“La única fuente de divisas que tiene Colombia en este momento es el narcotráfico”: Juan David García

El abogado y cofundador de Libertank habló con 360 Radio y compartió sus principales impresiones sobre los efectos que ha tenido la pandemia en el país. Asimismo, aseguró que la propuesta de rentas básicas, lanzada por algunos políticos, no es viable para la economía del país. Estas son sus principales opiniones.


Entrevista 360 Radio

360 Radio:

¿Cómo analiza usted la situación que atraviesa el país por cuenta de esta pandemia y las propuestas que han llegado desde diferentes sectores para reactivar la economía?

Juan David García (J.D.G): Estamos en una situación anómala, que no es común en el mundo y que obviamente necesita de decisiones y medidas que sean novedosas, pero sobre todo, iniciativas que ayuden a reactivar.

Una cosa es la reapertura, la cual es necesaria y debe hacerse gradualmente con medidas de precaución, pero otra cosa es la reactivación de la economía.

Cuando los diferentes políticos o líderes de opinión lanzan ideas supuestamente novedosas, maravillosas o disruptivas y generan toda una lluvia de propuestas, es importante hacerse 3 preguntas ante cada propuesta:

La primera de esta debe ser, ¿comparado con qué? Aquí nosotros debemos examinar cada una de esas propuestas, viendo las diferentes alternativas para saber si efectivamente estaríamos en una situación igual, mejor o peor.

E incluso, si lo mejor probablemente sería no hacer nada y dejar que la sociedad civil y el mercado se reacomoden poco a poco, quitándole obstáculos a empresas y trabajadores para que se vayan a adoptando a esta nueva realidad.

La segunda pregunta que se debe hacer es, ¿a qué costo? A veces pueden ser propuestas muy interesantes, atractivas y pueden sonar muy bien, pero terminan siendo remedios envenenados o remedios peores que la enfermedad.

Ahí podríamos conversar un poco sobre ideas, como por ejemplo la del control de precios, la cual se planteó al principio de la pandemia, o también, la idea de la renta mínima para los más necesitados.

Una de las grandes fallas que encontramos es que los costos son mucho mayores que los beneficios y particularmente en países como Colombia, en donde tenemos un déficit fiscal para el Estado, no vamos a tener con qué cubrir el funcionamiento del Estado.

Ni siquiera el funcionamiento de nuestras empresas y ahí es donde tendremos que hacer un ajuste y un proceso de austeridad.

Muchas de estas propuestas van en el camino de mayores gastos y ese dinero tiene que surgir de alguna parte; generalmente este sale del sector productivo y privado, quienes en realidad son las producen empleo y generan riquezas.

El Estado y los políticos no generan riquezas, sino las condiciones, el marco y el entorno para que se puedan dar los negocios y se creen esas riquezas.

Finalmente, la tercera pregunta que estamos planteando es, ¿qué evidencias sólidas o cuáles son los estudios o análisis independientes y objetivos que respaldan esa propuesta, además de en qué lugares ha tenido éxito?

Es muy importante que esto esté ajustado a nuestra realidad o que se parezcan a nuestra cultura, porque cuando vemos propuestas que pueden haber funcionado en diferentes contextos históricos o sociales, puede que tengan una explicación por ese lado, pero en nuestro contexto hay que analizar si es factible, dado nuestro contexto histórico, sociológico o económico.

Lo cierto es que ninguna de las propuestas que se han arrojado resuelven estas preguntas, especialmente el tema de la renta para los más necesitados. Existen otras alternativas, pero son supremamente costosa y en ninguna parte ha funcionada adecuadamente,

360 Radio: 

El panorama es extremadamente amplio porque la pandemia ha terminado afectando a todas las clases sociales y a todos los sectores de nuestra economía. El Gobierno ha intentado mitigar los efectos de esta crisis con subsidios a personas y empresas a través de pago de nóminas, primas y aplazamiento en el pago de impuestos etc.

Sin embargo, nos encontramos con que el Gobierno hoy está acudiendo a bancos multilaterales, que se está hablando de una reforma tributaria, pero ahí nacen varias preguntas: ¿A quién le van a cobrar? ¿A las empresas que están cerrando? ¿Aumentarán la base gravable? ¿A las personas que si bien tienen patrimonios han perdido sus trabajos?

¿Cómo cree usted que se debe revertir o pensar este plan de choque para que todos podamos salir adelante?

J.D.G: Se debe tener en cuenta las prioridades. Me parece que está bien, como medida de primer momento de choque, hacer unos apoyos a esas personas que han resultado muy afectados con créditos y el aplazamiento de algunas obligaciones.

Esto solamente será temporal y después vendrán otra cantidad de costos y manejos que van a requerir que se les faciliten más las cosas a los emprendedores y empresarios.

Estos últimos son los que realmente nos van a sacar de esto, mientras que los políticos lo único que pueden hacer es quitar obstáculos y reducir la cantidad de trabas y costos asociados a hacer negocios.

Hay un índice muy importe que es el Doing Business, Facilidad para Hacer Negocios del Banco Mundial, en donde vemos qué tan fácil o difícil lo tienen los países para hacer negocios.

