El hecho: El Ejército Nacional informó que varias de sus capacidades estratégicas presentan déficits que oscilan entre el 66 % y el 96 %, debido al desgaste operacional y a la falta de recursos para mantenimiento y modernización.
¿Por qué es importante? El estado del equipamiento militar incide directamente en la capacidad de las Fuerzas Militares para responder a amenazas contra la seguridad, proteger el territorio y desarrollar operaciones de manera eficiente.
¿Cuál es el contexto? El diagnóstico hace parte del informe de empalme entregado al equipo del presidente electo, Abelardo De La Espriella, con el objetivo de exponer las principales necesidades que deberá atender la próxima administración en materia de defensa.
¿A quiénes afecta y cómo? La situación impacta a las Fuerzas Militares y al Gobierno entrante, que deberá evaluar inversiones para renovar equipos, fortalecer el mantenimiento y garantizar la disponibilidad operativa de las unidades militares.
¿Qué intereses hay en juego? La modernización de las capacidades militares será determinante para mantener la capacidad de respuesta del Estado frente a los desafíos en materia de seguridad, defensa y control del territorio.
Dato clave a tener en cuenta: El mayor déficit identificado por el Ejército corresponde a la Artillería, donde las necesidades de mantenimiento y reposición de los obuses alcanzan el 96 %, convirtiéndose en una de las prioridades para la próxima administración.
El proceso de empalme entre el Gobierno saliente y la administración entrante dejó al descubierto una compleja radiografía sobre el estado de las capacidades operacionales del Ejército Nacional. En el documento entregado al equipo del presidente electo, Abelardo De La Espriella, la institución advierte que enfrenta importantes limitaciones en diferentes áreas esenciales para el desarrollo de las operaciones militares, situación que atribuye al envejecimiento de equipos, el desgaste por años de servicio y las restricciones presupuestales.
Uno de los aspectos que más preocupa es el relacionado con el material de guerra. El informe establece que existe un déficit del 66,3 % frente a las necesidades reales de armamento, municiones, equipos especiales y paracaídas. Según el Ejército, buena parte de estos elementos ha superado su vida útil o presenta un alto nivel de desgaste tras años de utilización en operaciones desarrolladas en distintas regiones del país.
Empalme revela déficits críticos en artillería, transporte e infantería del Ejército
El diagnóstico también evidencia que la falta de recursos ha dificultado la ejecución de programas de modernización y reposición de equipos, generando una brecha entre las capacidades requeridas para cumplir la misión constitucional y los medios con los que actualmente cuenta la Fuerza.
La situación más crítica corresponde a la Artillería. El informe señala un déficit del 96 % para el mantenimiento y sostenimiento de los obuses de 105 y 155 milímetros. De acuerdo con el documento, una parte importante de estas piezas ya cumplió su ciclo de servicio, por lo que será necesario avanzar en su reemplazo para garantizar la capacidad operativa.
El Ejército precisa que 16 de los 22 obuses de 105 milímetros requieren mantenimiento mayor y están proyectados para ser intervenidos dentro del plan previsto para 2027. En el caso de los obuses de 155 milímetros, la necesidad se concentra en la adquisición de repuestos destinados a mantenimientos preventivos y correctivos.

Otro de los frentes con mayores dificultades es el parque automotor. La institución calcula un déficit del 93 % en el área de transportes, debido a la necesidad de recursos para adquirir baterías, llantas, combustibles, lubricantes, repuestos, carpas, realizar mantenimientos y renovar vehículos que, en muchos casos, acumulan más de dos décadas de operación.
Las capacidades de Caballería también reflejan un panorama complejo. El documento reporta un déficit del 78 %, especialmente asociado al sostenimiento de los vehículos blindados ASV APC y ASV M1117, los cuales han sufrido afectaciones derivadas del uso permanente y de daños ocasionados durante operaciones militares.
En Infantería, el déficit alcanza el 85 %, principalmente por las necesidades de mantenimiento de los vehículos LAV III 8×8 y M113-A2. El Ejército sostiene que el desgaste de estas plataformas impacta la movilidad, la protección y la capacidad de respuesta de las unidades desplegadas en el territorio nacional.
Asimismo, el informe indica que deberán garantizarse recursos para incorporar y mantener 55 vehículos LAV III 8×8 que serán adquiridos mediante el proyecto del Sistema Integral de Defensa Nacional, con el propósito de fortalecer las capacidades de la Fuerza en los próximos años.
El diagnóstico entregado durante el empalme plantea uno de los principales desafíos para el nuevo Gobierno, que deberá definir prioridades presupuestales para modernizar los equipos militares, asegurar el sostenimiento de las capacidades existentes y reducir las brechas identificadas por la institución.