“Estoy totalmente en contra de la constituyente y me preocupa que se convoque”, Catalina Botero

Foto: Cortesía facultad de Derecho de la Universidad de los Andes

La decana de la facultad de Derecho de la Universidad de los Andes considera que no es el momento para que ese debate en Colombia pueda ser adecuado por la latente y grave polarización que se vive en el país, según sus criterios. Así mismo, señaló que con reformas legales se puede lograr que la justicia llegue a cada rincón de Colombia.


Revista 360: ¿Cómo conceptúa usted en qué estado está la libertad de expresión en Colombia?

Catalina Botero: La Constitución Política de Colombia garantiza la libertad de expresión de manera reforzada, no solo el derecho a hablar o a circular información, opiniones, no solo a recibir opiniones de terceros sino la reserva de la fuente o la protección de fundar medios de comunicación. Hay varias amenazas que no son menores. La primera tiene que ver con la violencia de grupos ilegales que amenazan a los periodistas, especialmente a los regionales, quienes cubren, por ejemplo, la contaminación ambiental, la actuación de los grupos narcotraficantes, la actuación de las autoridades corruptas. En todos esos casos hay amenazas que son muy serias generando autocensura y en muchos casos desplazamiento de los comunicadores que están cubriendo esa información. Eso es muy grave porque se crean zonas silenciadas.

Algunos jueces de la República han tomado decisiones que si bien no corresponden a una política sistemática de silenciamiento o de intimidación a los críticos o a la oposición, sí constituyen precedentes preocupantes, decisiones, por ejemplo, que ordenan a personas Rectificar sus opiniones. Las opiniones no se rectifican. En un Estado democrático ni jueces o funcionarios pueden ordenarle a una persona dar una opinión en un determinado sentido, u ordenarle a una persona pensar de determinada manera. Lo que sí puede ordenarse es que si hay una información que es evidentemente falsa, se rectifique y se informe, pero eso es distinto a ordenar rectificar opiniones, que me parece grave.

360: ¿Cómo cree usted que la democracia en Colombia está funcionando y en qué niveles podemos estar considerando que tenemos una democracia ejemplar?

C.B.: En Colombia hay un grado importante de polarización. No estamos en extremos tan dramáticos como en Brasil, o lo que llegó a ser en un momento el extremo de Venezuela. Fue justamente la polarización y la incapacidad de reflexionar de manera tranquila sobre lo que estaba pasando lo que llevó al desastre venezolano, lo que permitió que las fuerzas del Gobierno silenciaran a las voces críticas tachándolas de golpistas o antipatrióticas, porque eso es lo que lleva a la polarización, a la estigmatización del otro.

Colombia ha tenido momentos difíciles que nos tienen que obligar a reflexionar sobre cuál es el tipo de sociedad que queremos, cuál es el tipo de debate que consideramos útil para construir las mejores políticas públicas y cuáles son las mejores decisiones no solo para las presentes sino para las futuras generaciones.

Revista 360: Las reformas que se plantean son para que el Estado funcione mejor. En camino está una reforma a la justicia. ¿Cuál es su opinión respecto a lo que necesita el país?

C.B.: La reforma a la justicia es importante para que haya mejor gobierno, gestión de la justicia y mayor acceso de las personas que se les dificulta enormemente acceder al aparato de justicia, a la rama judicial. Hay personas que están en territorios alejados en donde no hay jueces, o viven en cinturones de miseria.

Hay que mejorar el acceso, la eficiencia y para eso necesitamos más y mejores estadísticas sobre cómo está funcionando la justicia para que se puedan tomar decisiones en materia de gobierno y gestión que ayuden a dicha eficiencia. Es fundamental introducir nuevas tecnologías que ayudarían mucho a la gestión judicial, al acceso y a la descongestión.

Es muy importante un mecanismo de rendición de cuentas de los altos magistrados. Ese mecanismo tiene que ser uno que no comprometa la autonomía de la rama judicial y de los altos magistrados. Lo que estaba propuesto en la reforma era problemático, y todas estas cosas se pueden hacer a través de reformas legales si en realidad lo que nos importa es que la justicia llegue a todo el mundo permitiendo que las personas puedan acceder a una justicia pronta, no creo que sea necesario hacer una reforma constitucional, que se convoque a una Asamblea Constituyente.

Me parece extraordinariamente peligroso que en un Estado con una latente polarización muy grave, se convoque a una Constituyente que lo que tiene que hacer no es imponer una visión del mundo sobre la otra, sino negociar y concertar visiones del mundo que nos puedan servir a todos durante los próximos 100 años, y no es el momento para que ese debate en Colombia pueda ser adecuado, por eso estoy totalmente en contra de la Constituyente y me preocupa que se convoque.

360: Sigue el debate sobre los derechos de las parejas homosexuales y la adopción de niños por parte de estos. ¿Cuál es su opinión respecto al paso que debe dar Colombia ahora con un nuevo Gobierno y una Corte que ha tenido algunos cambios? 

C.B.: El debate sobre la adopción de parejas del mismo sexo es muy polarizado, en donde hay muy poca evidencia científica para sostener que no debería proceder ese tipo de adopción. Lo que sí está demostrado es que no existe ninguna evidencia que demuestre que los niños que pueden ser adoptados por parejas del mismo sexo tienen problemas o están en algún tipo de riesgo, distinto al riesgo en el que pueden estar con parejas heterosexuales. No existe ninguna evidencia de eso.

Hay muchos niños y niñas que no van a ser adoptados por parejas heterosexuales y que podrían ser adoptados por parejas del mismo sexo. Si les negamos ese derecho son niños y niñas que van a estar institucionalizados hasta los 18 años, cuando les entregan un morral con libros y ropa y tienen que salir a la calle a defenderse como puedan, sin familia, sin red que los proteja, sin educación suficiente. Es gravísimo negar a los niños y a las niñas la posibilidad de tener una familia por prejuicios que no están soportados en ninguna evidencia empírica.

360: ¿Cuál cree que debe ser el papel de la mujer en Colombia?

C.B.: Hay jornadas del Congreso de la República que están diseñadas para hombres que no tienen a su cargo el deber del cuidado. Las mujeres madres cabeza de familia, quienes asumen con mucha responsabilidad ese deber, no pueden estar en la política no porque no quieran, sino porque no tienen la posibilidad de hacer plenarias tres veces a la semana de 3:00 de la tarde a 12:00 de la noche.

Son jornadas pensadas para quienes no tienen esas responsabilidades, hay que repensar la economía del cuidado, las responsabilidades sociales y visibilizar las barreras que muchas personas no ven, y como no las ven piensan que es un reclamo innecesario. Las mujeres podrían participar mucho más activamente en política, en el emprendimiento y en todas las áreas del conocimiento si se evidenciaran esas barreras invisibles. Eso enriquecería enormemente a la sociedad colombiana.

Esta publicación hace parte de la tercera edición de la Revista 360, lacual puede encontrar en el siguiente enlace: https://issuu.com/revista_360/docs/revista_360_edicion_3-2