Dos consejos para el Metro de Medellín

Foto: Facebook Metro de Medellín

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El Metro de Medellín es sin lugar a dudas un ejemplo para todo el país, es el único metro que hay en Colombia y, a pesar de los problemas que tiene, porque claramente se ha quedado corto a la hora de operar muchas veces y su capacidad se ve disminuido por todo lo que tiene que atender, sigue siendo un sistema de transporte cómodo, eficiente, decente y confortable.

Sus sillas son impecables y la cultura metro es una realidad. Las personas dejan salir para poder entrar y existe como tal, un amor bastante evidente por parte de los ciudadanos, propios y extranjeros.

Sin embargo, todo es susceptible de mejorar y existen dos puntos que, si la junta del metro de Medellín pudiese discutir, considerar y si es el caso, aprobar, seguirían dando pasos importantes para su operación, la comodidad de los usuarios y la accesibilidad.

Uno de los consejos puntuales es contemplar la necesidad de instalar algunos ascensores o escaleras eléctricas en sus principales estaciones. Hoy, aunque existe la posibilidad de que personas con movilidad reducida puedan acceder al metro gracias a sistemas adaptados para ellos, hay personas que tienen dificultades físicas que les impide subir las escaleras y prefieren, en algunos casos, no usar este servicio, incluso, una persona joven que tenga una mínima lesión, se vería impedido para bajar o subir las numerosas escalas que comunican las plataformas de ingreso con la zona de abordaje del tren.

El segundo consejo tiene que ver con las largas filas que se hacen a la hora de comprar un tiquete o recargar la tarjeta cívica. Las filas que se presentan en las taquillas del sistema no solamente son anticuadas y ancestrales, sino obsoletas.

El metro debe dar el paso, por ejemplo, a un sistema de pantallas, donde las personas puedan hacer sus recargas automáticas. Sería importante que en cada estación se establecieran, como mínimo, tres máquinas que ofrecieran la opción de recarga de cívica o compra de tiquete. Así se disminuiría el número de personas haciendo fila y el tiempo de espera. Sería un sistema práctico, seguro, eficiente, transparente y tecnológico.

Aunque en este momento el sistema metro cuenta con recarga de la tarjeta cívica personal, por medio de plataformas digitales usando el medio de pago PSE, posterior a este proceso, las personas deben acercarse con su tarjeta a los puntos de recarga o lectores, para así, activar su saldo, proceso que finalmente termina ralentizando la operación, y de ninguna manera, acelera el proceso.

Estos son dos consejos con los cuales el Metro, siendo hoy un gran sistema de transporte, podría tener una gran oportunidad de mejorar su operatividad.