La desaceleración económica en Colombia es una realidad

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No podía extenderse por mucho tiempo la burbuja artificial del consumo colombiano. Hasta hace poco se podía observar en Colombia hoteles, restaurantes, conciertos absolutamente abarrotados. 


EDITORIAL

Los restaurantes ya no tenían reserva, aerolíneas con precios muy altos al igual que hoteles y consumo desbordado. Desde este medio de comunicación ya veníamos advirtiendo la preocupación que esto nos generaba, teniendo en cuenta la gran ignorancia financiera que existe en Colombia, pues seguramente más de la mitad de los colombianos seguían despistados respecto a lo que estaba pasando con la economía del país, las tasas de interés, la inflación. 

Los datos que este medio de comunicación ha podido conocer en cuanto a la morosidad de la cartera en distintos bancos, la avalancha de solicitudes de créditos por dificultades financieras, la solicitud de refinanciamientos para re diferir créditos ha venido en aumento. Las compritas a 36 y 48 cuotas de muchos colombianos no harán que la pasen muy bien este año y todo por falta de planeación financiera.

Solo Asobancaria prevé que la proporción de la cartera vencida sobre la cartera total aumente de 3,2% a 3,7% al cierre de 2023. Además, según el más reciente informe de ‘Consumer Pulse’, indicó que el 32% de los consumidores dijo que no podría pagar al menos una de sus obligaciones actuales en su totalidad, cuatro puntos porcentuales más que en el tercer trimestre de 2022, mientras que el 27 por ciento espera pagar al menos un monto parcial. Otro 26 por ciento tiene previsto refinanciar o renegociar sus pagos/tasas actuales.

Colombia es un país que ha basado su economía en la mayoría de su extensión en tres pilares. El sector minero – energético, el consumo interno y los servicios; Colombia es un país poco industrial casi que cero manufacturero y sus exportaciones son absolutamente insignificantes así para muchos pueda ser un insulto, pero no tienen un peso real hoy en el mundo, a pesar de varias coyunturas y quizás quienes más las tienen pues están siendo castigadas por el Gobierno como el petróleo y el carbón. 

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Pero, ¿Cómo el Banco de La República en su cómoda posición seguirá aumentando tasas creyendo que con eso está logrando controlar la inflación?, esta situación ha sido analizada por varios expertos quienes aseguran que esta inflación en Colombia hoy está ligada a otro tipo de conceptos y se ha empezado a desligar mucho en ese consumo que comenzará a irse en picada en los próximos cuatro meses. Esto se puede ver en la venta de automóviles, incluso en el mismo movimiento de la propiedad raíz.

Las personas están necesitando destinar más dinero para comprar sus alimentos del día a día, para moverse con una gasolina más cara lo que ha hecho que aumente el precio de peajes, carga, fletes, que es lo que pasa cuando una economía entra a un espiral inflacionista y acá, donde se tienen que tomar decisiones, insistimos que estamos cómodos no nos hemos preguntado por qué mientras en el mundo la inflación empieza a ceder pues en Colombia se sigue hablando de una recesión técnica y el mismo presidente Petro lo ha advertido. 

Hay muchos miedos, principalmente cómo es que el Gobierno va a mitigar esa recesión, si imprimiendo dinero, interviniendo el Banco de La República o con alguna otra idea de carácter populista. Y acá esto no es de política o ideología, sino que las decisiones que tomen en esta materia son de extrema gravedad. La economía no funciona de color político y lo que no funciona ya se ha comprobado y son ejemplos que Colombia no debería seguir. 

No quisiéramos entrar en las etapas de gurús y carreras de maestros financieros, pero si quisiéramos dar ciertas sugerencias primero a los hogares colombianos, pedir mucha calma, resiliencia y organización; que en vez de estar viendo cosas que no aportan en redes sociales, empiecen a educarse financieramente, que ahorren y no debajo del colchón sino en distintos productos que tienen entidades financieras. 

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A los hogares colombianos que no inviertan en negocios especulativos, en pirámides o cosas que no conocen. Hay que bajar el consumo, porque es cierto que hay demasiados precios artificiales que muchos avivatos han aprovechado para hacer su diciembre por más de 10 meses. 

De manera que si el consumo no baja y las personas no empiezan a castigar a los sectores que han alterado precio pues difícilmente corregiremos la tendencia que tenemos y una Argentina nos puede quedar muy cerca corregir el rumbo. Lo pero de todo es que la gente cree que entre más gane dinero pues más compras van a poder comprar y no se dan cuenta que la inflación se les está comiendo el salario que les aumenta. 

La persona inteligente sabe que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita y si una persona tiene que destinar menos cantidad de dinero a su ropa, a moverse pues va a poder generar más ahorro, inversión y de placer y recompensa personal.

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