El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la captura de Nicolás Maduro en una operación conjunta de fuerzas militares y agencias de seguridad estadounidenses, un hecho que marca un giro sin precedentes en la crisis venezolana y en la relación de Washington con Caracas.
Según las declaraciones oficiales, Maduro y su esposa fueron detenidos sin bajas para las tropas estadounidenses y trasladados bajo custodia hacia territorio norteamericano, donde enfrentarán cargos ante la justicia federal.
Captura de Nicolás Maduro marca un giro en la relación entre Estados Unidos y Venezuela

De acuerdo con Trump, la operación se ejecutó tras meses de planificación y coordinación aérea, marítima y de inteligencia, con el objetivo de garantizar el elemento sorpresa y reducir al mínimo los riesgos para civiles. El mandatario aseguró que la acción se desarrolló con “precisión total”, sin pérdida de personal ni de equipos militares, y la calificó como una demostración del poder operativo de Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses indicaron que Maduro deberá responder por acusaciones relacionadas con narcotráfico, crimen organizado y vínculos con estructuras criminales transnacionales, entre ellas el denominado Cartel de los Soles. Trump afirmó que existen pruebas “abrumadoras” que serán presentadas ante una corte federal, posiblemente en Nueva York o Florida, jurisdicciones donde ya cursan procesos contra exfuncionarios venezolanos.
En su discurso, el presidente sostuvo que Maduro no es reconocido como mandatario legítimo por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países aliados, y reiteró que su captura busca garantizar justicia y enviar un mensaje disuasivo frente a amenazas contra ciudadanos estadounidenses. “No habrá impunidad para quienes pongan en peligro nuestras vidas”, afirmó.
El anuncio incluyó también referencias al futuro político y económico de Venezuela. Trump aseguró que Estados Unidos mantendrá una presencia temporal en el país con el fin de facilitar una transición “ordenada y responsable”, evitando que nuevos actores tomen el control sin garantías democráticas. Según explicó, el objetivo sería preparar el terreno para la reconstrucción institucional y la reactivación de sectores estratégicos, especialmente el petrolero.
Funcionarios del Departamento de Defensa señalaron que la operación involucró el despliegue simultáneo desde múltiples bases y el uso de aeronaves de última generación, con apoyo de inteligencia en tiempo real. El jefe del Estado Mayor destacó que se trató de una misión “impecable”, resultado de años de entrenamiento conjunto, y subrayó que las fuerzas permanecen en alerta para proteger intereses estadounidenses en la región.
Las declaraciones también generaron reacciones por la posible administración temporal de recursos venezolanos, incluido el petróleo. Trump afirmó que grandes compañías estadounidenses participarían en la recuperación de infraestructura energética deteriorada, con inversiones millonarias, y que los beneficios deberían traducirse en mejoras para la población venezolana y para quienes fueron desplazados por la crisis.
Hasta el momento, no se han conocido pronunciamientos oficiales del gobierno venezolano ni de organismos internacionales sobre la legalidad de la captura o el impacto regional de la operación. Analistas advierten que el hecho podría abrir un periodo de alta tensión diplomática en América Latina y reconfigurar el equilibrio político en el hemisferio occidental.
Mientras se espera mayor claridad sobre el proceso judicial y el plan de transición, el anuncio de Washington ya se perfila como uno de los episodios más significativos en la historia reciente de Venezuela y en la política exterior de Estados Unidos hacia la región.
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