«La resiliencia que tenemos las personas con discapacidad, nos hará protagonistas dentro de ese proceso de volver a recuperarnos y crecer», Berny Bluman

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Berny Bluman, quien participó en la cuarta edición de la Revista 360, habló con este medio de comunicación sobre las nuevas dinámicas y hábitos que tendrán que ser asumidos por la sociedad, a medida que vaya finalizando la cuarentena por el coronavirus y las reflexiones en torno a las personas que tienen movilidad reducida o cualquier otro tipo de discapacidad.


360 Radio:

Hemos visto como las personas que tienen bienes como vehículos, fincas u oficinas, van al cine, una fiesta o a un restaurante, ahora no lo pueden disfrutar porque la vida «perfecta» ha cambiado. Usted ha planteado distintas reflexiones en medio de este coronavirus para las personas que cuentan con alguna discapacidad y que por alguna razón se les ha hecho más difícil el día a día de sus vidas. Nos encantaría que nos contara sobre esos planteamientos que ha podido tener en ese tiempo.

Berny Bluman:

Hay dos formas de mirarlo, por un lado, lo que estamos viviendo en el momento del encierro por la pandemia. Hay ciertas cosas en las que las personas con discapacidad se ven tal vez más afectadas que la persona que no la tenga. Por ejemplo, el acceso a ciertos temas de salud. Las personas con discapacidad de alguna manera tienen que movilizarse para diligencias que tengan que hacer en ciudades como las nuestras, que no son accesibles.

El acceso a la información ha sido una dificultad muy grande en estos momentos donde no solamente estamos en encierro, sino que necesitamos saber lo que va pasando cada día, porque la verdad de hoy puede que mañana sea otra y necesitamos tener acceso a la información. Pensemos, por ejemplo, en la información para una persona sorda en un país como el de nosotros, donde no tenemos ninguna herramienta o no entregan casi herramientas, las alocuciones presidenciales o de mandatarios locales no vienen acompañadas de lenguaje de señas, en la mayoría de los casos. Entonces, el acceso a la información también se vuelve difícil.

Creería que la otra mirada es lo que va a pasar después, y ahí también hay dos partes. Una primera parte es la preparación de las ciudades para una nueva realidad. En el caso de las personas con discapacidad, pensemos que vamos a tener que salir a lavarnos las manos durante todo el tiempo y cada que podamos llegar a un sitio, podernos lavar las manos. Algo tan sencillo como eso, las personas están pensando que me las tengo que lavar muchas veces, pero no pasa nada.

¿Qué pasa con una persona en silla de ruedas? Yo que uso silla de ruedas dónde nos vamos a lavar las manos constantemente, si aquí en nuestro país, aunque la ley obliga a que donde exista un baño público tiene que haber un baño por accesibilidad, eso no se cumple.

Entonces vamos a llegar a un restaurante y no vamos a poder entrar a lavarnos las manos, o a un café, bar o discoteca. Básicamente, baños accesibles hay en centros comerciales y en almacenes de cadena. No hay ningún otro lugar. Entonces, cosas tan sencillas como esas van a ser dificultosas para las personas con discapacidad. Vamos a andar todos con tapabocas, y ¿por cuánto tiempo?, ¿cómo va a ser la comunicación con las personas sordas?, si ahora es difícil, como será cuando salgamos con tapabocas y tengamos la boca tapada para leer los labios, por ejemplo, o parte del lenguaje de señas que va acompañada de gestos.

Una persona ciega que quiere salir autónoma e independiente, y la forma de ubicarse en el universo, además de sentido del olfato o el oído, es tocando y lo que tenemos que evitar es tocar, ¿cómo nos vamos a preparar para esto?.

Además de la accesibilidad, que se venía tratando de que nuestro país se convirtiera hacia allá, vamos a tener que tener muchísimo más cuidado, porque salir adelante, el crecimiento, volver otra vez a recuperarnos como ciudad y como país, va a requerir el trabajo de todos.

Ahí entra la otra vertiente a la que me refiero. Las personas con discapacidad tenemos muchísimas capacidades, tenemos muchísimo para entregar y tenemos muchísimo para ayudar a empujar a que volvamos otra vez a recuperarnos económica y socialmente.

