Electo Peñalosa encuentra Bogotá una luz al final del túnel

Parece un acto milagroso pero al otro día de que Enrique Peñalosa ganara las elecciones, Bogotá respiró un nuevo aire, se sintió optimismo, positivismo y se empezó a mirar cómo se destrababan proyectos que se encontraban estancados en la nefasta gestión de Gustavo Petro como Alcalde Mayor, donde reinó la demagogia, la mediocridad y donde el alcalde Petro se dedicó a declararse víctima de  mafias y carteles  inventados,  todo para justificar cero ejecución en su administración.

Enrique Peñalosa llegó hablando de todo y pisando fuerte y “hablando de tú  a tú” con el presidente Santos. Ya se destrabó el proyecto del Metro de Bogotá, se firmó el Confis, este Concejo aprobó que el Gobierno gire en un lapso de 5 años más de 9 billones de pesos para la construcción del Metro de Bogotá, Enrique Peñalosa por fin acató una de las ideas  de varios  expertos en tema de movilidad y es que simplemente para acabar con la discusión de que si el metro es subterráneo  o elevado, éste puede tener partes de las dos. En aquellas en donde resulte imposible ir elevado puede ir subterraneo y viceversa, lo cual empieza a mostrar cómo se pueden quitar tantos obstáculos para proyectos esenciales que hoy necesita la Capital de la República.

El Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas fue uno de los protagonistas de este hecho, ayer el Confis aprobó 13,8 billones para este proyecto. El Ministro dijo que luego de avalar los recursos fiscalmente, que significa materializar el cheque simbólico, es la traducción para que el distrito pueda reclamar los 9,65 billones, adicionalmente el Ministro afirmó que Bogotá afirmó tener disponible el 30% restante de la iniciativa.

Simón Gaviria señaló que de los 4.15 billones que pondrá el distrito, .3 provienen de vigencias futuras  y 800 mil millones de un cupo de endeudamiento del distrito.

Peñalosa, ha sido enfático en que va  derogar el decreto que permite la construcción en alturas sin ningún límite, pero también aclaró que no le choca que se construyan edificios altos pero de una manera organizada y en ciertas zonas de la ciudad, no en cualquier parte promoviendo un desarrollo desorganizado y que traería problemas a futuro.

Sin lugar a duda, el vicepresidente, Germán Vargas Lleras ha estado muy contento con la elección de Peñalosa, 360 lo adelantó en sus confidenciales, Peñalosa era indirectamente el candidato de Vargas Lleras, aunque no se le puede quitar la independencia al nuevo Alcalde de Bogotá.

Lo que demuestra Peñalosa al ganar es que tiene una lista gigante de cosas por hacer, que es una gran ventaja y es encontrar la forma de evacuarlas, encontrar la forma de hacerlas y sobre todo, los aliados que necesita para ejecutarlas.

El Alcalde habla de un tema que es apasionante y  que Bogotá lo reclama hace muchos años y es el tema de infraestructura, Petro de manera demogógica y mediodre decía que no se podía invertir en infraestructura porque era para los ricos, mientras que Peñalosa ha sido claro en que se necesita infraestructura, un cambio de visión de la ciudad, nuevas autopistas; en unas partes aéreas en otras subterráneas, intercambios viales pero obviamente acompañados de ciclorutas de andenes de sistemas de trasporte  como el Transmilenio y no tampoco llegando al extremo de ciudades a la gringa como ha dicho él, donde las autopistas pasan por encima de las ciudad y se pierde todo un orden  urbanístico.

Uno de los proyectos más importantes que Petro frenó durante 4 años fue la ALO, la autopista longitudinal de occidente. Petro decía que la ALO era para las clases altas, que eso no contribuiría a la ciudad cosa que fue desechada  por todas las personas estudiadas, inteligentes y conocedoras  del tema de urbanismo  y ahora lo más importante es que Peñalosa  tiene listo el 70% de los predios comprados y que la vía tiene licencia ambiental  solamente se tiene que esperar a que Peñalosa llegue, abra la licitación o una alianza público/privada en donde Vargas Lleras jugaría un papel fundamental  para que se llegue a construir de inmediato la tan anhelada ALO.

Este es solamente uno de muchos proyectos que el futuro Alcalde de Bogotá quiere hacer en la ciudad y los que vienen para la capital pues no solamente quedarían con la ALO sino también con el Metro de Bogotá, con nuevos intercambios viales, nuevos deprimidos, con nuevos puentes y nuevas autopistas sino que se está hablando de las APP, Alianzas Publico Privadas que curiosamente fueron criticadas por el periódico El Colombiano  cuando Luis Pérez, Gobernador de Antioquia, las propuso en su campaña desconociendo todo un avance eficiente en materia de infraestructura  que es a nivel mundial  donde se ha desarrollado.

Vargas Lleras habló con Peñalosa ayer y le comentó sobre varias iniciativas privadas que quieren destrabar el desorden y el caos vial que hoy vive Bogotá. Las autopistas que se construirían serían: en la carrera séptima, que contemplaría una ampliación hacia el norte  donde puede tener cerca de 6 carriles hasta la Caro, uno o 3 carriles más en la Autopista Norte,  la entrada por la calle 13, la autopista con un segundo piso vial desde Soacha y una en la calle 63 que tendrá unos tramos de manera subterránea de la carrera quinta que va a salir hasta la NQS y obviamente mirar qué otros sistemas de transporte se van a construir para corredores  tan importantes como la carrera séptima.

Algunos expertos consideran que un monorriel  o que un tranvía elevado, puede ser lo más eficiente.

Recordemos que Petro quería hacer algo por la séptima ; apenas contrató los estudios y se ganó el dinero haciéndolos terminó por echarlos a la basura.

En conclusión, los bogotanos tienen una nueva cara desde el 26 de octubre, están ansiosos porque empiece el gobierno de Enrique Peñalosa y están muy a la expectativa  de que Bogotá comience una transformación  a mil kilómetros por hora, pues tiene que salir del letargo  que le dejó la izquierda durante 12 años.

No solamente se concentraron en robase a Bogotá, sino que, además,  en no hacer las obras y  demostrar que la izquierda manejando los recursos es un desastre.