El avance vertiginoso de la tecnología ha planteado un desafío sin precedentes para la seguridad de la infancia y la adolescencia por el gobierno. Ante este panorama, se ha estructurado un ambicioso proyecto de decreto que busca establecer lineamientos claros para garantizar entornos digitales sanos, seguros y constructivos. La normativa no solo apunta a la prevención de riesgos técnicos, sino que busca generar un marco de responsabilidad compartida entre el Estado, las plataformas tecnológicas y las familias.
El núcleo de la propuesta se centra en la mitigación de amenazas sistémicas como el ciberacoso, la exposición a contenidos inapropiados y el tratamiento indebido de datos personales de menores de edad. Según el documento base, las autoridades buscan que la navegación en internet deje de ser una actividad de riesgo para convertirse en un ejercicio de ciudadanía digital responsable.
El reto de implementar la seguridad digital en el país: ¿Es viable el nuevo decreto del Gobierno?
Uno de los pilares fundamentales es la exigencia a las plataformas digitales para que implementen mecanismos de verificación de edad mucho más robustos. Actualmente, la facilidad con la que un menor puede evadir estas barreras representa una brecha de seguridad crítica. El decreto obligaría a las empresas prestadoras de servicios digitales a adoptar tecnologías que garanticen que los usuarios menores solo accedan a contenidos diseñados específicamente para su nivel de desarrollo cognitivo y emocional.

La normativa también pone la lupa sobre el diseño de las interfaces y los algoritmos de recomendación. El proyecto de decreto sugiere que las plataformas deben priorizar la seguridad desde el diseño. Esto implica que las funciones que fomentan el uso compulsivo o que exponen a los niños a retos virales peligrosos deberán ser revisadas y, de ser necesario, restringidas para este segmento de la población.
Además, se establece que el tratamiento de los datos de niñas, niños y adolescentes (NNA) debe ser tratado bajo un régimen de protección especial. Quedaría estrictamente prohibido el perfilamiento con fines comerciales de menores, asegurando que su huella digital no sea utilizada para fines de mercadeo agresivo o manipulador.
Más allá de las restricciones técnicas, el decreto enfatiza que la prohibición por sí sola no es la solución. Por ello, se propone una estrategia nacional de alfabetización digital. El objetivo es dotar tanto a los menores como a sus cuidadores de las herramientas necesarias para identificar noticias falsas, intentos de grooming y otras formas de explotación en línea.
El documento señala que las instituciones educativas desempeñarán un rol protagónico. La integración de la seguridad digital en el currículo escolar permitirá que los estudiantes comprendan las implicaciones legales y personales de sus acciones en la red. Asimismo, se busca fomentar el uso de herramientas de control parental que no invadan la privacidad del adolescente, sino que sirvan como un puente de comunicación y supervisión guiada.
La implementación de este decreto marcaría un hito en la legislación tecnológica del país. Al reconocer el entorno digital como un espacio donde los derechos fundamentales deben prevalecer, el Estado asume una posición activa frente a las grandes corporaciones tecnológicas.
La noticia del proyecto ya ha generado diversas reacciones. Expertos en derechos de infancia celebran la iniciativa, aunque advierten que la efectividad de la norma dependerá de la capacidad de supervisión de los entes reguladores. Por otro lado, el sector tecnológico se encuentra analizando la viabilidad técnica de algunas de las exigencias, especialmente en lo relacionado con la privacidad de los métodos de verificación de identidad.En conclusión, este proyecto de decreto no es solo una lista de restricciones, sino un pacto social para asegurar que las nuevas generaciones puedan aprovechar los beneficios de la era digital sin quedar vulnerables ante sus peligros latentes. La seguridad de los menores en la red es, a partir de ahora, una prioridad nacional innegociable.
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