El mercado cambiario colombiano cerró una jornada marcada por un nuevo retroceso del dólar, que perforó el nivel de los $3.700 y se ubicó en mínimos que no se veían desde 2021. La divisa estadounidense terminó el día en $3.663, reflejando una combinación de factores externos e internos que están favoreciendo al peso colombiano y a otras monedas de mercados emergentes.
El movimiento estuvo influido, en primer lugar, por el comportamiento de la inflación en Estados Unidos. El Índice de Precios al Consumidor de diciembre mostró un aumento mensual de 0,3%, en línea con lo que esperaba el mercado, mientras que la inflación subyacente continuó moderándose. Estos datos refuerzan la idea de que la Reserva Federal mantiene espacio para seguir reduciendo las tasas de interés durante 2026, lo que resta atractivo a las inversiones en dólares frente a otros activos financieros.
La debilidad global del dólar y las expectativas de tasas impulsan la apreciación del peso colombiano
A este contexto se suma un clima de mayor incertidumbre política en Estados Unidos. Las tensiones entre el presidente Donald Trump y la Reserva Federal han generado inquietudes sobre la independencia del banco central, mientras que esta semana se espera un fallo del Tribunal Supremo relacionado con los aranceles comerciales. Este panorama ha llevado a muchos inversionistas a diversificar sus posiciones fuera del dólar, impulsando flujos hacia monedas como el peso colombiano.
En el mercado local, la jornada estuvo caracterizada por una fuerte actividad. El dólar registró un mínimo cercano a los $3.626 y un máximo por encima de los $3.715, con un volumen negociado que superó los US$1.500 millones, lo que evidencia una alta participación de agentes financieros en un contexto de marcada volatilidad.

Analistas del mercado señalan que la debilidad del dólar no es un fenómeno aislado de Colombia. Desde finales de 2024, la moneda estadounidense viene mostrando una tendencia bajista a nivel global, impulsada por el cambio en el ciclo monetario de la Reserva Federal. Con tasas de interés más bajas en Estados Unidos, los capitales buscan rendimientos más atractivos en países donde los retornos son mayores, como ocurre en buena parte de América Latina.
Este fenómeno, conocido como “carry trade”, ha fortalecido monedas regionales al incentivar a los inversionistas a financiarse en dólares y colocar esos recursos en economías con tasas más altas. A esto se suma un entorno internacional relativamente estable, que reduce la demanda por activos considerados refugio, como el dólar.
En Colombia, además, han entrado en juego factores propios. El incremento del salario mínimo para 2026 y la expectativa de una inflación más elevada han llevado al mercado a anticipar que el Banco de la República mantendrá una postura monetaria restrictiva por más tiempo. Este diferencial de tasas frente a Estados Unidos aumenta el atractivo del peso para los inversionistas internacionales.
También ha habido señales de una mayor oferta de dólares en el mercado, asociada a flujos provenientes del Gobierno, del comercio exterior y de operaciones financieras. Aunque estos movimientos no siempre se confirman de inmediato, el volumen de ventas observado durante la jornada sugiere una presión significativa sobre la tasa de cambio.
El resultado es una apreciación del peso que ha sorprendido por su velocidad y profundidad. El nivel actual del dólar no solo rompe soportes técnicos relevantes, sino que refleja una corrección más amplia del ciclo alcista que se inició tras la pandemia, cuando la crisis inflacionaria global y la incertidumbre financiera impulsaron a la divisa estadounidense.
De cara a los próximos días, el mercado seguirá atento a la evolución de la inflación en Estados Unidos, a las decisiones de la Reserva Federal y al desarrollo de los debates políticos en ese país. Mientras tanto, el comportamiento del dólar en Colombia continuará dependiendo del delicado equilibrio entre los flujos internacionales de capital, las expectativas de tasas de interés y la percepción de riesgo global.
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