Tras más de siete años de haber dado inicio a su primer contrato y de sortear un laberinto de dificultades técnicas, jurídicas y administrativas que cruzaron tres administraciones departamentales, las obras civiles del proyecto Central Park, ubicado en el municipio de Bello, llegaron finalmente al 100% de ejecución. Sin embargo, el futuro de este escenario de deportes a motor sigue envuelto en retos, pues la Gobernación de Antioquia ha dejado claro que no asumirá su operación directa.
Panorama general: La actualización más reciente sobre el complejo fue entregada por el gobernador Andrés Julián Rendón, quien reconoció el desgaste histórico que ha arrastrado la iniciativa. «Nosotros ya terminamos las obras que infortunadamente tuvieron mucha intermitencia. Son obras que vienen de ya dos gobiernos y yo entiendo la molestia de los ciudadanos y de las veedurías, porque yo también la vivo como antioqueño», expresó el mandatario seccional.
Aunque el parque se encuentra listo para abrir sus puertas al público y acoger distintos eventos, la administración departamental optó por no cargar con un reto logístico ajeno a su naturaleza institucional. Según explicó Rendón, el propósito con el que se concibió el autódromo exige una gestión especializada de la que carece el gobierno seccional.
Gobernación de Antioquia abrirá licitación para entregar la operación de Central Park a privados

La Gobernación no tiene vocación y no está hecha para operar un parque de estos, por lo que se está estructurando un proceso de licitación para entregar esa infraestructura a quien lo pueda operar. El objetivo es que un especialista pueda acometer inversiones para convertirlo en un gran centro de eventos, no solo para automotores, sino para conciertos y otro tipo de certámenes masivos.
La historia de Central Park, nombre adoptado en 2019, se remonta al último año del mandato del exgobernador Luis Pérez, periodo en el cual el autódromo se consolidó como una de las apuestas principales del plan de desarrollo para responder a una solicitud histórica de los aficionados a los deportes a motor. No obstante, la colocación de la primera piedra estuvo marcada desde el inicio por la controversia ambiental debido al impacto del ruido y la afectación a una zona destinada a un parque ambiental.
Por qué es importante: En el ámbito jurídico, el arranque se complicó por un litigio predial relacionado con un parqueadero que se superponía con el trazado de la pista, cuyo desalojo debió suspenderse por orden judicial. A esto se sumaron observaciones sobre las escrituras del lote Tulio Ospina, presuntamente transferido con irregularidades por varios municipios del Valle de Aburrá, aunque la administración adjudicó las obras el 26 de agosto de 2019 prometiendo entregarlas ese mismo diciembre.
Con la llegada del siguiente periodo gubernamental, la pandemia paralizó los trabajos y se sumaron discrepancias técnicas y de seguridad entre el constructor original, Viva e Indeportes. Las tensiones escalaron en 2021 hasta liquidar los contratos, y aunque en 2022 se escogió un nuevo contratista y la Asamblea inyectó 17.732 millones de pesos, la administración de Aníbal Gaviria concluyó sin vías de acceso ni servicios públicos terminados.
Bajo la gestión del actual gobernador Rendón, la infraestructura pasó a manos de la Edeso, entidad que logró finalizar la obra civil tras diversas prórrogas. Este tortuoso trayecto dejó litigios millonarios y un proceso en la Contraloría que fue archivado, por lo que el desafío actual radica en adjudicar el predio a un privado especializado que logre sacarle provecho a este controvertido espacio.