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El fenómeno Cabal

Razones de mi voto por Rodolfo Hernández
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Uno de los más grandes errores que cometen todos los espectros políticos, no sólo en Colombia, sino en el mundo, es subestimar precandidaturas de personas que recogen una base importante del sentir popular. Se vio en Estados Unidos y terminó ganando Trump. En Colombia, la precandidatura de María Fernanda Cabal fue subestimada y viene creciendo.


Por: Andrés Felipe Gaviria

Una cosa es ganar la presidencia de la República, contar con la suerte del destino, los avatares del tiempo y el sentimiento de la gente, pero lo que no se puede dejar a un lado ni mucho menos aislarlo para no considerarlo importante, analizarlo en detalle y profundidad, es cómo las dinámicas ciudadanas van despertando sentimientos por cuenta de las imperfecciones naturales de los gobernantes y terminan convirtiendo en viables candidaturas, aspiraciones políticas, que en otrora podrían ser traídas de los cabellos.

En el caso de Colombia, que se ha caracterizado por ser un país de centro, tibio realmente, aunque algunos quieran determinar que es un país de derecha y conservador, creo que está muy alejado de eso.

El país tiene un abandono en sus orillas políticas, tanto de izquierda como de derecha, por cuenta de ese apetito por los que son ni chicha ni limonada, por los que les sirve tanto el blanco como el negro, por los que tienen un tío en cada región cuando hacen campaña, por los que hablan de un capitalismo funcional, pero no tradicional. Todas esas personas que le buscan término medio a cada una de las políticas, decisiones de los proyectos, ideologías y sobre todo, de los pilares fundamentales de la ciudad, en el caso más reciente, si Sergio Fajardo hubiese pasado a segunda vuelta, era más que claro que él hubiese sido presidente, pues entre Petro y Duque, ganó Duque porque Petro estaba al otro lado, y entre Duque y Fajardo, hubiese ganado Fajardo porque ser el contrapeso de Uribe y de la supuesta derecha que representa Duque, que no hay nada más falso que eso.

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Respecto al fenómeno Cabal, una persona que ha sido víctima – porque hay que decirlo con esa palabra – de burlas, calumnias, difamaciones, de toda clase de ataques durante su paso en el Congreso, cuando presenta su candidatura dentro del Centro Democrático no se le ve ni con respeto y se le subestima, que en otro tema podríamos hablar de cómo el feminismo es selectivo. El feminismo en la izquierda se tiene que aplicar del A la Z, pero en la derecha no existe.

Cabal ha recogido hace más de 3 años y medio una cosecha importante de personas que apoyan sus ideas en virtud de que ha sido la política, como pocas en Colombia, que dice lo que piensa. Por más políticamente incorrecta que sea, es una persona natural al hablar, no le carga agua a nadie, ni siquiera a sus mismos colegas de partido, ha sido crítica del presidente Iván Duque, sin pelos en la lengua y ha tenido los pantalones para hablar en un país que penaliza cualquier declaración que vaya en contra de lo que los bien pensantes apoyan.

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Cabal se ha declarado admiradora de Donald Trump, de Jair Bolsonaro, no esconde que es derecha, que es amiga del porte de armas, que es amiga del capitalismo. que está de acuerdo con el libre mercado, la propiedad privada, la explotación de recursos naturales, la unión de la familia, la defensa de la vida, toda una serie de lineamientos que ni más faltaba, las personas podrán estar en contra o a favor, como en una democracia sana, pero de eso ya no se ve en Colombia, eso escasea en nuestro país, en nuestra democracia, y ella, por cuenta de eso, hoy tiene un apoyo popular muy importante en distintas regiones, no sólo en su región, el Valle del Cauca, sino en Antioquia, Bolívar, Atlántico, Córdoba, los Santanderes, y en una parte importante de Cundinamarca.

Es un apoyo que nace por cuenta de un abandono de esa serie de políticas, de esa serie de postulados, de esa firmeza para decir: yo estoy ubicado en este espectro del centro político del pensamiento en la vida y no me avergüenza decirlo.

Irónicamente, las personas piden que los políticos cumplan lo que prometen, que sean coherentes, pero cuando una persona es coherente, le castigan a más no poder, y quieren que se pudra en una mazmorra. Cabal tiene grandes posibilidades de ganar la consulta del Centro Democrático, siempre y cuando esta sea legal, que no sea con encuestadoras amañadas, que no sea con ciertos personajes a cargo de su elección que ya conocemos sus maneras, que tienen las manitas muy largas.

Si ella gana esa consulta y se convierte en la candidata del Centro Democrático, no solo va a significar una bombona de oxígeno gigante para ese partido, sino que tiene serias posibilidades en una eventual consulta con otros precandidatos. No es que desistan de competir con ella por cuenta de que también son fríos y no tienen claridad en sus postulados. Cabal es una mujer inteligente, preparada, que ha creado empresa, que sabe lo que es generar empleo, tiene muchas herramientas para combatir en la arena del debate contra los demás precandidatos, incluso, por qué no, terminarles ganando esa consulta.

De ahí a que sea presidenta hay un gran techo, un abismo gigantesco, pero, lo que demostraría a ese momento y lo que está dejando ver hoy, es que existe esa inconformidad e indignación por parte de una población muy relevante de nuestro país que encuentra en esos lineamientos ideológicos de derecha, una persona que les representa, defiende y aunque puede que no sea mayoría en el país, son conceptos que se pueden recoger a largo plazo.

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