Presidente Duque, no extienda la cuarentena

Señor Presidente, la situación actual se torna insostenible por los diferentes aspectos económicos, laborales, sociales y hasta por la salud mental de las personas. Es hora de volver a la normalidad con todos los protocolos necesarios para la seguridad de los colombianos y que la cuarentena llegue a su fin el próximo 11 de mayo.


EDITORIAL

En este editorial no hablaremos sobre la cantidad de graves y delicados problemas económicos que ha traído el coronavirus a Colombia.

Es más que claro que el Gobierno Nacional, los gremios y los empresarios (sin importar que sean grandes o pequeños) los conocen de sobra.

En estos momentos no cuenta ni vale el reactivar sectores poco a poco; ¿Para qué reactivar estos si no hay comercio? ¿Para qué reanudar la construcción si no hay quién vender?

¿Para qué reanudar algunas partes de la economía que no van a tener cómo rodar si no hay otras piezas funcionales?

Y es que se hace necesario que las personas comprendan que la economía es una cadena productiva y un círculo continuo que tiene que estar activo. 

Es como un vehículo; no se puede tener un motor si hay dos llantas malas, ni se le puede echar gasolina cuando ni siquiera hay un manubrio. No, en la economía de un país, todo debe estar articulado, compacto y en buen estado.

Lo que es claro para el país hoy día es que se hace necesario levantar la cuarentena, sobre todo si se tiene en cuenta que más del 70% de municipios del país, de los 1.103 que están registrados en el Dane, están libres de coronavirus. Esos municipios tienen que volver a su normalidad.

Sin lugar a duda preocupan los casos de Bogotá, Valle del Cauca, Atlántico y Bolívar, pero estos deben ser casos especiales y tratados por aparte.

Allí, por ejemplo, se debe concentrar toda la atención estatal para garantizar un cumplimiento óptimo de las labores sanitarias de los nuevos parámetros sociales y así evitar que se siga propagando el coronavirus.

Pero por lo que respecta a otros lugares del país, ya es el momento de volver a la vida normal, con la implementación obligatoria del tapabocas, el uso del gel antibacterial o alcohol y que estos siempre estén en el bolsillo.

Incluso, con distanciamiento social y con unas medidas especiales para cines, gimnasios y restaurantes, tal y como se ha puesto en marcha en España, en donde los cupos no pueden sobrepasar 1/3 del total de la capacidad de estos.

Si bien es muy cierto que el Gobierno Nacional y las administraciones locales tienen que velar para que cuando se levante la cuarentena las personas no vayan a salir desbocadas al cine, a un bar, una discoteca o un restaurantes, también son muchos los colombianos que conservan un instinto de preservación y queremos pensar que la gran mayoría serán cuidadosos.

En ese sentido, lo que el presidente Duque tiene que entender tres ecuaciones básicas y muy sencillas que no requieren ir a Hardvard o al London School Economics para saber que estas funcionan así:

La primera, si no hay empresas no hay empleos y si no hay empleos, no hay salarios.

La segunda, si no hay una economía sana, no hay quien venda y por ende, no hay quien pague salarios y quien genere empleo.

La tercera, si no hay nada activo no se pueden crear empresas; si no está activa la economía, la gente no va a pagar impuestos y por ende, de dónde va a sacar dinero el Gobierno para redistribuir en sus programas, en especial cuando en una época de coyuntura como la que estamos viviendo se necesitan más recursos que nunca.

Se trata de ponerle sentido común y lógica a este asunto para regresar a la normalidad. A Colombia le tiene que ir mejor que a España, Italia y otros países por el simple hecho de que acá se tomaron medidas tempranas.

Así lo han reconocido distintos estamentos a nivel mundial, pero lo cierto es que el país no aguanta más días en cuarentena.

Además, el margen político y de maniobra del presidente Duque ante la opinión pública ya se agotó y prolongar más tiempo este aislamiento puede terminar en una crisis social sin precedentes.

Por eso, es necesario organizar y decretar una vigilancia especial sobre departamentos como Bolívar, Atlántico, Magdalena, Valle del Cauca, además de Bogotá, para garantizar un retorno mucho más controlado y ordenado a la vida pública de los otros municipios.

Es hora de reabrir los cielos en el país, por lo menos los nacionales, y que los aviones tengan la ocupación de las dos o tres quintas partes del total de su capacidad.

Serán estos quienes finalmente determinen cuáles serán esos parámetros para no seguir afectando la operación y garantizar la mínima rentabilidad aérea, pero hay que volver a la normalidad.

No podemos quedarnos encerrados como en un sistema dictatorial, mientras el virus, si no mata a todo el mundo, las enfermedades económicas, mentales, estrés, desesperación, depresión y aburrimiento, terminarán matando a los demás.