viernes, octubre 7, 2022
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    EL Cambio

    EL Cambio: Ojala que Petro sea un presidente mesurado, ojala que no pretenda hacer cosas, como expandir programas sociales y al mismo tiempo dejar al país sin los recursos del petróleo…


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    Por: Rafael Torres

    Pocas cosas van a ser tan memorables de esta posesión como el tema de la espada. Cuesta entender cómo el gobierno de Duque pudo ser tan ingenuo como para permitirle al nuevo gobierno el escenario perfecto para demostrar quién manda ahora. (El cambio)

    El gobierno de Duque no fue tan malo como muchos lo pintan, la economía del país es de las mejores de la región y a pesar de la pandemia el país tiene cierta estabilidad comparándolo con otros países de la región. Sin embargo, desde las protestas estudiantiles de 2019 ,da la impresión que todos los miembros del gobierno Duque viven desconectados del país que gobernaban y tomaban decisiones con una ingenuidad a veces incomprensible.

    A pesar de no ser un gobierno tan malo como muchos lo quieren hacer ver, pocos gobiernos fueron tan impopulares como este. Fueron pocos los gobiernos que fueron tan resistidos en las calles como este y por eso pocos sucesos en la historia política Colombiana reciente tuvieron tanta sensación de estar viviendo un momento histórico como fue  la posesión del nuevo presidente Gustavo Petro.

    Independientemente de lo que pueda pensar uno de Petro, es imposible no reconocer el hecho de que ayer millones de  Colombianos sentían una sensación de esperanza y cambio de cara al futuro. Muchos Colombianos que durante mucho tiempo han sentido que viven en un país que siempre les da la espalda, ven en este gobierno una oportunidad para salir adelante.

    Por más que hay muchas cosas que asustan sobre este nuevo gobierno, hay puntos en los que Petro tiene razón. Es cierto que este país tiene una desigualdad completamente insostenible y es cierto que es realmente lamentable el hecho de que el campo Colombia sea incapaz de producir alimentos para no depender exclusivamente de importaciones. Fueron varios los puntos en el discurso de Petro donde independientemente de la ideología política que uno pueda llegar a tener es difícil negar que el tipo tiene razón en muchas cosas.

    Sin embargo, el gran problema es que siempre hay una amarga ironía entre lo que se pretende que ocurra y lo que realmente ocurre. Mucha gente profesa las ideas de la revolución Francesa olvidándose que esta terminó con varios de sus exponentes con su cabeza en una guillotina y con un estado autoritario como era el de Napoleón Bonaparte.

    Del mismo autor: La Recesión

    Ninguna revolución la cual pretende grandes cambios sociales termina como sus arquitectos iniciales pretenden que terminen. El gran problema con el cambio que pretende Petro y que muchos Colombianos apoyan de manera religiosa es que siempre hay una enorme diferencia entre lo que se pretende y lo que sucede en realidad

    Muchos hablan de cómo la posesión de ayer fue una posesión llena de símbolos. Como el hecho de mencionar pescadores y personal del aseo en el mismo discurso en el que se menciona al rey de España muestran como este es un gobierno mucho más incluyente.

    Sin embargo, pocos mencionan como tener a Roy Barreras hablando de cambiar estructuralmente el país representa una gran hipocresía dentro del gobierno que pretende ser completamente distinto a todos los anteriores mientras tiene en apoyo de los políticos tradicionales del país. 

    Es difícil desconocer que ayer la posesión tenía una sensación de cambio poco antes vista en nuestro país. Son muchos los Colombianos que ven en este gobierno la posibilidad de cambiar estructuras que llevan a que este sea un país bastante injusto.

    Sin embargo, el problema con pretender grandes cambios en la sociedad es que las personas no funcionan como fichas de ajedrez que se pueden mover al simple antojo de quien la maneja. Siempre que intentan grandes cambios, se generan consecuencias imprevistas las cuales pueden terminar generando circunstancias peores a las que originalmente se querían cambiar.

    Ojala que Petro sea un presidente mesurado, ojala que no pretenda hacer cosas expandir programas sociales y al mismo tiempo dejar al país sin los recursos del petróleo. Ojalá que todos esos hermosos ideales que se plantearon en su posesión vengan acompañados con una buena dosis de realidad,  porque no hay nada más peligroso que comprometerse con visiones maravillosas sin tener los pies en la realidad.