Hay algo importante que se ha visto muy poco y es que esa capacidad de resiliencia que tenemos las personas con discapacidad nos hará, de alguna manera, protagonistas dentro de ese proceso de volver a recuperarnos y a crecer, porque tenemos esa experiencia de salir adelante después de las adversidades y de las dificultades, y eso nos va a dar ese plus para ayudar a empujar. Pero para eso necesitamos que nos den las herramientas. Que las ciudades y los países nos permitan demostrar de lo que somos capaces y nos permitan otra oportunidad de demostrar que entre todos somos capaces de sacar esto adelante.

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360:

¿Cree usted o tiene algún temor por quienes están empleados (personas en discapacidad) que puedan perder su empleo ante esta crisis?

B.B.:

Yo creo que no. No temería por perder el empleo que las personas ya tienen. Me da un poco más de susto la recuperación del trabajo que se venía haciendo hacia la inclusión laboral y vamos a ser muchos los que vamos a estar compitiendo por los puestos.

La tasa de empleo creció y dentro de esa tasa de desempleo están las personas con discapacidad. Así que la competencia va a ser un poco más difícil, va a ser una competencia mayor, sobre todo en un país donde todavía se discrimina para contratar a las personas con discapacidad.

Me da un poco más de miedo a eso, que va a ser un poco más dura la competencia. Sin embargo, me parece que es un reto interesante, no solamente para las personas con discapacidad que van a salir a buscar empleo o a hacer empresa, sino para las empresas y para la sociedad, a perder ese miedo y a ver las reales capacidades de las personas, a reconocer esas capacidades y a darse cuenta de que son personas con muchísimo para entregar, con muchísimo para dar y con mucho compromiso por el trabajo.

Hay algo importante, en temas de inclusión laboral en países como el nuestro donde la tasa de desempleo en personas con discapacidad es tan alta y conseguir un empleo es más difícil, y, por ende, cuando una persona lo consigue, da incluso mucho más de lo que sería capaz de dar. Es una persona que se entrega a su trabajo completamente, por lo difícil precisamente que es conseguirlo. Por eso no temería si la persona es buena, no creo que su discapacidad sea una razón para temer perder el puesto.

Es importante para las empresas entender y reconocer las capacidades, en vez de enfocarse en la discapacidad.

360:

El Gobierno en el planteamiento inicial del 25 de marzo, dio unas directrices donde no se podía salir, luego de ello distintos grupos poblacionales con alguna discapacidad dijeron que estaban encerrados y no podían hacer nada. La respuesta facilista podría ser que hay domicilios o diferentes alternativas, como no ir a las terapias. ¿Cómo tomó esas medidas?

B.B.:

Pienso que sí es importante hacer ciertas diferenciaciones de acuerdo con las necesidades de las poblaciones. Sin duda que sí. Cuando salieron esas determinaciones, incluso casi que, a los días, se cambiaron y se hizo un día o dos días, dependiendo de los municipios, específicamente para que salieran las personas con discapacidad.

Pero es importante también que la sociedad entienda eso, incluso nosotros como personas con discapacidad, que una discapacidad no es enfermedad. Si una persona tiene una enfermedad y por su enfermedad requiere unos tratamientos o visitas médicas, habrá unas excepciones para la salida de esa persona.

Pero en general la discapacidad no es una enfermedad, hay enfermedades que generan discapacidad. La discapacidad en sí no es una enfermedad. Entonces, nos tendremos que adaptar. Ahora, una persona con discapacidad vive sola, entonces no puede salir, pero como viven otras personas solas y tienen que salir el día de su cédula. La dificultad no sería salir, la dificultad sería a dónde y cómo. Con un transporte tan poco accesible como el que tenemos en nuestro país y con tan poca accesibilidad en el espacio público y los sitios de atención, el problema sería más accesibilidad de los sitios que la dificultad para salir.

360:

¿Cuáles cree usted que deberían ser algunas ideas que el Gobierno tenga sobre la mesa?, desde el gobierno local hasta el Nacional para que en esa «nueva normalidad» logremos una mayor inclusión para este grupo poblacional de manera que tomemos más conciencia de la importancia que tienen las personas con discapacidad en nuestra sociedad.