En ese sentido, desde el ámbito tributario, qué cuestiones se pueden facilitar desde allí, ¿qué impuestos se pueden eliminar o unificar? La tendencia en países desarrollados es tener impuestos fáciles de pagar y que cualquiera los pueda entender.

Hay unas ideas muy interesantes a las que habría que hacerle los respectivos ajustes, como la del impuesto plano; un solo impuesto para la renta y que sea relativamente bajo, por debajo del 10% o del 15%, dependiendo el caso y que se aplique simplemente los que están produciendo. Los que no producen están exentos y ahí habría unas facilidades.

En materia laboral es supremamente costoso crear empleos en Colombia, hay unos costos asociados a las nóminas, los salarios mínimos, entonces hay que ver la posibilidad de pago de empleados por horas o de empleos con más flexibilidad en la negociación.

Muchos empresarios estarían dispuestos a montar negocios y a contratar personas, pero no con las nóminas tan costosas que hay. Debe haber una posibilidad para hacer renegociaciones y en esa medida facilitar las cosas.

No solo por los empresarios, sino por la gente que no tiene empleo y por el alto número de personas informales en nuestro país, quienes viven del día a día y hoy están muy afectados.

El camino para formalizar a los informarles no es hacer más costoso acceder a la formalidad, es decir, hay que informalizar la formalidad. Colombia tiene muchas restricciones y muchos costos asociados a la materia laboral.

Otro aspecto es mirar cómo hacemos un ajuste en el Gobierno, porque ahora todos nos estamos ajustando, pero ¿cómo se va a ajustar el Estado cuando hay una cantidad de gastos ineficientes y entidades burocráticas? 

Por ejemplo, hay una entidad del Estado colombiano que está relacionada y se enfoca en personas ciegas. ¿Por qué eso tiene que estar?, ¿para qué eso?

Obvio son personas y hay que trabajar en políticas generales y sociales, pero todos esos particularismos, oficinas, gerencias, empleados, etc., son gastos importantes que en una situación como la que vivimos son innecesarios. Lo mismo sucede en las alcaldías y gobernaciones.

A mí no me preocupa económicamente este 2020, lo preocupante será el 2021. El próximo año es que van a llegar los efectos y si nosotros no empezamos a hacer atractivos para la inversión extranjera y no volvemos a exportar con las posibilidades de TLC que tenemos, será un año muy complicado.

Estoy de acuerdo con que se haga un llamado a las bancas multilaterales y el panorama en nuestro país no es tan oscuro, pero antes de que empezara la pandemia se calculaba que lo peor que podría pasar era un decrecimiento del 5% en la economía mundial.

No obstante, recientemente el Fondo Monetario Internacional lanzó unas nuevas previsiones que nos pone en -7%, así que hay que tener mucho cuidado porque la triste realidad es que la única fuente de divisas que tiene Colombia en este momento es el narcotráfico y desafortunadamente esa es la realidad del país.

Tenemos que apuntar a crear condiciones para la inversión extranjera, buenas condiciones tributarias y jurídicas. Ese debe ser el camino.

360 Radio:

¿Cuál es el problema real de las rentas básicas?


J.D.G: 
El problema más importante de esta propuesta es que disocia, separa y desconecta el trabajo de la recompensa.

Es decir, nosotros trabajamos porque tenemos el pensamiento de que vamos a recibir una recompensa por lo que estamos aportando a los demás.

Nosotros aportamos bienes o servicios y a cambio de eso recibimos una remuneración; es decir, ambas partes van a ganar y del uno servir al otro.

Ese es el sistema de cooperación social en el que se basa el capitalismo o la economía de mercado.

Cuando nosotros separamos un pago de la producción, el trabajo y la generación de servicios, bienes o productos, de acuerdo con los precios de mercado, lo que estamos generando es una distorsión en el mercado.

Estamos generando la idea de que se pueden recibir beneficios, pagos, retribuciones, rentas o recompensas sin trabajar y sin producir nada para la sociedad.

Esto empieza a generar problemas de convivencia y de cooperación que tiene unos ejemplos que todavía no podemos prever y puede ser algo destructivo dentro del sistema de cooperación, lo cual es muy delicado y eso es lo que lleva el socialismo.


Una segunda razón y está relacionada al tema de costos. Hay dos propuestas que están cursando en el Congreso de la República, una de estas es del senador Iván Marulanda y otra de ellas es de Iván Cepeda.


La de Marulanda dice que hay que otorgar un beneficio a todos los colombianos que tengan una situación de pobreza extrema.


La de Cepeda es mucho más costosa y populista, pues este dice que hay que darle un salario mínimo, además de un auxilio de transporte, a todas esas personas que están en esa condición.


Ambas propuestas superan los 90 billones de pesos y es una razón más que suficiente para ir en contra de la renta básica.


En Colombia y en muchas partes del mundo hay una especie de renta básica, no a través del dinero, pero sí a través de bienes y servicios por parte del Estado, como la salud o la educación.

Otra razón final por la que podríamos decir que la renta básica es equivocada, es por los efectos inflacionarios que obviamente generaría en la economía, pues se distorsionarían los precios.

Si se empieza a imprimir dinero en el Banco de la República y repartirlo así porque sí, el dinero perdería el poder adquisitivo y sería un camino terrible para empobrecernos a todos.

Hay propuestas que se deben analizar muy bien y a las que tenemos que ser muy críticos.

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