    Familia presidencial. Foto: Redes Sociales

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    Por: Rafael Torres

    Pocas cosas van a ser tan memorables de esta posesión como el tema de la espada. Cuesta entender cómo el gobierno de Duque pudo ser tan ingenuo como para permitirle al nuevo gobierno el escenario perfecto para demostrar quién manda ahora. (El cambio)

    El gobierno de Duque no fue tan malo como muchos lo pintan, la economía del país es de las mejores de la región y a pesar de la pandemia el país tiene cierta estabilidad comparándolo con otros países de la región. Sin embargo, desde las protestas estudiantiles de 2019 ,da la impresión que todos los miembros del gobierno Duque viven desconectados del país que gobernaban y tomaban decisiones con una ingenuidad a veces incomprensible.

    A pesar de no ser un gobierno tan malo como muchos lo quieren hacer ver, pocos gobiernos fueron tan impopulares como este. Fueron pocos los gobiernos que fueron tan resistidos en las calles como este y por eso pocos sucesos en la historia política Colombiana reciente tuvieron tanta sensación de estar viviendo un momento histórico como fue  la posesión del nuevo presidente Gustavo Petro.

    Independientemente de lo que pueda pensar uno de Petro, es imposible no reconocer el hecho de que ayer millones de  Colombianos sentían una sensación de esperanza y cambio de cara al futuro. Muchos Colombianos que durante mucho tiempo han sentido que viven en un país que siempre les da la espalda, ven en este gobierno una oportunidad para salir adelante.

    Por más que hay muchas cosas que asustan sobre este nuevo gobierno, hay puntos en los que Petro tiene razón. Es cierto que este país tiene una desigualdad completamente insostenible y es cierto que es realmente lamentable el hecho de que el campo Colombia sea incapaz de producir alimentos para no depender exclusivamente de importaciones. Fueron varios los puntos en el discurso de Petro donde independientemente de la ideología política que uno pueda llegar a tener es difícil negar que el tipo tiene razón en muchas cosas.

    Sin embargo, el gran problema es que siempre hay una amarga ironía entre lo que se pretende que ocurra y lo que realmente ocurre. Mucha gente profesa las ideas de la revolución Francesa olvidándose que esta terminó con varios de sus exponentes con su cabeza en una guillotina y con un estado autoritario como era el de Napoleón Bonaparte.

    Del mismo autor: La Recesión

    Ninguna revolución la cual pretende grandes cambios sociales termina como sus arquitectos iniciales pretenden que terminen. El gran problema con el cambio que pretende Petro y que muchos Colombianos apoyan de manera religiosa es que siempre hay una enorme diferencia entre lo que se pretende y lo que sucede en realidad

    Muchos hablan de cómo la posesión de ayer fue una posesión llena de símbolos. Como el hecho de mencionar pescadores y personal del aseo en el mismo discurso en el que se menciona al rey de España muestran como este es un gobierno mucho más incluyente.

    Sin embargo, pocos mencionan como tener a Roy Barreras hablando de cambiar estructuralmente el país representa una gran hipocresía dentro del gobierno que pretende ser completamente distinto a todos los anteriores mientras tiene en apoyo de los políticos tradicionales del país. 

    Es difícil desconocer que ayer la posesión tenía una sensación de cambio poco antes vista en nuestro país. Son muchos los Colombianos que ven en este gobierno la posibilidad de cambiar estructuras que llevan a que este sea un país bastante injusto.

    Sin embargo, el problema con pretender grandes cambios en la sociedad es que las personas no funcionan como fichas de ajedrez que se pueden mover al simple antojo de quien la maneja. Siempre que intentan grandes cambios, se generan consecuencias imprevistas las cuales pueden terminar generando circunstancias peores a las que originalmente se querían cambiar.

    Ojala que Petro sea un presidente mesurado, ojala que no pretenda hacer cosas expandir programas sociales y al mismo tiempo dejar al país sin los recursos del petróleo. Ojalá que todos esos hermosos ideales que se plantearon en su posesión vengan acompañados con una buena dosis de realidad,  porque no hay nada más peligroso que comprometerse con visiones maravillosas sin tener los pies en la realidad.

    Familia presidencial. Foto: Redes Sociales

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