B.B.:

Yo vengo trabajando, discutiendo y tratando de poner sobre la mesa el cambio de visión frente a la discapacidad y que la sociedad y los gobiernos tengan ese reconocimiento de capacidades. Nosotros venimos trabajando, no solamente en Colombia, en un modelo de discapacidad completamente asistencialista, en el que la discapacidad se ve como un sujeto de lástima, ¿qué puedo hacer por ustedes?, ¿qué le doy?, ¿qué necesita que le regale?, ¿dónde lo ubico?, ¿cómo lo arropo? Si los gobiernos y la sociedad no cambian esa visión y empiezan a reconocer las capacidades de las personas, va a ser muy difícil que logremos un cambio real, donde todos podamos aportar.

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Para poder aportar necesitamos herramientas y el Gobierno tiene que saber que necesitamos esas herramientas. Pero las herramientas no son regalos, no so favores, las herramientas son, por ejemplo, como para cualquier ciudadano, una campaña de inclusión laboral en la que le den herramientas a los empresarios para que reconozcan las capacidades y contraten a las personas con discapacidad.

Un trabajo de accesibilidad en las ciudades, de transporte, de espacio público, donde las personas puedan moverse. No estoy hablando de discapacidad física, estoy hablando de discapacidad en general. Cuando un país entrega las herramientas a una población tan grande como es la población con discapacidad, la población sale de su encierro, deja de recibir regalos y empieza a trabajar y a recibir por su trabajo y con ese trabajo entra en la sociedad de consumo y entra en el sistema productivo. Eso es lo que hace que un país crezca. Mientras tengamos a la gente encerrada en sus casas regalándole, en vez de darle herramientas, va a ser muy difícil que nosotros podamos aportar al crecimiento.

360:

Las personas que han estado encerradas en sus casas, algunas han estado desesperadas, aburridas, deprimidas o depresivas porque les hace falta salir, pero no se dan cuenta que para muchas personas con discapacidad es su diario vivir durante años, ¿cómo cree usted que se da esta reflexión en esta época?

B.B.:

Me parece que es un momento y lo he dicho en los momentos en que he podido expresarlo, es un momento ideal para darnos cuenta de lo que viven la mayoría de las personas con discapacidad en nuestro país. Tristemente nosotros en nuestro día a día no nos damos cuenta. Nosotros salimos, trabajamos y volvemos. Me antojé de ir a comprar algo, entonces simplemente salgo y lo compro, o tengo ganas de salir a viajar, entonces simplemente salgo y viajo. La decisión que quiera es sino abrir la puerta.

En estos días llevamos [más de cuarenta días] encerrados. Estos días nos deberían hacer reflexionar que muchísimas personas, no estoy hablando de un porcentaje bajito ni de pocas personas, muchísimas personas en nuestra ciudad están encerradas por años. A mí me tocó conocer personas de tres y cuatro años viendo la vida por la ventana de su casa, no por su discapacidad, porque la dificultad no es su discapacidad. La dificultad es que la ciudad es hostil.

Esa persona no tiene cómo bajar las escaleras que salen de su casa a la acera, ni cómo bajar las 250 o 300 escaleras que hay para llegar a tomar un bus, que en el mejor de los casos tiene accesibilidad, porque no todos lo tienen. Entonces están encerradas en sus casas. Son demasiadas personas viviendo lo que hemos vivido. ¿Muy aburridor?, sí. ¿Yo quisiera salir?, sí. Unos vamos a salir, unos el lunes, otros dentro de quince días. Seguramente en un mes estaremos todos afuera. Esas personas no tienen esa posibilidad, cuando todos estén saliendo, ellos van a seguir encerrados en sus casas.

Ahí es donde tenemos que hacer un trabajo muy grande como sociedad y como gobiernos, en darnos cuenta de toda esa gente que está en sus casas, encerrada como si estuviera en cuarentena, no por sus condiciones físicas, sino por las condiciones de la ciudad, porque no hemos trabajado lo suficiente en nuestras ciudades para que esas personas puedan salir y está en nuestras manos hacerlo.

360:

Esperemos que esta conversación llegue a muchas personas que tengan el poder de hacer cambios, porque el poder no solamente lo tienen los gobernantes, sino las familias. Desde quien ocupa la celda azul cuando no la requieren, hasta quienes tienen un restaurante o un café, pues deben saber que también tiene que haber un baño con accesibilidad.

B.B.: Muchas gracias 360 por darme la oportunidad de contar todo lo que tengo por decir. Mil gracias.

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