A la guerra en Irán, de la cual no se ve un fin a corto plazo, se suma una nueva polémica desde la casa blanca. El viernes 1 de mayo, en medio de un acto presidencial en Florida, el mandatario Donald Trump se refirió a Cuba y su gobierno. El republicano afirmó que “tomará Cuba casi inmediatamente (…) Cuando regrese de Irán, tal vez hagamos que el portaviones SS Lincoln desembarque y entonces se rendirán”.
En medio de una reunión privada Forum Club en la localidad de West Palm Beach, Trump volvió a reavivar las tensiones con La Habana. Horas antes, Trump ordenó endurecer las medidas económicas contra el gobierno cubano. En este caso, las sanciones buscan afectar a personas “extranjeras o estadounidenses” quienes generan ingresos a Cuba.
Esta medida se suma a las sanciones impuestas desde la Casa Blanca al gobierno cubano, liderado por Miguel Díaz-Cannel. El 29 de enero, Washington ordenó un embargo energético a la isla, aún se plantean más medidas arancelarias y económicas.
Trump considera que Cuba, con quien los Estados Unidos había tenía relaciones complejas desde la revolución comunista de 1959, aún es una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional del país norteamericano.
¿Cómo ha respondido Cuba?

Desde La Habana se han rechazado las declaraciones del presidente Trump. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, declaró: “no nos dejamos amedrentar. La respuesta decidida del pueblo y su respaldo a la Revolución se demostró masivamente este Primero de Mayo”. De acuerdo con el diplomático: “la nueva amenaza clara y directa de agresión militar” de Trump “eleva la agresión contra Cuba a niveles peligrosos, sin más pretexto que el deseo de satisfacer a élites minúsculas que le prometen lealtad electoral y financiera.»
Rodríguez se refirió a las protestas en Cuba, convocadas el 1 de mayo nominadas para “defender la patria”. Estas protestas también van en contra de las medidas económicas y militares de los Estados Unidos en la isla.
Por su parte, el presidente Miguel cubano, Miguel Díaz-Cannel dijo en cuenta de X: “Hoy, el gobierno de #EEUU ha anunciado nuevas medidas coercitivas que refuerzan el brutal #BloqueoGenocida, como evidencia de su pobreza moral…”
El mandatario señaló que es una «excusa» considerar a Cuba como una amenaza. Calificó a la Casa Blanca de tener una conducta “conducta intimidatoria y arrogante”.
Desde 1962, los Estados Unidos no han ocultado su deseo de cambiar de régimen en La Habana. Un año antes el presidente Kennedy ordenó la invasión en la Bahía de Cochinos, la cual fue un fracaso para el ejército norteamericano.
En el siglo XXI, Cuba y los Estados Unidos planteaban conversaciones para mejorar sus relaciones. Sin embargo, con las declaraciones de Trump, resucita esta histórica rivalidad.