La Economía de Colombia vuelve a quedar bajo la lupa por cuenta de sus cuentas públicas y las acciones del Gobierno de Gustavo Petro. El más reciente pronunciamiento del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) no solo expone el deterioro fiscal de 2025, sino que pone en duda la viabilidad del plan del Gobierno para 2026, advirtiendo que el ajuste necesario es mayor al reconocido oficialmente.
l déficit primario (la diferencia entre ingresos y gastos sin contar intereses) cerró 2025 en 3,5% del PIB, el nivel más alto en los últimos treinta años si se excluyen periodos de crisis macroeconómica. Para el CARF, esta cifra refleja un desequilibrio persistente que compromete la sostenibilidad de la Economía de Colombia en el mediano plazo.
El crecimiento económico fue de 2,6% en 2025 y se proyecta similar para 2026. Sin embargo, el Comité advierte señales de recalentamiento: demanda interna creciendo 3,9%, inflación que cerró en 5,1%, desempleo en mínimos históricos y un déficit comercial en deterioro.
Economía de Colombia: más gasto, menos margen y un ajuste cuesta arriba
Uno de los puntos más críticos del informe es la brecha entre lo proyectado por el Gobierno y lo realmente ejecutado. Según el CARF, en 2025 se sobrestimaron los ingresos y se subestimaron los gastos. Los ingresos tributarios se ubicaron en 14,7% del PIB, en línea con su tendencia histórica, pero el gasto primario alcanzó 19,9% del PIB, muy por encima de lo previsto.
El gasto de funcionamiento llegó a 17,2% del PIB, impulsado por transferencias, pensiones, salud y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. La inversión pública también aumentó hasta 2,7% del PIB, superando el promedio histórico.
El déficit total fue de 6,4% del PIB, inferior a la meta de 7,1% prevista en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Pero esa mejora no obedeció a un ajuste estructural, sino a una reducción temporal del gasto de intereses gracias a operaciones de manejo de deuda y a la apreciación del peso. Sin esos factores, el déficit habría sido cercano a 8,2% del PIB.
La deuda neta cerró en 58,5% del PIB, por debajo del 61,3% proyectado inicialmente. Sin embargo, el propio Comité reconoce que la apreciación cambiaria explicó cerca de 2,9 puntos porcentuales de esa reducción. Es decir, buena parte del alivio no respondió a decisiones fiscales estructurales, sino a factores externos.
Para estabilizar la deuda en los niveles actuales, el CARF estima que la Economía de Colombia requiere un ajuste fiscal de entre 3,5 y 4,5 puntos del PIB frente a 2025. El desafío no es menor y exige medidas permanentes en ingresos o gasto, no soluciones transitorias.
2026: un faltante de $31,1 billones y riesgos adicionales
El Gobierno proyecta reducir el déficit primario a 2,1% del PIB en 2026 y el déficit total a 5,1%. De cumplirse, implicaría una mejora relevante frente a 2025. Sin embargo, el CARF considera que ese escenario es “poco probable”.
🧵1/ Publicamos el Pronunciamiento N°19:
📉 El escenario fiscal de 2026 enfrenta presiones de gasto que dificultan el retorno a la Regla Fiscal
Estos son nuestros principales mensajes 👇 pic.twitter.com/rLAwnVQlfm
— Comité Autónomo de la Regla Fiscal (@CARFColombia) March 2, 2026
En su cálculo inercial, sin nuevas medidas efectivas, el déficit primario sería de 3,6% del PIB, lo que equivale a un faltante de 31,1 billones de pesos frente a la meta oficial. Ese hueco fiscal pondría mayor presión sobre la deuda y sobre la credibilidad de la política económica.
El Ejecutivo ha planteado ingresos adicionales derivados de la Emergencia Económica por la ola invernal, incluyendo un impuesto al patrimonio para personas jurídicas con recaudo estimado de 8,3 billones. No obstante, el CARF advierte que este tipo de medidas puede afectar utilidades empresariales, inversión y, por esa vía, la dinámica futura de la Economía de Colombia.
Si los ingresos no se materializan como se espera, el ajuste recaería sobre el gasto. El Comité señala que controles de caja o aplazamientos presupuestales no garantizan una reducción real; sería necesario un recorte efectivo de apropiaciones para cumplir la meta.
El panorama para la economía de Colombia se complica con riesgos adicionales: la eventual entrada en vigor de la reforma pensional podría aumentar el gasto en 0,2% del PIB; el impacto del salario mínimo podría sumar 0,3%; y la reforma laboral añadiría 0,2%. En conjunto, estos factores podrían elevar el ajuste requerido hasta 2,3% del PIB.
Las metas oficiales exigen llevar el balance primario a -0,3% del PIB en 2027 y a 0,8% en 2028. Históricamente, los ajustes anuales promedio en Colombia han sido de 0,9 puntos del PIB, lo que evidencia la magnitud del desafío.
El CARF advierte que, aun si se cumple la senda oficial, la deuda neta podría aumentar hasta 61,9% del PIB en 2028. En un escenario inercial, sin medidas estructurales, podría acercarse peligrosamente al 70% del PIB, rozando el límite establecido por la regla fiscal.
