Economía de Colombia 2026: El panorama que heredará el próximo presidente

Los indicadores del mercado laboral y de actividad productiva del DANE reflejan pérdidas de tracción sectorial en el arranque del año 2026.

Foto: Redes sociales

El Hecho: El próximo presidente asumirá una economía de Colombia en encrucijada, caracterizada por presiones fiscales estructurales, un crecimiento del primer trimestre del 2,2% sustentado por gasto público y visiones corporativas opuestas de cara a la segunda vuelta presidencial.

¿Por qué es importante?: Determinará el rumbo de la confianza empresarial y el tejido corporativo ante dos modelos contrarios de tributación. Asimismo, obligará a las empresas a buscar alternativas de liquidez como el factoring ante tasas de interés locales que continúan en niveles prohibitivos.

¿Cuál es el contexto?: Se enmarca en la coyuntura de junio de 2026 tras la primera vuelta donde Abelardo de la Espriella logró 10,3 millones de votos frente a los 9,6 millones de Iván Cepeda. Las finanzas públicas registran un déficit del 6,4% del PIB y una deuda neta del 58,8%.

¿A quiénes afecta y cómo?: Afecta a todo el ecosistema corporativo e inversionistas, enfrentando una tasa de intervención del Banco de la República de 11,25%. Adicionalmente, el sector extractivo sufrirá el impacto de una caída en la IED, la cual pasó de USD 4.100 millones a USD 2.129 millones.

El dato que no se puede perder: La marcada desaceleración económica sectorial se evidencia con fuerza en la fuerte contracción del 5,4% registrada en la construcción y el retroceso del 1,4% en el sector agropecuario, según los datos oficiales del DANE.

El próximo presidente de Colombia heredará una economía en una encrucijada, con presiones estructurales que someterán a examen cualquier programa de gobierno. El panorama actual exhibe finanzas públicas impactadas por un déficit y un endeudamiento al alza, una pérdida de tracción en la inversión privada y una inflación que apunta a cerrar el año duplicando la meta oficial del Banco de la República.

Las cifras oficiales más recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reflejan que la economía colombiana registró un crecimiento del 2,2 % en el primer trimestre de 2026. Esta expansión estuvo impulsada principalmente por el gasto público, que se incrementó un 7,8 %, y el consumo de los hogares, que avanzó un 2,5 %. Sin embargo, el desempeño general se vio lastrado por fuertes caídas en sectores neurálgicos como la construcción, que se contrajo un 5,4 %, y el sector agropecuario, con un retroceso del 1,4 %.

Panorama general: A la desaceleración sectorial se suma una curva inflacionaria que no cede desde el inicio de las jornadas anuales. En mayo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se consolidó en un 5,84 % interanual, mientras que las proyecciones del Banco de la República anticipan que el indicador cerrará el año en un 6,4 %. En el frente laboral, el desempleo de abril se fijó en un 8,8 %, igualando el registro del mismo periodo en 2025 e interrumpiendo la racha de descensos que traía el mercado de trabajo.

El flanco fiscal es quizás uno de los dolores de cabeza más agudos para la administración entrante. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal reportó que la deuda neta del Gobierno Central trepó al 58,8 % del PIB al corte de marzo de 2026. Por su parte, mediciones de ANIF revelan que el déficit fiscal al cierre del año pasado se ubicó en un preocupante 6,4 % del PIB.

Próximo presidente asumirá una economía de Colombia con presiones fiscales y crecimiento del 2,2% en el PIB

Elecciones presidenciales de 2026 enfrentan dos visiones contrarias de tributación empresarial

La incertidumbre política tuvo un punto de inflexión el pasado 31 de mayo, cuando Abelardo de la Espriella consolidó 10,3 millones de votos en las urnas frente a los 9,6 millones obtenidos por Iván Cepeda. La reacción de los mercados financieros no se hizo esperar al día siguiente: el peso colombiano experimentó una apreciación del 2,42 % y el índice bursátil Colcap avanzó un 3,58 %. Durante esa misma jornada cambiaria, el dólar registró una caída de 135 pesos, descendiendo desde los COP 3.689,50 hasta los COP 3.554.

Las proyecciones de las firmas de inversión exponen con claridad la disparidad de los dos modelos en juego. De acuerdo con la banca de inversión Values AAA, un triunfo definitivo de De la Espriella en la segunda vuelta podría encauzar el dólar hacia un rango de entre COP 3.000 y COP 3.300 en el corto plazo. Por el contrario, un gobierno bajo la dirección de Cepeda impulsaría la divisa estadounidense a bandas de entre COP 3.700 y COP 4.000.

Ambos candidatos estructuran visiones de país diametralmente opuestas para el tejido corporativo:

  • Abelardo de la Espriella: Su agenda económica se enfoca en aligerar las cargas tributarias de las compañías, simplificar el esquema impositivo actual, defender la disciplina fiscal y dinamizar sectores estratégicos como la energía y los hidrocarburos. Asimismo, busca revertir la caída de la Inversión Extranjera Directa (IED), la cual pasó de rebasar los USD 4.100 millones en el primer trimestre de 2023 a situarse en USD 2.129 millones en el mismo periodo de 2026, mediante el incentivo de alianzas público-privadas y la desregulación.

  • Iván Cepeda: Apuesta por una mayor progresividad tributaria enfocada en los grandes patrimonios y en la revisión minuciosa de las exenciones corporativas vigentes. Su programa plantea expandir el gasto social y acelerar los procesos de transición energética, introduciendo límites específicos a prácticas como el fracking. Diversos analistas advierten que sus restricciones a proyectos de extracción podrían acentuar la actual desaceleración de la inversión extranjera.

Más allá de las marcadas diferencias fiscales y energéticas, los analistas coinciden en que el ecosistema empresarial enfrentará un obstáculo transversal e inmune al resultado electoral: el complejo acceso a la liquidez.

Por qué es importante: Financiarse seguirá siendo costoso. Con una tasa de intervención del Banco de la República fijada en 11,25 % y expectativas de que roce el 12 % a finales de año, sumada a unos títulos de deuda pública (TES) que se transan en niveles de entre el 13 % y 14 %, el costo del crédito continuará en niveles prohibitivos para un alto porcentaje de las empresas. Expertos añaden que cualquier repunte posterior del dólar incrementaría la presión sobre las tasas de interés y endurecería los requisitos de financiamiento tradicional.

«Las propuestas de los candidatos pueden generar diferencias en materia tributaria, inversión o confianza empresarial, pero hay una realidad que no cambia: las compañías necesitan liquidez para operar, crecer y responder a un entorno económico cada vez más dinámico», explica Daniela Torres, country manager de KLYM by Coval. Según la ejecutiva, la devaluación y las altas tasas obligan a las firmas a buscar alternativas de optimización financiera que no impliquen sumar más pasivos a sus balances.

En esta coyuntura de moderación económica, alternativas como el factoring corporativo se han consolidado como herramientas clave de planeación, permitiendo transformar las cuentas por cobrar en efectivo inmediato para sostener las operaciones diarias o apalancar expansiones.

De cara al panorama macroeconómico que se extenderá hacia 2027, la resiliencia y la flexibilidad de caja serán los verdaderos factores de diferenciación en el mercado. Los analistas del sector concluyen que independientemente de quién ocupe la Casa de Nariño, las corporaciones que logren diversificar sus fuentes de capital disponible, agilizar su capital de trabajo y blindar su flujo de caja financiero contarán con las mejores ventajas para sortear con éxito el próximo ciclo económico del país.

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