Pese a las fuertes lluvias registradas en los primeros meses del año y al repunte sostenido en los niveles de los embalses, el precio de la energía en Colombia apenas ha mostrado una reducción marginal. En la bolsa de energía, el valor del kilovatio hora (kWh) ha bajado solo $9,21 desde comienzos de enero, una variación que contrasta con las expectativas generadas por el aumento en la disponibilidad hídrica del país.
De acuerdo con cifras de XM, administrador del mercado eléctrico, el precio del kWh pasó de $590,56 el 1 de enero a $581,35 al 8 de febrero, último dato disponible. La leve corrección se da en un contexto en el que los 24 embalses del sistema hidráulico despachado centralmente presentan un mayor nivel de llenado, impulsado por la actual temporada de lluvias, que se extenderá hasta marzo.
Actualmente, uno de cada tres embalses del país se encuentra por encima del 90 % de su capacidad. En total, ocho embalses alcanzaban ese nivel al 10 de febrero y, en conjunto, representan cerca del 17,9 % de la generación eléctrica nacional. Entre ellos se destacan Urrá, Ituango y Calima I, que ya completaron su capacidad y han debido adelantar vertimientos controlados hacia los ríos Sinú, Cauca y Bravo, respectivamente.
Sin embargo, el mayor nivel de agua almacenada no se ha traducido automáticamente en una reducción más significativa del precio de la energía. Esto se explica, en parte, por la forma como opera el mercado mayorista, donde el precio no depende únicamente de la disponibilidad hídrica, sino también de factores como la estructura de ofertas, la participación de distintas tecnologías de generación y los mecanismos de respaldo ante escenarios de escasez.
En medio de este panorama, el Ministerio de Minas y Energía envió una comunicación a los agentes del mercado mayorista para solicitar que sus decisiones comerciales sean coherentes con los costos reales de generación y con el nivel actual de los embalses. La cartera también pidió a las generadoras ofrecer energía que permita asegurar precios considerados razonables para las distribuidoras con mayor exposición a la bolsa.

La solicitud se enmarca en los mecanismos regulatorios definidos por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), como los precios de escasez por tecnologías, diseñados para proteger a los usuarios frente a variaciones abruptas en el mercado. Según el Ministerio, la expectativa es que las generadoras con mayor participación estatal den señales de ajuste tarifario acordes con los bajos costos operativos de la generación hidráulica.
Al revisar los embalses con mayor peso en la matriz hidroeléctrica y niveles de llenado superiores al 90 %, se observa que los de mayor capacidad están bajo operación de grandes empresas. Ituango, operado por EPM, concentra cerca del 31,6 % de la generación hidroeléctrica; Topocoro, de Isagen, representa el 21,6 %, y Betania, a cargo de Enel Colombia, aporta alrededor del 14,2 %.
Por ahora, Urrá es el proyecto que mantiene mayor atención por parte de las autoridades, debido a los vertimientos recurrentes al río Sinú y a los impactos asociados en el departamento de Córdoba. Mientras tanto, el mercado sigue mostrando que, aunque el agua abunda, la reducción en el precio de la energía avanza a un ritmo mucho más lento de lo que esperan los usuarios.