El golpe al ciudadano común

Por: José Miguel Santamaría Uribe


Si hiciéramos un recuento del paro o marcha que empezó el día 21 de noviembre podríamos decir que tuvo su cúspide de violencia el viernes 22 por la noche donde Bogotá terminó con toque de queda a partir de las 9 de la noche, de ahí para estos días se han venido desarrollando diferentes concentraciones y marchas con brotes de violencia aislados con bloqueos de los servicios de transporte, llámese Transmilenio o SITP.

Seguramente estas marchas seguirán durante algún tiempo adicional lo cual impactará fuertemente el sector del comercio en una época del año donde son sus mejores ventas del año, la navidad.

Generalmente las marchas y los desmanes son en contra de los poderosos, bien sea el gobierno de turno o  los grandes grupos económicos,  que aunque los impacta,  los verdaderos perjudicados son las clases menos favorecidas y las personas que día a día buscan su sustento.

Un comerciante  me comentó que la última semana de ventas habían sido muy malas teniendo la ventaja de el estar protegido dentro de un centro comercial, entonces piensen que le habrá  pasado a los almacenes que están en plena calle a merced de los violentos.

La remuneración de muchos trabajadores tiene un componente variable adicional al salario, este puede depender de las comisiones por venta en el comercio, o de propinas en los establecimientos de venta de alimentos y bebidas.  Si estos establecimientos tienen que cerrar temprano para protegerse o por el simple hecho que sus empleados puedan desplazarse hasta sus viviendas sin contratiempos hace que caigan sus ingresos fuertemente, esto impactará el consumo y por consiguiente sus gastos en navidad.

La economía colombiana no es tan dependiente del consumo de los hogares para su crecimiento como lo puede ser la de Estados Unidos, pero de todas maneras va a alcanzar a golpearla, los datos de crecimiento del último trimestre no serán tan buenos como se esperaba. Mantener la confianza es fundamental.

Estamos ante un momento del país muy importante, por un lado no se puede hacer caso omiso de lo que piden los marchantes, en muchos casos son deudas que tiene el Estado hace mucho tiempo y que debe procurar solucionar, en este tema lo ha hecho bien el gobierno de Iván Duque, ha creado mesas de trabajo para temas importantes, pero también debe mirar con quien se sienta a desarrollar estos temas, es complicado entender quienes son los líderes de las protestas y quienes tienen el poder de manejarlas, muchos de los que se las han abrogado no lo son.

Indudablemente la juventud en la gran protagonista de esta marcha y para lograr acuerdos con ellos debemos entender lo complejo que se han vuelto las nuevas tendencias de pensamiento que tienen, entender que dentro de nuestras fuerzas armadas y policías también hay jóvenes y que merecen estar en estas conversaciones y que también tienen derechos.

Los meses que siguen serán complejos, un tire y afloje porque también han puesto sobre la mesa de negociación temas que no son negociables ya que económicamente no son viables y que el gobierno no puede ceder por el bien del país, hay mucha desinformación y desconocimiento que si se da la mano a torcer en esos temas puede ser un golpe muy duro para las próximas generaciones.

El derecho a la protesta no puede estar por encima al derecho al trabajo, la educación y a la libre locomoción.

Por último, cuidado con los protagonistas extranjeros de estas marchas, que los hay lo hay.