El proceso disciplinario que enfrenta el Manchester City entra en su fase decisiva y mantiene en vilo al fútbol inglés. La Premier League presentó más de un centenar de cargos contra el club por presuntas irregularidades financieras cometidas entre 2009 y 2018. El fallo, que se espera en los próximos meses, podría marcar un antes y un después en la forma en que se controlan las finanzas en la liga más poderosa del mundo.
La investigación, que tomó forma oficial en 2023, tiene su origen en revelaciones conocidas como Football Leaks, una filtración que expuso contratos y documentación interna relacionados con acuerdos de patrocinio. A partir de ese material, la liga abrió un expediente en el que acusa al club de no suministrar información financiera precisa durante casi una década, de vulnerar las normas de rentabilidad y sostenibilidad, y de no colaborar plenamente con el proceso iniciado en 2018.
La Premier League evalúa más de 100 cargos financieros contra el Manchester City
Los cargos están agrupados en varios bloques: decenas por supuesta información inexacta en sus estados financieros, otros por incumplimientos de las reglas económicas vigentes en determinados periodos y un número adicional por falta de cooperación con la investigación. También se incluyen señalamientos vinculados a regulaciones de la UEFA. Aunque inicialmente se habló de 115 infracciones, la propia liga ajustó la cifra tras detectar un error en la enumeración.
El contexto deportivo añade presión al caso. Desde que fue adquirido en 2008 por el Abu Dhabi United Group, el club ha experimentado una transformación profunda. Bajo la dirección técnica de Pep Guardiola, el City conquistó múltiples títulos de liga y en 2023 alcanzó su primera Liga de Campeones. En paralelo, reportó ingresos récord superiores a 700 millones de libras en la temporada 2022/2023, acompañados de ganancias antes de impuestos.
Las posibles sanciones contempladas por el reglamento de la Premier League van desde multas económicas hasta deducción de puntos e incluso la expulsión del campeonato. No existe, sin embargo, una disposición automática que implique el envío directo a la quinta división. En caso de exclusión, el expediente pasaría a la English Football League (EFL), organismo que administra las categorías inmediatamente inferiores.

La quinta categoría del sistema corresponde a la National League, considerada el primer nivel no profesional del fútbol inglés. La normativa no obliga a la EFL a aceptar de forma automática a un club expulsado de la máxima categoría, lo que ha dado pie a especulaciones sobre un descenso administrativo extremo. Expertos en derecho deportivo sostienen que una medida de esa magnitud sería inédita.
En precedentes recientes, los castigos más duros en Inglaterra han sido restas de puntos. En 2009, el Portsmouth sufrió una penalización por entrar en administración financiera. Más recientemente, el Everton recibió una deducción inicial que luego fue revisada. Ningún club ha sido enviado directamente a la quinta división por infracciones económicas.
Un escenario más probable, según analistas, sería una fuerte deducción de puntos que comprometa la permanencia deportiva del equipo. Una sanción de gran magnitud podría situarlo en zona de descenso al Championship, aunque por resultados en la tabla y no por una decisión administrativa directa.
El veredicto final recaerá en una comisión independiente. Tanto la liga como el club tendrán la posibilidad de apelar. Mientras no se emita sentencia, el Manchester City continúa compitiendo con normalidad. Lo que está en juego no es solo el futuro de uno de los equipos más exitosos de la última década, sino también el alcance real de las normas financieras en el fútbol inglés.