Estados Unidos a elegir al “menos malo”.

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Hillary Clinton y Donald Trump llegan a las elecciones de hoy en Estados Unidos como los candidatos con los niveles más altos de desfavorabilidad en la historia y así mismo dejan estas elecciones con los índices de rechazo más grandes, debido a que los estadounidenses las consideran como las más sucias que han podido ver.


Por: John E. Arango Ocampo.

Twitter: @JohnArango27

Aunque en las elecciones presidenciales de hoy en Estados Unidos los electores tienen la opción de votar entre 9 candidatos, se podría decir que la pelea por llegar a la Casa Blanca la han librado en meses los últimos meses únicamente 2. Hillary Clinton y Donald Trump son las dos opciones más representativas a la hora de votar, todo ello gracias a que representan a los dos partidos políticos tradicionales de Estados Unidos, el Demócrata y el Republicano respectivamente. Ambos personajes, polémicos por cierto, han llegado hasta el día crucial de las elecciones envueltos en escándalos, señalamientos e insultos; lo cual ha hecho que estos comicios pasen a la historia como los más “sucios” de los que se tengan cuenta. Tanto Clinton como Trump fueron nominados por sus respectivos partidos luego de una batalla que ambos tuvieron que librar con varios copartidarios quienes también buscaban la candidatura oficial del partido.

Hillary Clinton, ex primera dama, ex senadora y ex secretaria de Estado, llega a esta contienda electoral luego de haber sido precandidata del mismo partido Demócrata en 2008 donde en las primarias perdió con el presidente Obama. Aunque en principio ella misma había señalado que luego de la derrota en 2008 no volvería a postularse para ser candidata a la presidencia, luego de los excelentes índices de aprobación que dejó su gestión como Secretaria de Estado, no dudó en nuevamente postularse ya que las encuestas la daban como favorita entre los demócratas para alcanzar la nominación presidencial. Y así fue como el 12 de abril de 2015 ella misma anunció por medio de esta frase, “Cada día, los estadounidenses necesitan un defensor. Y yo quiero ser esa defensora”, la intención de llegar a ser Presidente de los Estados Unidos. Aun así, aunque para la Sra Clinton el panorama era despejado en el camino por la nominación, tuvo que enfrentarse cabeza a cabeza con otro precandidato que la puso en aprietos a la hora de las diferentes primarias del partido, Bernie Sanders estuvo pisándole los talones en las consultas internas demócratas, sin embargo el 7 de junio de este año Clinton sumó 2497 delegados, cifra suficiente para ganar la nominación que la dejaría ad portas de ser la primer candidata mujer a la presidencia de su país por un partido tradicional, posteriormente el pasado 26 de julio fue proclamada oficialmente como la candidata por el Partido Demócrata en el marco de la Convención Nacional de dicho partido en Filadelfia.

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Por su parte Donald Trump, empresario de bienes raíces, personalidad de la televisión, comienza su camino a la presidencia de USA el 16 de junio de 2015 cuando anuncia su precandidatura por el partido Republicano indicando que con él Estado Unidos será nuevamente un país grande. Trump, tuvo que enfrentar a más de una decena de copartidarios en las primarias de su partido, varios al ver los resultados arrolladores a favor del magnate decidieron dar un paso al costado y retirar sus precandidaturas, así mismo desde el propio momento en el que él inició campaña fue blanco de críticas por las desafortunadas afirmaciones que hacía cada que podía en contra de los latinos, los negros, las mujeres y demás minorías de su país. Así mismo el propio Trump indicó que podría ser candidato independiente al no sentirse del todo conforme con la política del partido Republicano, sin embargo y tras todas estas confrontaciones, el 21 de julio de este año recibió en la Convención Nacional Republicana la nominación como candidato de dicho partido a la presidencia de Estados Unidos.

Desde el momento en que tanto Clinton como Trump obtuvieron por parte de sus respectivos las nominaciones, la campaña comenzó a tener un tinte diferente. Ya ambos con el respaldo de todo su partido apuntaron sus arsenales a su directo contrincante y es desde ese momento en el que la campaña presidencial de 2016 se convirtió en un rin de boxeo donde cada candidato, cada vez que podía, le propinaba un golpe fuerte y bajo a su contrincante con el fin de debilitarlo y lograr seguir firme en su aspiración presidencial. Sin lugar a dudas estas elecciones quedarán en la memoria de los estadounidenses como aquellas donde las propuestas faltaron, pero que por el contrario tuvieron los escándalos e insultos a la orden del día. Así mismo se recordarán por ser las elecciones donde el pueblo tuvo que elegir al menos malo, pues ambos candidatos tienen los niveles de des favorabilidad más grandes de la historia.

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Hoy cuando los 50 estados hayan contabilizado sus votos y uno de los 2 candidatos logre llegar a los 270 votos electorales que necesita para ganar las elecciones Estados Unidos respirará un aire diferente al que ha respirado en los últimos meses y comenzará a construir un nuevo camino de la mano de la primer mujer en llegar a la presidencia, o por el contrario de la mano de un empresario que apenas comenzó a incursionar en la política y quiere llegar a la Casa Blanca.

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