¡El Estado de la Unión es tremendo!

Por: Juan David García Ramírez


Mientras cadenas de noticias como CNN, CBS o CNBC, o el New York Times y el Washington Post, dedican toda su energía de cada día a señalar a Donald Trump como un populista lleno de rabia contra las mujeres, los inmigrantes o la comunidad negra de los Estados Unidos, sin mayores argumentos que los comentarios repetitivos de algunas de las estrellas más decadentes de Hollywood, los resultados en la gestión del gobierno no podrían ser más espectaculares, sobre todo cuando se refiere al aspecto más importante para el funcionamiento de cualquier sociedad moderna: la economía.

En su discurso sobre el Estado de la Unión (State Of The Union, o SOTU, como se le conoce de manera abreviada) del martes 5 de Febrero, presentado ante el Congreso y visto por millones de televidentes, con un rating comparable al del publicitado Super Bowl, el presidente Trump presentó los logros económicos que ha conseguido para el país en dos años de gobierno, derrumbando toda clase de mitos y prejuicios difundidos por el establecimiento político, más preocupado por sus espacios de poder y sus privilegios, que por representar los intereses y preocupaciones de quienes hacen grande a la mayor superpotencia del mundo contemporáneo.

Pocos años después de que el expresidente Obama pretendiera ser una especie de Nostradamus económico, para justificar el impacto de sus políticas estatistas en la destrucción de la riqueza, al afirmar que el crecimiento del PIB del 2% se había convertido en el “new normal” de la economía estadounidense, y que los tiempos de crecimientos superiores habían quedado atrás, el país está creciendo a un sorprendente 4% en promedio, cifra que viene respaldada por un desempleo históricamente bajo del 3.9%, y más importante aún, en los sectores que los demócratas y los agitadores callejeros de la Generación Guardería, utilizan para convertir a Trump en la personificación del anticristo: las mujeres, los latinos y los afroamericanos. En este último sector, el desempleo se situó en un record de 5.9%, el menor en sesenta años, al tiempo que el desempleo femenino llegó a su nivel más bajo desde 1954. Si semejante boom económico es una forma de materializar el discurso de odio del que tanto hablan Nancy Pelossi, Chuck Schummer o Katy Perry, entonces será mejor que Trump siga traduciendo su odio en más y más empleos para la clase media y trabajadora de los Estados Unidos.

Aunque no parece muy probable que los casi 300.000 nuevos trabajadores del sector manufacturero, al que gurús de la Economía como Paul Krugman habían enterrado para siempre, consideren que el Estado de la Unión es terrible ni deplorable. El senador Schummer continúa insistiendo en que está en curso una política de la división, y tiene razón: la división entre el discurso que pretende convertir a los Estados Unidos en una sociedad asistencial, y las ideas y reformas que buscan devolver al país su esencia y atractivo, sustentado en la ética del trabajo, el esfuerzo individual y el espíritu emprendedor. Los llamados “blue collar workers”, esto es, la clase obrera estadounidense, habían perdido toda esperanza de encontrar un trabajo digno, siendo además subestimados y hasta ridiculizados por la élite de las estrellas que aparecen todas las noches en el show de Jimmy Kimmel o en el de Jimmy Fallon, comediantes multimillonarios.

Después de muchos años, por fin es posible decir: “The State of the Union is tremendous!”.

Alcalde medellin