El nuevo rumbo del país tras las urnas

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La jornada electoral dejó un hito histórico en la participación de los colombianos, un ejercicio democrático que desde 360 Radio celebramos. El aumento en la afluencia de votantes siempre será una buena noticia para la salud de nuestra democracia. Sin embargo, esta nota positiva se ve empañada por los reportes de movilizaciones obligadas en varias regiones del país; un fenómeno preocupante que se evidenció en zonas donde un único candidato obtuvo, curiosamente, el 100% de la votación. La verdadera participación ciudadana debe darse siempre desde el pleno ejercicio de los derechos, las facultades y la absoluta libertad de los electores.

El triunfo de Abelardo De la Espriella abre un nuevo capítulo político para Colombia. Su discurso como presidente electo se percibió acertado, oportuno y necesario, mostrando un talante mucho más acorde a la dignidad de la figura presidencial, la cual venía visiblemente distorsionada. No se puede quedar solo en palabras escritas que la figura del primer mandatario es un símbolo de unidad nacional. Esto, por supuesto, no significa que el ganador deba gobernar bajo la agenda de quienes perdieron —una confusión recurrente en algunos expresidentes—, sino de honrar y cumplir las promesas de campaña y el plan de gobierno presentado, siempre bajo el estricto marco de la ley y la Constitución. Es este respeto a la institucionalidad el que garantiza que ninguna ejecución gubernamental vulnere a las minorías o a los diferentes grupos poblacionales.

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El reto que asume el nuevo gobierno es de proporciones monumentales. El primer gran desafío radica en restaurar el orden y la seguridad en la mayor parte del territorio nacional, una tarea que, aunque parezca utópica y requiera tiempo, exige una cooperación internacional inmediata con aliados estratégicos como Estados Unidos, Inglaterra e Israel, así como un trabajo coordinado con naciones vecinas como Ecuador, Panamá, Brasil y la actual administración de Venezuela.

A la par de la seguridad, el mandatario electo deberá desactivar dos grandes bombas de tiempo. La primera es la crisis del sistema de salud, que demanda una intervención urgente para evitar el colapso del servicio. La segunda es la compleja situación fiscal del país, la cual obligará al nuevo ejecutivo a implementar una severa reducción del gasto público —abrochándose el cinturón en varios billones de pesos— para luego tramitar una reforma tributaria. El primer mensaje hacia los mercados debe ser, precisamente, la contención de ese gasto de funcionamiento que ha venido creciendo de forma desbordada en los últimos quince años.

Esperamos que el presidente De la Espriella mantenga su promesa de cambiar la forma de hacer política, delimitando con claridad las relaciones y nombramientos con el Congreso de la República. A menos de 48 horas de la victoria, ya se observan movimientos de sectores con perfiles valiosos en todo el territorio que merecen una oportunidad.

Como medio de comunicación, deseamos el mayor de los éxitos al nuevo gobierno, pues si le va bien al presidente, le va bien al país. Desde 360 Radio mantendremos nuestro compromiso de propender por una relación amable, respetuosa e independiente con el poder, ejerciendo siempre como un canal ciudadano para mantener a los colombianos bien informados

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