El sector minero en Colombia no aguanta un impuesto más: Juan Camilo Nariño

El sector minero en Colombia atraviesa un año decisivo: incertidumbre regulatoria, caída en la producción y un mensaje claro al Gobierno, “no resistimos más cargas ni improvisaciones”.

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En el marco del Congreso Nacional de Minería, Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), lanzó una advertencia contundente: el sector minero no soporta más presión fiscal ni regulatoria en un país donde ya es uno de los que más aporta a la economía, pero también uno de los que más ha sentido los efectos de la incertidumbre política.

“Este ha sido un gobierno con una ambición regulatoria sin precedentes. Ninguno antes había querido modificar tanto y de manera tan improvisada las reglas del juego, y eso ha generado incertidumbre. No en vano el sector minero fue el que más decreció en la economía colombiana en el primer trimestre de este año, y también el año pasado”, señaló Nariño.

El directivo remarcó que, pese al panorama, mantiene una visión optimista frente al futuro de la industria. Según dijo, los problemas que más preocupan a los colombianos —seguridad, salud y desequilibrios macroeconómicos— solo se resolverán si sectores estratégicos como el sector minero logran mantener e incrementar su producción. “Colombia tiene una riqueza mineral enorme, y es deber nuestro explotarla bien para llevar oportunidades y bienestar a los colombianos”, enfatizó.

Sector Minero en Colombia

Un Código de Minas “estatista” que preocupa al sector minero

Uno de los puntos más críticos de la agenda del Congreso gira en torno a la propuesta de reforma al Código de Minas. Nariño no dudó en calificarla como un retroceso:

“El artículo 27 es una joya del estatismo: declara que los minerales estratégicos —que en la práctica son todos— solo podrán ser explorados y explotados por el Estado, y que únicamente cuando se compruebe que no puede hacerlo, se permitirá la participación privada. Eso es inviable, un despropósito, una señal de desconfianza hacia la empresa privada”, criticó.

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Para el líder gremial, este enfoque ideológico amenaza con ahuyentar la inversión en un momento en el que el sector minero debería ser parte de la solución a la crisis económica y no un blanco de castigos fiscales o restricciones políticas.

“Mi invitación es a pensar en el futuro. Este es un año en el que debemos seguir advirtiendo y alzando la voz. Hay que enviar un mensaje claro a quienes aspiran al Congreso y a la Presidencia: la minería es una fuente de encadenamientos productivos, empleo y oportunidades para las regiones”, agregó.

Entre el pragmatismo y la ideología

El discurso de Nariño tuvo un tono crítico contra el actual Gobierno. Reconoció que, aunque quedan once meses de gestión, aún hay tiempo para rectificar decisiones y adoptar un enfoque más realista:

“Espero que las políticas públicas que se dicten se estudien más con pragmatismo que con corazón ideológico. Lo ideológico no soluciona los problemas del país, al contrario, los agrava. Lo vemos en seguridad: no podemos volver a la Colombia del pasado, donde los grupos ilegales avanzaban sin control. Las decisiones deben ser pragmáticas y estratégicas, no un experimento político”.

En este sentido, recalcó que la llamada “paz total” ha sido mal manejada y que sus efectos se sienten ya en los territorios mineros, donde los índices de inseguridad se disparan. “Los colombianos necesitamos pragmatismo y no más improvisación”, sentenció.

El sector minero como respuesta a la crisis

A pesar de las dificultades, el presidente de la ACM insistió en que el sector minero puede ser parte fundamental de la salida a la crisis económica. La minería no solo representa miles de empleos directos e indirectos, sino que también dinamiza las economías locales en las regiones más apartadas del país.

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“El sector minero es producción, es inversión y es desarrollo. No se puede seguir castigando a un sector que, en medio de todas las dificultades, ha sostenido ingresos para el país. Si queremos más recursos para salud, seguridad y programas sociales, necesitamos minería responsable y competitiva”, recalcó.

El llamado de Nariño fue claro: detener la persecución normativa y dar garantías al capital privado. Sin estas condiciones, advierte, Colombia podría perder una oportunidad histórica de consolidar un sector minero fuerte que ayude a superar los desequilibrios fiscales y sociales.

Un año de aguante y de lucha política

El Congreso Nacional de Minería arranca en medio de un ambiente de resistencia. Los asistentes coinciden en que este año será de aguante, pero también de lucha política y gremial.

Para Nariño, la consigna es doble: resistir las embestidas regulatorias del presente y sembrar un discurso claro de futuro ante quienes llegarán al poder en 2026. “El sector minero tiene la palabra. O lo entendemos como un motor de oportunidades o lo condenamos al rezago con discursos ideológicos”, concluyó.

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