizadas para un evento deportivo.

En ese escenario, la tecnología deja de ser un complemento para convertirse en parte de la infraestructura crítica que sostiene el campeonato.

Un ejemplo de ello es el despliegue de cerca de 4.000 computadores móviles Zebra TC27 y más de 100 impresoras industriales de credenciales distribuidas en las 16 sedes del torneo para apoyar procesos de acceso y operación. Pero el verdadero impacto ocurre fuera de los estadios.

La logística juega como el mediocampista del equipo

En un partido existe una posición que rara vez aparece en los resúmenes, pero que hace funcionar al resto del equipo: el mediocampista. En la economía del Mundial, ese papel lo cumple la logística.

Si un cargamento de camisetas oficiales no llega a tiempo, si los alimentos para los estadios permanecen más horas de las previstas en un centro de distribución o si un televisor comprado para ver el debut de una selección se retrasa varios días, el problema no solo afecta la experiencia del consumidor; también representa pérdidas económicas.

Por eso las cadenas de suministro dependen cada vez más de dispositivos móviles industriales, computadores vestibles y sistemas RFID que permiten conocer, prácticamente en tiempo real, dónde se encuentra cada producto y cuál debe ser el siguiente movimiento.

La lógica es sencilla: la velocidad importa, pero la precisión aún más. Porque gracias a estas herramientas, un operario puede clasificar pedidos sin dejar de mover mercancía, verificar inventarios mientras camina por un centro de distribución o identificar qué productos deben salir primero para evitar desperdicios.

En otras palabras, la logística termina convirtiéndose en ese pase preciso que habilita toda la jugada.

La defensa también juega contra la falsificación

Con la llegada de un Mundial aumenta considerablemente la demanda de camisetas, balones, accesorios y artículos oficiales. Con ello también aparecen miles de productos falsificados. Aquí entra en juego otra posición del equipo tecnológico: la defensa.

La visión artificial inspecciona automáticamente prendas, etiquetas y procesos de fabricación para detectar errores imposibles de identificar manualmente a gran velocidad.

Al mismo tiempo, la identificación mediante radiofrecuencia (RFID) permite seguir el recorrido de cada producto desde la fábrica hasta el punto de venta, creando una trazabilidad que dificulta la entrada de mercancía falsificada al mercado.

No se trata únicamente de proteger una marca, sino de garantizar que los consumidores reciban productos auténticos y que las empresas reduzcan pérdidas durante uno de los periodos comerciales más intensos del año.

El gol también se marca en las tiendas

Los días de Mundial disparan el consumo. Televisores, parlantes, bebidas, alimentos, camisetas y artículos deportivos registran incrementos importantes en la demanda.

Pero para el consumidor la experiencia suele reducirse a una pregunta muy simple: ¿hay disponibilidad? Ahí aparece otra aplicación de estas tecnologías.

En lugar de recorrer una bodega buscando un producto, un asesor puede localizar en segundos una referencia específica utilizando computadores móviles conectados con sistemas inteligentes de inventario.

El resultado no solo reduce los tiempos de espera, sino que evita ventas perdidas porque el producto sí estaba disponible, aunque nadie sabía exactamente dónde.

Inteligencia artificial, automatización y personas: la nueva formación titular

Más allá del hardware, el cambio de fondo está en la manera como las organizaciones toman decisiones.

Un estudio desarrollado por Zebra Technologies junto con Oxford Economics, basado en la consulta a más de 1.000 responsables de negocio, concluye que las organizaciones que integran inteligencia artificial, automatización y talento humano obtienen mejores resultados en eficiencia operativa, rentabilidad y experiencia del cliente.

No se trata de reemplazar personas por tecnología. El objetivo consiste en entregar información precisa al trabajador de primera línea para que pueda decidir más rápido y cometer menos errores.

Como resume David Añón, director senior de Marketing para Latinoamérica de Zebra Technologies, «cada día es día de partido en almacenes, fábricas y tiendas», una idea que cobra especial sentido durante eventos de la magnitud de una Copa del Mundo.

El partido que casi nadie ve

Cuando un aficionado entra al estadio sin filas interminables, encuentra productos disponibles, recibe su acreditación en segundos o compra una camiseta oficial sin retrasos, probablemente nunca piense en la tecnología que hizo posible esa experiencia.

Sin embargo, ese es precisamente el objetivo. La mejor infraestructura tecnológica es aquella que pasa desapercibida porque todo funciona como debería.

En el Mundial de 2026, mientras los jugadores disputan el campeonato sobre el césped, otra selección trabajará lejos de las cámaras: la formada por sistemas logísticos, inteligencia artificial, RFID, visión artificial y operaciones conectadas que harán posible que el torneo más grande de la historia también sea uno de los más eficientes.

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