Enfrentar al virus

Hacemos un llamado para que enfrenemos el virus entre todos, a que el Gobierno confíe en las regiones que más han hecho y avanzado para superar esta pandemia. En donde las cosas estén descontroladas por cuestiones de orden social, convivencia y de la lastimosa no cultura hacia la legalidad, pues tendrán que permanecer medidas más fuertes.


EDITORIAL

Los colombianos no podrán quedarse en casa por el resto de la vida, o por lo menos, hasta que no se conozca el resultado positivo de una vacuna y que esta sea aplicada posteriormente a quienes se contagian.

Mucho menos podemos pretender quedarnos quietos ante un enemigo, que si bien es peligroso, en la práctica ha dejado cifras incluso inferiores a las que se esperaban en términos de mortalidad.

La economía y la salud van de la mano, pero equivocadamente algunas personas han querido plantear una dicotomía entre estas dos, y peor aún, prácticamente han obligado a muchos a que escojan uno de los dos caminos.

Quien defiende la economía pensará que está bien ir en contra de la salud, todo por el dinero. Pero no, está comprobado y en esta oportunidad cada una de las personas está logrando asistir a una clase de economía gratuita, extendida e intensa.

Se esperaría que esta situación de coyuntura haga que los colombianos aprendan un poco más sobre economía básica de una nación, una ciudad o un municipio, pero sobre todo, de ese círculo productivo que es inevitable para que todo el andamiaje productivo funcione.

Si no existe actividad económica, no existen tributos al Estado, y si el Estado no tiene tributos, pues este no puede prender la máquina de billetes para empezar a repartirlos.

Asimismo, el Estado tampoco puede vivir sin impuestos, ya que no tendría dinero para redistribuir, ni muchos para invertir en la sociedad.

Todo es como una rotonda de fichas de dominó; cuando un sector se paraliza, este hace que los demás también vayan ralentizándose y generen un colapso económico para todas las cadenas productivas y enlazamientos económicos que de estas se derivan.

No es correcto pensar que porque un sector para, solamente este es el que se verá afectado. Corrientemente la economía colombiana ha tenido una debilidad preocupante, que aunque se ha minorado, si hacemos una comparación 20 años atrás, sigue siendo una economía muy precaria, demasiado informal.

Recordemos que cerca del 46% del empleo que se ofrece en Colombia apenas es formal y que las pequeñas y medianas empresas alcanzan el 80% de ese empleo total.

Esto significa que nuestra economía es del día a día, que vive lastimosamente sin capacidad y posibilidad de ahorro, además de un sistema financiero bastante adverso a las realidades económicas de dichas compañías.

Son valientes quienes abren empresa en Colombia; son guerreros quienes logran crecer sus puestos de trabajo y realmente serán leyendas quienes logren sobrevivir a esta catástrofe que nos ha traído el coronavirus.

Es claro que se debe enfrentar el virus y creemos que, aunque el presidente Duque ha tomado decisiones acertadas respecto a ir abriendo la economía, este se ha demorado en hacerlo, pues aunque salgamos de este aislamiento el 25 de mayo, el 15 de junio o el 15 de agosto, el virus siempre estará allí.

No existe realmente una situación de cero virus, por lo menos, sin retomar normalmente a la actividad económica, que es lo que demanda la sociedad, en especial porque esta actividad es una dinámica de libertades individuales.

Es decir, es la capacidad para que cada persona pueda hacer distintas acciones que le apetecen, eso sí, siempre y cuando estén claramente dentro de los marcos regulados por la Constitución,

También es ese esfuerzo que hacemos para que nuestra calidad de vida no se deteriore por cuenta de las medidas que se han tomado.

Pero, ¿Esa flamante y famosa nueva normalidad a qué nos llama? A que todos tenemos que seguir usando la mascarilla, desde que salimos de nuestro hogar hasta que regresemos.

A que tenemos que extremar nuestras medidas de aseo e higiene. A que debemos guardar una distancia social entre cada una de las personas, por lo menos de 1,5 metros, ojalá de 2, y evitar al máximo las aglomeraciones.

Ahora, existirán otros modelos que permitan aglomeraciones cuando el virus quizás esté muchísimo más controlado, localizado y mitigado. Sin embargo, conociendo la posición del Gobierno colombiano, lo más normal es que opte por las no aglomeraciones.

En ese aspecto es importante resaltar cuáles serán los sectores que se van a ver más perjudicados y cómo se debe tratar para ayudarles a salir adelante.

Hacemos un llamado para que enfrenemos el virus entre todos, a que el Gobierno confíe en las regiones que más han hecho y avanzado para superar esta pandemia.

En donde las cosas estén descontroladas por cuestiones de orden social, convivencia y de la lastimosa no cultura hacia la legalidad, pues tendrán que permanecer medidas más fuertes.

Si logramos generar un consenso entre todos para que eduquemos a Colombia por encima del orden normal de nuestros vecinos, logremos recuperarnos rápidamente y podremos ser un ejemplo para los demás.

Pero más que un ejemplo, podremos recuperarnos rápidamente y lograr que menos empresas cierren, que menos empleos se pierdan y que la realidad económica no sea tan abrumadora como se espera.

No podemos escondernos ante el virus, seguramente lo último que se abrirán serán las fronteras áreas para vuelos internacionales, pero el llamado sí es para cuidar lo más pronto posible nuestra economía y nuestra sociedad frente a los parámetros de la nueva normalidad.