El dólar, Trump y narcotráfico

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Este contenido hace parte de 360 Revista en su cuarta edición, la cual se distribuyó en las principales ciudades del país.


Por: Fanny Kertzman – Economista

Un mercado negro se forma cuando hay restricciones en la oferta de un bien, que no alcanza a cubrir la demanda. Al haber restricciones en la oferta, sube el precio del bien para ajustarse a la demanda desmedida por el mismo. Por ejemplo, en Venezuela los precios de los alimentos están controlados. Muchas veces a estos precios no hay suficiente oferta de alimentos puesto que al ser fijados por una autoridad no consultan las realidades del mercado. El precio autorizado no alcanza a cubrir los costos y se limita la oferta a esos precios artificiales.

Sin embargo, la demanda insatisfecha, especialmente de productos de primera necesidad, crea un mercado negro donde los precios son superiores a los de mercado, en este caso los precios fijados por la ley. El mercado negro (que es ilegal pero existe) proporciona la oferta de bienes requeridos a esos precios superiores. Por definición, entonces, un producto del mercado negro siempre tendrá un precio superior al del mercado regulado.

No sucede así en el mercado libre (o negro) del dólar en Colombia. Al contrario de lo que sucede en un mercado negro típico, en este caso la oferta supera la demanda. La oferta de dólares proviene mayoritariamente del narcotráfico, que no tiene manera legal de entrar a la corriente financiera en Colombia. Para poder vender esos dólares, dado su origen espurio, hay que bajarles el precio. Es así como el dólar libre es más barato que el dólar oficial, que es aquel representado en la Tasa Representativa de Mercado (TRM), como su nombre lo indica.

Si por factores externos sube la TRM, el dólar negro no necesariamente sigue esa tendencia. Son mercados claramente separados, pues por medidas administrativas, los dólares del narcotráfico no pueden formar parte de la oferta legal. En lo corrido del año 2019 el dólar oficial ha subido por encima del promedio histórico debido a los efectos nocivos en el mercado que trae la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Con ello se ha perdido la confianza en los países emergentes y sus monedas se devalúan. El cambio en Colombia ha llegado a límites nunca antes vistos. Es la segunda moneda más devaluada del mundo después del peso argentino.

Mientras tanto, el mercado negro, que obedece a otras motivaciones como la venta de cocaína colombiana [1], no se inmutó y en un momento dado el diferencial entre ambas tasas llegó a COP$ 400, lo que constituye más de un 12 % del valor de las monedas.

Hay otro factor que influye en el precio de la TRM: las compras del Banco de la República. En efecto, en lo corrido del año el Banco, que es el mayor actor del mercado, ha estado comprando dólares, sosteniendo los altos niveles de la tasa oficial. Sin embargo la diferencia de COP$ 400 entre ambas tasas es un gigantesco estímulo al contrabando. Si yo traigo una mercancía, es una tentación muy grande pagarla con dólares negros a COP$ 3.100 que a COP$ 3.400 o más. Esta situación se seguirá repitiendo cada vez que Trump abra la boca en su arremetida contra el comercio con China. La consecuencia, mayor devaluación del peso.

La situación es de un equilibrio inestable. Está comprobado que sin la cocaína, Colombia carece de una oferta exportable suficiente para contrarrestar el déficit que se presenta en la balanza comercial (Exportaciones – importaciones). Sin contabilizar la cocaína, Colombia tiene un déficit comercial creciente, que a su vez impide corregir el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (Exportaciones de bienes y servicios -incluyendo el servicio de la deuda- menos importaciones de bienes y servicios -que incluye los flujos de inversión extranjera-).

Esta deficiencia en la oferta exportable está teniendo consecuencias en otros campos de la economía como el empleo. El aumento del desempleo es consecuencia de que la economía no está creciendo al ritmo que lo exige el aumento de la población económicamente activa.

Y digo que el mercado es inestable porque se considera que a nivel mundial, dadas sus condiciones de déficit externos, Colombia sería el segundo país más afectado por las guerras comerciales, después de Argentina, y por el ruido que está introduciendo Donald Trump mezclando la política externa de su país con medidas de comercio exterior.

De manera que la existencia del presidente Trump es la amenaza más grande al exiguo equilibrio que exhibimos ahora. Este puede ser borrado de un plumazo como ahora que Trump amenaza al comercio mundial al poner aranceles a los productos originarios de China. El precio de la divisa oficial se ha disparado, mientras el dólar negro sigue en sus bajos niveles porque solamente se verá una disminución de demanda por la cocaína colombiana cuando se descubra un equivalente sintético más barato que la droga que exportamos.

Se ha creado nuevamente un gran estímulo al contrabando, sin contrarrestar los déficit en balanza comercial y de cuenta corriente. Para que ello ocurra la economía debe poder recibir el exceso de dólares generados en el comercio de la cocaína, lo que equivaldría más o menos a una legalización de la droga ¿Será esta nuestra única salida para poder enjugar los déficit y enfrentar las amenazas y pataletas de Donald Trump?


[1] Colombia produce el 70% de la cocaína a nivel mundial