Michael Jordan, ícono del baloncesto mundial, llegó a sus 63 años con un patrimonio que lo sitúa como el deportista más rico de la historia. Según estimaciones de Forbes a diciembre de 2025, su fortuna asciende a US$3.800 millones, superando ampliamente los ingresos obtenidos durante su carrera profesional y consolidando su lugar entre los 400 estadounidenses más acaudalados. Un logro que demuestra cómo su influencia va mucho más allá de las canchas de la NBA.
Jordan debutó en 1984 con los Chicago Bulls y construyó un palmarés inigualable: seis campeonatos de la NBA, seis premios al Jugador Más Valioso de las Finales y 14 selecciones al Juego de las Estrellas. A pesar de sus récords salariales en la liga contratos que alcanzaron los US$33 millones en la temporada 1997/98, el verdadero motor de su riqueza se gestó fuera de la cancha.
Michael Jordan lidera el ranking de deportistas más ricos con un patrimonio de US$3.800 millones
El vínculo con Nike marcó un antes y un después. La creación de la línea Air Jordan en 1984 se convirtió en un fenómeno global que hoy factura cerca de US$6.000 millones anuales para la multinacional y le reporta al propio Jordan más de US$300 millones en regalías cada año. Una cifra que supera ampliamente los sueldos base de varias plantillas completas de la NBA.
La venta de su participación mayoritaria en los Charlotte Hornets en 2023 consolidó su salto definitivo a la lista de multimillonarios. Jordan adquirió el equipo en 2010 por US$275 millones y lo vendió por cerca de US$3.000 millones, multiplicando su inversión más de diez veces en poco más de una década.

Tras la operación, mantuvo una participación minoritaria y se convirtió en un referente de cómo un exdeportista puede capitalizar el crecimiento de las franquicias deportivas en Estados Unidos.
Su diversificación ha sido clave. Jordan es copropietario del equipo de Nascar 23XI Racing, inversor en AXiomatic Gaming propietario del equipo de e-sports Team Liquid y asesor de DraftKings, compañía de apuestas deportivas. También incursiona en el mundo de los licores premium con Cincoro Tequila y mantiene contratos históricos con marcas como Gatorade, McDonald’s y Hanes, consolidando su perfil como una marca global.
El contraste con otros atletas es notable: Tiger Woods le sigue con una fortuna cercana a los US$2.800 millones, mientras que Cristiano Ronaldo, LeBron James y Lionel Messi se ubican entre US$1.800 y US$2.400 millones. La diferencia patrimonial con Jordan alcanza cerca de US$1.000 millones, una brecha que refleja el poder de su estrategia empresarial.
Cuatro décadas después de aquel primer contrato con Nike, Air Jordan sigue creciendo y demuestra que, más allá del talento deportivo, la construcción de una marca personal sólida puede convertirse en un verdadero imperio financiero. Michael Jordan no solo redefinió el baloncesto; transformó su nombre en sinónimo de negocios exitosos y legado global.
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