El problema es el diésel

EDITORIAL


A veces pareciera que las decisiones que se han tomado para combatir la contingencia ambiental que vive Medellín y toda el área metropolitana estuvieran divorciadas de la realidad que se ha conocido en distintas ciudades del mundo y con los mismos resultados de los estudios que se han contratado para evidenciar quiénes son los que más contaminan.


Medellín experimenta por cuarta vez consecutiva una contingencia ambiental en los últimos cuatro años, y vale la pena notar que fue durante esta administración de Área Metropolitana y Alcaldía de Medellín, en donde se reconoció el problema, pues estas contingencias se venían presentando hace aproximadamente siete u ochos años.

La situación cada vez preocupa más porque aunque los esfuerzos que se han hecho para controlar la calidad del aire y monitorearlo, los controles que se han adelantado, la compra de algunos buses eléctricos, entre otros, siguen siendo completamente inútiles.

Lo peor de todo es que parece que no hay conciencia por parte de la ciudadanía y de algunas autoridades, pues esto es una lucha sumamente grave, una verdadera batalla por la salud de todas las personas que habitan este territorio.

No se puede permitir que solamente en una época del año se agudicen los controles, se intervengan los buses, las volquetas y los camiones; sino que debe ser una política sistemática de 365 días al año, y claramente hay que hacer el ejercicio de hacer sentir culpables, no solamente a los conductores, sino a los dueños, empresarios y quienes estén en vehículos que están matándonos poco a poco.

El diésel que impregna en nuestro sistema respiratorio nos hace prácticamente unos fumadores empedernidos, mientras que la gente inocentemente sale a trotar, caminar o a montar en bicicleta por las calles de Medellín. Por eso la dicotomía de que es mejor salir a caminar o montar en bicicleta para llegar al trabajo se contradice con lo que estamos viviendo, pues las personas hacen lo que se les pide en primer lugar se bajan de sus vehículos, muchas veces no dicen, muchas veces son poco contaminantes y tienen que aguantar la contaminación de todos los buses, volquetas, camiones y motos que circulan por Medellín.

Hay algo mortal para el área metropolitana y es que tenemos un corredor nacional. Por acá pasan tractomulas, toda la clase de vehículos contaminantes de los que hemos hablado, arrojando unos bancos de humo completamente impresionantes sin mayor control. Además, solo es que cualquier ciudadano intente caminar por la avenida El Poblado, la avenida Oriental, la calle San Juan, la carrera 80, por la calle Colombia o la vía Las Palmas, para darse cuenta de quiénes son los que verdaderamente contaminan y respirar en esos lugares un aire totalmente envenenado.

El problema, muy claro y comprobado, es el diésel. Son los vehículos que funcionan con diésel los que nos están matando. No son los híbridos, no son los de gasolina, no, son los diésel. Y uno de los agentes más contaminantes, aunque no es con diésel, son las motos, por las más 900 mil que circulan en todo el área metropolitana. 

Lastimosamente las medidas se han enfocado en quienes es más fácil perjudicar y no en quienes verdaderamente son los culpables, y eso es un remedio peor que la enfermedad, pues le están dando vía libre a que todos los que contaminan sigan por las calles tranquilos haciendo de las suyas.

El uso del diésel es un problema de salud mundial relacionado con el cáncer de pulmón. Todos los contaminantes que son emitidos por los motores diésel han ocasionado miles de problemas respiratorios y cardíacos, hasta ocasionar cáncer de pulmón.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud en lo que se refiere a su contribución a la contaminación atmosférica, los vehículos diésel son más dañinos que los vehículos de gasolina. Recordemos que según la OMS, la contaminación es el principal problema ambiental en todo el mundo y tiene un efecto muy importante en la salud de la población. Ha dicho que la contaminación en las ciudades es la responsable de la muerte prematura de más de siete millones de personas al año. Uno de los responsables es la contaminación por la combustión de carburantes fósiles y en el interior de las ciudades está íntimamente relacionado con el tráfico que rueda por las calles, a mayor congestión se van a emitir más gases, lo que los convierte en una fuente de contaminación más perjudiciales.

Los contaminantes que se pueden evidenciar en cualquier ciudad y en Medellín se agrupan en dos categorías principales: los gases y el material particulado. El más dañino de los gases es el dióxido de nitrógeno, que en contraste con los vehículos de gasolina, los diésel no han demostrado una reducción significativa de sus emisiones en los años 1990. Sobre el particulado, estiman que el 55 por ciento de lo que proviene del tráfico es por causa de las congestiones y del número de vehículos que circulan. Algo importante que no se cuenta es que solo la mitad de las emisiones se realiza a través del tubo de escape, siendo la otra mitad debido al desgaste mecánico, los frenos, las ruedas, entre otros.

Las partículas que son generadas en estos tráficos son las más perjudiciales porque, debido a su tamaño, pueden llegar a los alvéolos pulmonares y pasar al torrente sanguíneo, y la exposición constante a este material particulado disminuye la esperanza de vida de cada persona en un promedio de casi un año.

En ninguna ciudad y ninguna autoridad ha afirmado que exista un nivel de contaminación óptico o aceptable, todo nivel de contaminación es dañino, es veneno para el ser humano.

Esto no se trata de un problema de élites o de clases sociales, se trata de que los vehículos que usan diésel en el área metropolitana nos están matando, y las medidas tienen que ir dirigidas a ellos. Entonces, quienes tienen Toyota Prado, Fortuner, Nissan Patrol, Frontier, Chevrolet Dimax, de los vehículos Foton, camionetas Hilux, todas ellas son contaminantes, al igual que los buses, las volquetas, los camiones y las motos.

Algunas ciudades que se han atrevido a tomar la decisión de poner fin al diésel, que es en lo que Medellín debería avanzar, son Madrid, Barcelona, quienes ya han fijado fechas para que no rueden más de estos vehículos, en 2025 se prohibirá en Madrid y en Barcelona se restringió desde inicios de este año; París; algunas ciudades de Alemania; Oslo a partir de este año; China desde 2025, y hacia ese lugar es dónde se debe avanzar en el debate, en fijar el número de topes de motos y vehículos que tienen que haber en la ciudad, evitar más enfermedades de cáncer, asma, infecciones pulmonares, problemas cardíacos, todo por cuenta del diésel. Es un debate para la salud, es un debate para la vida, es un debate nuestra sociedad. ¡Por favor no aplacemos más este debate!