El mercado petrolero arrancó la semana con fuertes pérdidas, luego de que los precios internacionales del crudo se desplomaran más de 5%, arrastrados por señales de distensión geopolítica y un renovado temor a un exceso de oferta frente a la demanda global. La caída tuvo un efecto inmediato en otros mercados financieros y de materias primas.
Durante la jornada del lunes, los futuros del Brent, referencia para Europa, retrocedieron cerca de US$3,6 por barril, ubicándose en un rango de US$65 a US$66.
Distensión entre EE. UU. e Irán impulsa caída del petróleo y reactiva temores de sobreoferta
En paralelo, el crudo West Texas Intermediate (WTI), marcador para Estados Unidos, cayó más de US$3,6 y se negoció alrededor de los US$61 y US$62 por barril, registrando su mayor corrección diaria en varias semanas.
El movimiento se produjo tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que Irán estaría “negociando seriamente” con Washington.
El mensaje fue interpretado por los mercados como una señal de posible reducción de tensiones con uno de los principales productores de la Opep, lo que disminuye el riesgo de interrupciones en el suministro global de crudo.
El retroceso contrasta con el comportamiento observado en enero, cuando tanto el Brent como el WTI registraron su mayor alza mensual desde 2022. En ese momento, los precios estuvieron impulsados por temores de una escalada militar en Oriente Medio, escenario que ahora parece menos probable ante el inicio de contactos diplomáticos.

Analistas también atribuyen la presión bajista a una mayor estabilidad en la oferta, especialmente en países como Estados Unidos y Kazajistán, donde no se han registrado interrupciones relevantes en la producción. A esto se sumó una venta generalizada en el mercado de materias primas, con caídas significativas en metales preciosos como el oro y la plata.
El fortalecimiento del dólar fue otro factor clave. Un billete verde más fuerte encarece el petróleo para los compradores que operan con otras monedas, lo que tiende a moderar la demanda internacional y presionar los precios a la baja.
En el frente de la oferta, la Opep+ decidió recientemente mantener sin cambios sus niveles de producción para marzo. El grupo también ratificó la congelación de los aumentos previstos entre enero y marzo de 2026, argumentando la debilidad estacional de la demanda y la incertidumbre sobre el crecimiento económico global.
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