Con tasas de interés que superan el 11%, el Gobierno Nacional dio el primer paso para asegurar parte de los recursos con los que financiará el Presupuesto General de 2026. El arranque del plan de endeudamiento deja una señal clara: conseguir dinero hoy es mucho más caro que hace apenas unos años y ese costo ya empieza a marcar la hoja de ruta fiscal del país.
El Ministerio de Hacienda puso en marcha su estrategia con dos tipos de instrumentos. Por un lado, bonos de corto plazo, que vencen en un año y sirven para cubrir necesidades inmediatas de caja; por otro, títulos de largo plazo, con plazos que se extienden por varias décadas y que están indexados a la inflación.
Panorama general: La primera subasta del año se concentró en los Títulos de Tesorería de Corto Plazo (TCO), con vencimiento en diciembre de 2026. La Nación colocó $250.000 millones, pese a haber recibido ofertas por $752.000 millones. Aunque hubo interés, la demanda quedó por debajo de lo esperado frente al monto total que el Gobierno tenía disponible. La tasa de interés definida fue de 11,49%, una cifra que confirma que el endeudamiento sigue siendo oneroso.
Desde Hacienda explicaron que este tipo de bonos buscan “dar liquidez al mercado y fortalecer la parte corta de la curva de rendimientos”, es decir, ofrecer una referencia clara para las inversiones a un año y facilitar el funcionamiento del sistema financiero.
El Gobierno inicia su Presupuesto 2026 en medio de altas tasas de interés

“Con alta demanda, la Nación inicia la colocación de TES UVR con vencimientos de hasta 36 años”, destacó la cartera económica. Las tasas pactadas rondaron el 6,3%, niveles que reflejan confianza en los instrumentos de largo plazo, aunque en un entorno marcado por la inflación y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal.
Detrás de estas operaciones está el amplio cupo de endeudamiento aprobado para 2026, que asciende a $152,25 billones. De ese total, $85,25 billones se destinarán a la emisión de TES y $67 billones a TCO, pensados como un mecanismo de corto plazo para cubrir faltantes de caja.
Por qué es importante: Si bien el monto es inferior al del año pasado, sigue siendo elevado. El problema estructural es que los ingresos del Estado no alcanzan para cubrir todos los compromisos de gasto.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) ha advertido que al Gobierno le faltarían alrededor de $30 billones para financiar el Presupuesto y que el exceso de gasto podría ubicarse entre $16 billones y $18 billones.
En conjunto, las necesidades adicionales de financiamiento podrían llegar hasta $48 billones, lo que abre la puerta a un eventual aumento del cupo de endeudamiento más adelante, como ya ocurrió en 2025.
El inicio del año también dejó en evidencia un cambio profundo en el costo de la deuda pública. Tanto los bonos de corto como de largo plazo se están negociando hoy con tasas superiores al 11%. Para dimensionar el giro, en 2022 los TES a un año pagaban cerca de 5%, mientras que ahora superan el 11%. En los títulos a 10 años, la tasa pasó de 8,6% a niveles por encima del 13%.