Entre el agotamiento del suelo y la regeneración: una oportunidad para Colombia

En Colombia, el sector agrícola es uno de los pilares de la economía, pues aporta cerca del 8% del PIB nacional

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El sistema agrícola mundial es responsable de cerca del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta cifra responde, en gran medida, a un modelo de agricultura intensiva que durante décadas ha priorizado la productividad, pero que ha generado importantes consecuencias: degradación de los suelos, liberación de carbono, pérdida de la biodiversidad y deterioro de los ecosistemas.

En este contexto, la agricultura regenerativa ha ganado un lugar central en la agenda internacional. No como una tendencia, sino como una respuesta a los problemas ambientales generados por este modelo agrícola tradicional. Se trata de producir alimentos mientras el suelo es restaurado a través de técnicas como la labranza mínima, la reducción del uso de fertilizantes y pesticidas químicos, entre otras acciones. 

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Países Bajos es un ejemplo para ambos casos. A pesar de ser un país pequeño, con una superficie agrícola limitada, se ha convertido en el segundo exportador mundial de productos agrícolas, esto se logró con la productividad, eficiencia e innovación en la que durante años se han especializado. La escasez de tierra obligó al país a optimizar cada hectárea disponible, logrando los altos rendimientos que hoy los ponen en el segundo lugar a nivel internacional.  

Sin embargo, hoy, uno de los grandes debates en Países Bajos no es cuánto producir, sino cómo seguir produciendo sin comprometer el suelo, el clima y la viabilidad futura del sector agrícola. Por eso, el país está invirtiendo en investigación, programas piloto y políticas públicas para establecer prácticas de agricultura regenerativa que no solo generen beneficios ambientales, sino que también sean económicamente viables para los agricultores.

En Colombia, el sector agrícola es uno de los pilares de la economía, pues aporta cerca del 8% del PIB nacional. En los últimos años, el crecimiento del sector ha sido notable. Las exportaciones agrícolas alcanzaron 5.187 millones de dólares FOB en 2025, lo que se traduce a un crecimiento del 10% frente al año 2024. Además, alrededor del 36% del territorio nacional es considerado tierra agrícola.

Hacer crecer aún más este sector y consolidarse como líder internacional es uno de los objetivos que tiene Colombia actualmente. La innovación y la tecnología para el campo son prioridades para mejorar rendimientos y aprovechar aún más las ventajas que tiene Colombia. No obstante, el país también enfrenta retos importantes como la degradación de los suelos por erosión y la pérdida de nutrientes, aun así, comparado con otros países, Colombia aún está a tiempo para continuar su crecimiento, pero dando un giro a las prácticas agrícolas actuales. 

A diferencia de modelos que primero agotaron el suelo y luego intentaron corregir el rumbo, Colombia puede crecer integrando, desde ahora, principios de agricultura regenerativa. Esto implica prácticas como la diversificación de cultivos, respetar la vocación del suelo, reducir la labranza intensiva, integrar árboles en cultivos para lograr la cobertura del suelo y  reducir el uso de fertilizantes, que,  al ser cada vez menor, también significará una reducción de costos de producción. 

Un último dato importante es que Colombia cuenta con una ventaja estratégica al poseer una de las mayores fronteras agrícolas de América Latina, pero solo utiliza una parte para cultivos productivos. Esto abre la posibilidad de aumentar la producción sin repetir errores actuales, apostando por un uso más eficiente y sostenible del suelo. Entonces, Colombia se podrá consolidar en el futuro, como líder agrícola productivo y sostenible, con un rol en la seguridad alimentaria y como ejemplo para otras economías agrícolas.

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