El nefasto ejercicio de la «gabinetodología» en Colombia

Esa adicción que los colombianos y algunos medios de comunicación tienen por poner a su antojo los miembros de gabinete del nuevo presidente, nunca ha traído nada positivo para el país.

Abelardo de la Espriella
Foto: Redes

Suele suceder que no ha pasado una hora de que el presidente es electo y ya están diciendo, «Ya tenemos los nombres del del futuro ministro.» Qué barbaridad es esa. Si quieren que este país cambie, si quieren que este país haga un ejercicio distinto de política, dejen al presidente nombrar al que mejor le parezca.

Y tienen que ver de gran manera esas personas que se pones a sonar a ellos mismos como futuros ministros, son los que primero deberían desmentir.

Dejen que, en la majestad del cargo, en la solemnidad del cargo de presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella y su vicepresidente José Manuel Restrepo se reúnan con las personas más cercanas y decidan quién va en dónde y en qué cargo.

Pero lo que hemos visto desde hace varias horas es una carrera absurda y sin sentido por el chismorreo político, por los mentirosos políticos, por ponerse a sonar, a valorizarse, a cotizarse. Y eso nada bueno ha traído Colombia.

Hemos tenido un montón de gente que ha pasado por ministerios toda su vida, que en la pared del ministerio tiene colgada la foto cuatro y cinco veces y eso es lo que mismo que Abelardo dice, que no quería, los mismos de siempre.
Sin embargo, existe un afán para el país y los medios de comunicación de siempre figurar a los mismos cinco, seis de siempre y de esa manera se amplifican los nombres sin que el presidente electo se haya pronunciado al respecto.

Esto no puede continuar así. Dejen que el presidente haga su ejercicio y piensen primero en el país, en que el país necesita gente descontaminada, gente responsable, competente, seria, idónea, pero también gente nueva, gente que esté lista para trabajar por el país, para hacer un sacrificio.

Es que ir a trabajar por el país cuando se hace con buena intención, cuando se hace con pasión y con convicción, es espectacular, aunque no deje de ser un ejercicio muy desagradecido y peligroso.

Debemos dejar que el presidente sea el que anuncie eso, pero eso de estar queriendo meter nombres con calzadora, sonado nombre sin sentido, eso no cae nada bien para el país.

Hay otra gente, mucho más osada, con compromisos en la empresa privada, compromisos muy serios, y haciendo sonar su nombre para el gabinete del Gobierno con el único fin de que su empresa privada tenga mejores ingresos. No, eso también está muy triste y deshonesto.

El Gobierno entrante tiene un reto grande y el reto grande es primero ajustar el tamaño del estado, recortarlo, volverlo más compacto, más eficiente.

Tiene que hacer una cantidad de trabajos para restaurar de cierta manera el orden institucional que se vio pervertido en estos 4 años, tienen que arreglar los niveles de base, los niveles técnicos. Esto no es solamente de nombrar ministros buenos, el daño que hizo a nivel del ejercicio público, de la administración pública este gobierno fue muy grave, fue muy delicado y es algo que se debe revisar.

Abelardo de la Espriella y su equipo también deben concentrarse en cómo van a trabajar el asunto de defensa, de economía, de salud, de infraestructura, de tecnología y eso va más allá de un nombre.
Como medio de comunicación queremos decir, dejen trabajar al futuro gobierno, ese asedio a los amigos, allegados, jefes de prensa de Abelardo para sacar información a como dé lugar, es de muy mal gusto.

El país está atravesando una situación muy difícil, muy compleja. Nada más hoy se reveló todo lo que le pasó a la fuerza pública con los congelados y lo del clan del Golfo, el país está en un momento crítico, la energía debe ser volcada a otra parte y no a poner por poner un nombre el gabinete para figurar en redes o tener más visitas.

El país no conoce a Abelardo de la Espriella y eso es evidente, no han aprendido a leerlo. Abelardo tiene algo que lo va a demostrar ahora es que es coherente y consecuente y en ese orden de ideas no van a ver, no van a ver repetidas esas prácticas que antes le han funcionado a los politiqueros y por las cuales el país no se ha desarrollado de la mejor manera.

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