Era necesario conversar con empresarios del sector gastronómico de Bogotá para poder entender cómo está afectando toda esta ola de inseguridad que el norte de la ciudad ha vivido recientemente. Y aunque en los últimos meses, y en especial el último año, han sido particularmente negativos en este aspecto, los comerciantes han empezado a sentir grandes afectaciones, no solo por la estanflación que vive Colombia, sino también por el temor que muchos ciudadanos en Bogotá están expresando al salir a un café, a trabajar, a cenar o a conversar.
Los últimos sucesos han demostrado, primero, que ya no hay «lugares seguros» en Bogotá; segundo, que la ciudad, al igual que todas en el país, está muy corta de efectivos policiales; la inteligencia de esta entidad se encuentra completamente desmantelada, no hay operatividad y, realmente, no es un caso exclusivo ni es culpa exclusiva de este gobierno.
La policía, desde hace varios años, viene con una baja capacidad en las labores de inteligencia y se han volcado en su totalidad a la reacción, cosa que están aprovechando de la mejor manera las estructuras delincuenciales para hacer y deshacer en la capital y en otras ciudades del país, aprovechando también ese círculo vicioso del que tanto hemos hablado en este medio de comunicación.
Ese círculo vicioso que ya hay que empezar a preguntarse si beneficia a quienes deberían tomar las decisiones para que esto deje de pasar. Y está más que diagnosticada la situación, pero las decisiones son totalmente contrarias a encontrar cómo conjurar este terror en las ciudades.
Primero, hay, por lo menos en el caso de Bogotá, nula ejecución porque, digamos, había algo de intención en la alcaldía de Claudia López de construir la cárcel distrital; ni el gobierno Duque, ni el gobierno Petro la apoyaron en esto, para que miren que esto no se trata de ideología. Ni siquiera, algunos gobernantes, como el actual gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, que dice que va a construir cárceles, pues son atacados desde unos sectores ideológicos que siguen sosteniendo que las cárceles no son la solución, pero tampoco proponen nada, pero dicen que no son una solución.
Pero lo cierto es que cuando capturan a un delincuente, primero, cuando no hay denuncia, claramente son dejados en libertad; no va a pasar nada, va a quedar libre, luego quedo con un problema a futuro de una posible retaliación. Entonces, no hay denuncias.
Hemos hablado, pues, también fuera de comerciantes, con ciudadanos; en este caso en Bogotá, donde dicen que las reuniones de trabajo se quedan vía electrónica, nos quedamos en la oficina, si salimos a cenar, pues tendrá que ser en un centro comercial, en un lugar de teórico difícil acceso para los delincuentes. Y desde luego, Bogotá, fuera de que tiene un precario sistema de cámaras de vigilancia, insistimos, tampoco tiene, como ninguna ciudad del país, la capacidad, la fortaleza de un sistema de inteligencia y de prevención.
Vale la pena rescatar una idea que fue muy polémica porque, claramente, hay personas que no quieren soltar el control de Claudia López, cuando Claudia López habló de la necesidad de crear una policía distrital, una idea que nos pareció audaz, que nos pareció importante; consideramos que valía la pena explorarla en todo sentido, pero pues la idea tuvo poco vuelo porque inmediatamente fue hecha nada por los poderes más centralistas.
Si la Policía Nacional hoy en día no es capaz de garantizar la seguridad ciudadana, la gente se opone a que patrulle el ejército, se opone a que la gente porte armas, se opone a que la gente se defienda, se opone a cárceles, pues también hay que entender que hay una población dispuesta a vivir en medio de la criminalidad, se sienten bien con ellos, a expensas del bienestar de otras personas.
Pero sin duda, los retenes, las redes de cooperación, las mismas alarmas… ¿Por qué no explorar otra vez, aunque imposible con un gobierno nacional como el actual, armas, y que hace muchos estén en contra? Lo hizo Enrique Peñalosa, tuvo buenos resultados, claro, siempre transitorios, lastimosamente. Pues patrullajes del ejército, que si bien no pueden actuar, pueden disuadir, y tener mayor cooperación con otras autoridades. Está, pues, la situación compleja y se necesitan acciones de quienes tienen la responsabilidad de cuidar por la seguridad de las personas.
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