Desobedecer la ley y las normas por naturaleza

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Observamos con profunda tristeza que la plaga de la ilegalidad y la desobediencia ha llegado a cada uno de los lugares del territorio colombiano. Lo que antes eran episodios aislados de algunas regiones del país, hoy son hechos evidentes en el diario vivir en los que no se cumplen la ley.

Editorial 

El Estado de un país se puede evidenciar fácilmente por el comportamiento de sus ciudadanos y las decisiones que toman. Es fácil digerir que la situación personal de las familias, lo que ocurre en sus casas, su trabajo y en su vida, lo llevan a la calle y son un patrón de conducta determinante a la hora de tomar cualquier decisión. Eso habla mucho de los colombianos.

Acá no pretendemos generalizar, sea lo primero aclarar. Creemos que aún sigue habiendo una reserva moral y ética en los confines de la humanidad colombiana; eso sí, esto se ve cada vez menos, que todavía entienden la importancia de las normas, leyes y reglas. Si bien se tienen derechos también hay unos deberes que se tienen que cumplir como ciudadanos.

Si nos fuéramos al escenario más egoísta de todos, pensamos que los seres humanos entienden y aplican el principio de llegar a su casa sanos y salvos, de vivir hasta donde se nos permita y ojalá fallecer de manera natural, pero los números, que siempre son tan dicientes y no reflejan cosas buenas para nuestro país últimamente, muestran que el comportamiento de los ciudadanos en las calles ha venido presentando una degradación constante casi perfectamente consistente en el sector social, irrespeto por la autoridad y ausencia en el conocimiento de las leyes y las normas.

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No solamente está el numero riñas que ha aumentado en las calles gracias a la necesidad de solucionar todo a los golpes, de no respetar los semáforos en rojos que ha ocasionado que muchas personas fallezcan por realizar este acto. Según los datos entregados por las autoridades, más de 70 personas han muerto de esta manera este año, con el agravante que 27 conductores han huido tras este hecho.

Tenemos una versión completamente de poner una direccional de ceder el paso, y esa situación que viven los colombianos todos los días hace esto un país más invivible. Esto sin contar la ausencia del instinto de supervivencia. Los motociclistas que compran cascos de 10 mil pesos para evitar multas, sin importar que se puedan salvar luego de un accidente, sino también las personas que no pagan impuestos, que prefieren tapar la placa para que nos les llegue una foto multa y toda una clase de conductas en la calle que reconfirman lastimosamente al escenario pensante, analístico y escrutador que hay una decadencia comprobada y notoria en la que no se respeta la ley y las normas.

En este instante se vive una degradación en el comportamiento de los colombianos en las calles. Culpables podríamos encontrar muchos, pero creemos que estos son los ciudadanos que cometen esos crimines y realizan estas faltas al ordenamiento legal colombiano.

Las soluciones son muy fáciles y rápidas, pero hace falta un elemento que hace que funcione: la voluntad del ser humano, las convicciones y el respeto por la autoridad.

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