El negocio detrás del fútbol: Finalistas de la Liga BetPlay facturan $10 billones

La definición del título del fútbol colombiano no solo es un fenómeno de pasiones, sino también un indicador del músculo macroeconómico del país.

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El partido que define al campeón de la Liga BetPlay no solo es un fenómeno de pasiones en las tribunas; es también un choque de trenes en el ecosistema corporativo del país. Más allá del talento táctico en la cancha, la gran final entre Atlético Nacional y Junior de Barranquilla pone frente a frente a dos de los conglomerados económicos más robustos de Colombia, cuyas naves nodrizas reportan una actividad financiera conjunta que acaricia la astronómica cifra de los $10 billones en ingresos anuales.

Este choque, que bien podría bautizarse como la «final empresarial», refleja el peso de los grupos que sostienen la estructura económica de ambos finalistas de la liga. Por un lado, la escuadra antioqueña opera bajo la órbita de Postobón, el gigante de las bebidas no alcohólicas en el país. Por el otro, el conjunto de la Costa Caribe cuenta con el respaldo de Olímpica, una de las cadenas de comercio minorista y supermercados más grandes del territorio nacional.

Final de la Liga BetPlay: Un duelo corporativo que mueve cerca de $10 billones en ingresos

Al desagregar la contabilidad de los patrocinadores y dueños de estos clubes, las dimensiones de la final de la liga adquieren un tinte macroeconómico.

  • Olímpica (Junior de Barranquilla): Lidera la balanza de ingresos en esta comparativa. La cadena reportó una facturación que alcanzó los $7,1 billones, consolidando utilidades netas por el orden de los $63.653 millones.

  • Postobón (Atlético Nacional): La firma de bebidas registró ingresos operativos por $2,8 billones, logrando un beneficio neto de $44.074 millones en su ejercicio correspondiente.

Final de la Liga BetPlay: Un duelo corporativo que mueve cerca de $10 billones en ingresos
Foto: redes sociales

Al sumar la facturación de ambas organizaciones, el músculo financiero que apalanca de forma directa o indirecta a los dos competidores de la gran final de la liga roza los $10 billones, un reflejo de la solidez corporativa que respalda la viabilidad de los planteles a largo plazo.

Esa fortaleza en las oficinas corporativas se traduce de forma inmediata en el valor del capital humano sobre el césped. La cotización de los futbolistas de ambas plantillas suma una cifra superior a los US$45 millones, posicionándolas entre las más caras del torneo.

Atlético Nacional encabeza el escalafón de valoración en el fútbol local, con un equipo tasado globalmente en US4,66 millones; Juan Rengifo, cotizado en US2,56 millones.

El Junior de Barranquilla no se queda atrás y reclama la tercera posición de las nóminas con mayor valor en el país, registrando una cotización en bloque de US2,33 millones), Cristian Barrios (US1,04 millones).

Además del reconocimiento institucional y la tradicional estrella en el escudo, el desenlace de la serie entrega incentivos económicos fundamentales para la caja de los equipos de la liga. La División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) otorga una bolsa directa de US$500.000 en efectivo para el plantel que alce la copa.

Sin embargo, el verdadero premio gordo se encuentra en la arena internacional. El campeonato garantiza un cupo directo a la fase de grupos de la Copa Libertadores de América. El solo hecho de matricularse en dicha instancia le asegura a la institución ganadora un piso financiero de US1 millón por cada encuentro disputado en condición de local), un flujo de caja vital para sostener proyectos deportivos de alta envergadura.

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