En la última década, los neobancos pasaron de ser promesas tecnológicas a actores centrales del sistema financiero global. Su crecimiento responde a expectativas cambiantes de los usuarios, a estructuras de costos más eficientes y a la capacidad de la tecnología para ofrecer servicios simples, personalizados y accesibles. A diferencia de la banca tradicional, diseñada alrededor de productos y procesos, los neobancos nacen desde la experiencia: eliminan trámites extensos, esperas y tarifas confusas, ofreciendo inmediatez, transparencia y acceso digital. Esto los ha convertido en una alternativa ideal tanto para nuevas generaciones como para segmentos históricamente excluidos que encuentran en lo digital una primera puerta al sistema financiero.
Este contenido hace parte de la Revista 360 – Edición 10: El año de las Decisiones. Producto periodístico anual y exclusivo elaborado por 360 Radio.
Operativamente, su fortaleza está en tecnologías modernas y arquitecturas livianas que reducen costos y permiten escalar con rapidez. Al funcionar en la nube, automatizar procesos con inteligencia artificial y prescindir de redes físicas, pueden ofrecer productos más competitivos. Además, gracias a la analítica avanzada, personalizan servicios, anticipan riesgos y diseñan soluciones ajustadas a necesidades reales. Todo esto los proyecta como plataformas integrales capaces de unir múltiples servicios basados en datos: autenticación digital, identidad segura, educación financiera, herramientas para minoristas, experiencias conversacionales y nuevos modelos de relación impulsados por IA.
Por qué los usuarios los prefieren
Para millones de personas, especialmente jóvenes, independientes y pequeños comerciantes, los neobancos representan comodidad y oportunidad. Trámites simplificados, tarifas claras, productos accesibles y herramientas que facilitan la vida financiera son parte de la propuesta. Para muchos segmentos históricamente excluidos, son además la primera puerta real al sistema financiero formal.
Para los usuarios, los beneficios son claros: servicios más rápidos, tarifas más justas, experiencias intuitivas y acceso a productos que antes estaban reservados para pocos. Para los neobancos, las oportunidades también son enormes: profundizar en verticales como pagos, ahorro, crédito, remesas, seguros embebidos, inversiones o incluso servicios no financieros que fortalecen la relación con el cliente, como movilidad y comercio electrónico.
El impacto competitivo en el mundo
El crecimiento de los neobancos se ha convertido en un fenómeno relevante pues según diversos estudios, más de 400 operan en el mundo y superan ya los 1.400 millones de cuentas digitales. Mercados como Brasil, Reino Unido y el Sudeste Asiático son muy exitosos en este modelo de servicio y han demostrado capacidad para dinamizar la competencia. Su aparición genera reducciones significativas en tarifas, mejoras en la calidad del servicio y una aceleración en la adopción de tecnologías como pagos instantáneos, transferencias gratuitas y productos modulares. Este efecto competitivo obliga a los actores tradicionales a revisar su estructura de costos, modernizar sus sistemas y acelerar su transformación digital.
Colombia: un país listo para dar el salto
Las oportunidades en Colombia son múltiples. En el segmento de personas, los neobancos pueden profundizar en pagos de bajo costo, cuentas digitales mejoradas, microahorro automatizado, crédito inclusivo y remesas eficientes. En el segmento empresarial, pueden ofrecer soluciones integradas para micro y pequeñas empresas: facturación, recaudo, acceso a liquidez, herramientas de gestión, factoring y servicios de valor agregado basados en datos. El potencial es especialmente alto en sectores como comercio minorista, economía de plataformas, agricultura y emprendimiento.
El reto para el ecosistema colombiano es asegurar que esta evolución se traduzca en un mercado verdaderamente competitivo, interoperable y centrado en el usuario. Esto implica fortalecer la regulación basada en riesgos, promover la innovación abierta entre actores financieros y tecnológicos, y avanzar en infraestructura digital que permita pagos más rápidos, identidad confiable y uso seguro de datos.
Si Colombia aprovecha esta coyuntura, los neobancos no solo se consolidarán como un actor relevante: podrán convertirse en un motor de productividad, inclusión y crecimiento sostenible. En un entorno global dinámico, el país tiene la oportunidad de posicionarse como referente regional en servicios financieros digitales de última generación.
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