¿Error o acierto la izada de la bandera LGBTI en Medellín?

Fotografía: El Tiempo

No hay duda de que esta comunidad se ha venido consolidando, lo que les ha permitido ganar mayor respeto, pero en Antioquia que es una sociedad profundamente conservadora y respetuosa de sus símbolos, cayó mal que se haya reemplazado la bandera del departamento.


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El pasado fin de semana la opinión pública se vio envuelta en un debate por cuenta de los hechos ocurridos en el Pueblito Paisa, luego de que el viernes se conociera que la alcaldía de Medellín autorizó, promovió e instaló la bandera LGBTI en reemplazo de la bandera de Antioquia en este popular sitio de la ciudad.

Ese viernes la administración de Federico Gutiérrez tuvo diferentes mensajes de felicitaciones, destacando especialmente a sus promotores y a algunos secretarios involucrados en este proceso.

Como era de esperarse, también tuvo unas críticas muy en el silencio, así como unos reparos muy ocultos, pues claramente criticar iniciativas como estas en medio del día internacional del Orgullo Gay, no es para nada popular.

Sin embargo, todo tomó un giro nuevo cuando al día siguiente se conoció de un video en donde un personaje llamado Luis Emilio Arboleda, conocido públicamente por haber increpado a varios políticos como Germán Vargas Lleras y Antonio Navarro por las calles de Medellín, gravó con altivez como bajaba, cortaba, destrozaba y botaba a la basura la bandera multicolor.

Como si fuera poco, el acto intolerante fue acompañado con palabras bastante fuertes y de reclamos a estamentos como la Gobernación y la Asamblea de Antioquia, pues él argumentaba que la bandera del departamento nunca debió ser reemplazada por la bandera del colectivo gay.

Posterior a esto, hubo condenas, rechazos, ataques políticos cizañeros y oportunistas; las culpas fueron de una campaña a otra, mientras las acusaciones, señalamientos y preguntas iban y etc.

Lastimosamente se aprovechó este suceso y a esta población para volverlo una disputa y una rencilla política entre dos y tres candidatos.

A través de redes de sociales, columnas y de distintos pronunciamientos, se permitió ver que la sociedad estaba dividida, pero no dividida entre quienes estaban en contra o no de izar la bandera o si rechazaban o no a las personas homosexuales.

En realidad, la polémica se armó por discusiones sobre si era indicado haber bajado la bandera de Antioquia para colocar la bandera LGBTI, de si el Pueblito Paisa era el lugar más preciso para hacer esto, pero sobre todo, si fue necesario haber izado esta bandera.

A grandes rasgos se concluyó que hubiese sido más procedente y pertinente haber instalado otra asta o haber hecho algún otro montaje para conmemorar esta fecha para no atentar o desplazar un símbolo patrio por otra bandera.

La mayoría de las personas coinciden en que el proceder de Arboleda no fue el más acertado y el correcto, especialmente al ser una persona irreverente, sectaria en lo que dice y hace, pero sí le plantea un ejercicio de reflexión a la administración sobre si fue o no la mejor manera de haber hecho su participación de apoyo al día internacional del Orgullo Gay.

No hay duda de que esta comunidad se ha venido consolidando, lo que les ha permitido ganar mayor respeto, pero en Antioquia que es una sociedad profundamente conservadora y respetuosa de sus símbolos, cayó mal que se haya reemplazado la bandera del departamento, lo cual fue considerado por algunos desdeñable y poco necesario.