El ambiente entre el Gobierno y el Centro Democrático no es el mejor

Foto: Zona Cero

Confidenciales 360

Este medio de comunicación ha venido adelantando hace varios meses una especie de guerra fría e incluso de hipocresía entre el Gobierno y el Centro Democrático. Aunque tratan de que las relaciones parezcan armoniosas durante los debates en el legislativo y durante las apariciones en medios de comunicación, lo cierto es que bajo cuerda las relaciones entre el partido Centro Democrático y el Gobierno encabezado por Iván Duque son frías y con doble personalidad.

Hace unos días el presidente Duque hizo una reunión con el Centro Democrático, en la que abordaron distintos temas de cómo iba el país, preocupaciones de los colombianos e incluso sobre la imagen del presidente, y aunque no quisieron hacer en las primeras de cambio las sugerencias o reparos, sí empezaron a insinuar al mandatario Duque que se deberían hacer unos cambios para mejorar la conexión con el país.

Duque y los funcionarios que estaban del Gobierno presentes, quienes no son uribistas sino amigos de Duque, se mostraron sorprendidos y molestos ante las sugerencias. El primer mandatario terminó alineándose con ellos y no con sus excompañeros de bancada. Existieron reparos en llevar temas como el de Andrés Felipe Arias, se habló sobre la prórroga de la prohibición del porte de armas, de los ministros que deberían cambiarse, pues se ha informado que hay una facción importante del CD que cree que la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, la ministra de Cultura, Carmen Vásquez, y la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, deben retirarse, y fuera de eso, que el presidente sea más asertivo a la hora de conectarse con los 10 millones de colombianos que lo eligieron.

Hay preocupaciones en cuanto a que las elecciones de octubre de 2019 van a ser el primer gran examen para el Gobierno del Centro Democrático, y van a evaluar realmente por fuera de las encuestas si este Gobierno estará encaminado en ese momento del año, y también algo importante es que será la única forma de comprobar si Uribe pierde, conserva o gana más influencia de la que tiene hoy.

También hay preocupaciones porque el partido no se ha fortalecido y el Gobierno no les ha dado posiciones importantes, mientras que a otros sectores sí.

Al término de la reunión todo fue muy protocolario y cordial, pero la mayoría de los congresistas se fueron más meditabundos que contentos.