viernes, agosto 12, 2022
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    Hacen falta fotodetecciones en las ciudades del país

    Las fotodetecciones, siendo un tema muy impopular y con el cual estoy en desacuerdo en la manera en que se trabaja en ciudad como Medellín, en el fondo sí creo más que necesario que las ciudades las tengan.  


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    Por: Andrés Felipe Gaviria

    En Medellín, la ciudad que fue pionera en Colombia con el uso de fotodetecciones, permitió que se estableciera un ambiente negativo por parte de la opinión pública por haber entregado las fotomultas como un negocio particular, que enriquece a un solo personaje en todo el departamento, y que en nada beneficia a la ciudad. 

    Esto hay que cambiarlo. Tiene que acabar. Un alcalde responsable con las finanzas de la ciudad, con la seguridad vial y sobre todo con una ciudad que avance hacia la tecnología y la innovación, debería revocarle ese contrato a esa compañía y dar un paso hacia un nuevo modelo. 

    Con esto, en primer lugar, deben instalarse cámaras de fotodetección en toda la ciudad pero que el dinero no vaya a un privado, sino que llegue a las arcas del municipio. En segundo lugar, este dinero debe tener dos fines específicos: la infraestructura vial y la educación vial. Las fotomultas deben ser para todos los actores, para quienes manejan un vehículo, para quienes van en una motocicleta, un camión, una volqueta, un bus…

    Las cifras de accidentes de tránsito de personas que pierden su vida en las vías – porque van conduciendo o son peatones – son lamentables, son desastrosas e inaceptables desde cualquier punto de vista y, en tal virtud, es el primer motivo por el cual los contratos actuales no son beneficiosos para la ciudad sino para la riqueza de un privado. Sin embargo, entre la cantidad de barbaridades que la gente comete en las vías, como camiones de carga pesada circulando por la izquierda, como las motos cuando adelantan por la derecha o no respetan los cruces peatonales, los vehículos que no ponen direccionales y los que hacen doble fila, quienes se pasan los semáforos en rojo… abundan por todas las calles del Área Metropolitana. 

    Ni más faltaba, es un hecho que hay alcaldes muy respetables que no están de acuerdo con estas medidas y es algo que se destaca. En lo personal, soy un convencido pleno de que a la gente hay que meterle la mano al bolsillo para que aprenda para que se eduque, aunque sea a la fuerza, y cumplan las normas porque de lo contrario no lo van a hacer. 

    Además, tener un pésimo negocio para la ciudad como las fotomultas actuales es inocuo, porque la gente ya sabe dónde están y una vez las pasan, aumentan la velocidad. Es un absurdo monumental. También, es lamentable la ley que ordenó señalarle a los conductores dónde estaban las fotomultas, esto no debería ser así. Todo lo contrario. Las cámaras tienen que estar instaladas en la mayoría de lugares, sin que las personas se percaten de dónde se encuentran porque ahí es que hay que entrar a cambiar ese chip a través de grandes multas y que paguen por violar las normas. 

    Las congestiones vehiculares de las principales ciudades claro que se deben a una carencia de infraestructura vial, tanto en su mantenimiento como en la construcción de otras nuevas, pero también se deben al mal estacionamiento de vehículos. Este es un escenario fatídico para las ciudades principales porque no hay suficientes agentes de tránsito. Por ejemplo, en Bogotá hace poco y de forma loable se implementaron zonas de parqueo regulado, que ya operaban en ciudades como Medellín, Cali y Envigado, y vemos cómo miles de conductores irrespetan estas celdas de parqueo por no pagar el estacionamiento. 

    DEL MISMO AUTOR: El problema no son los políticos sino quienes los eligen

    Así como los políticos y empresarios tienen numerosos esquemas de seguridad que les pagamos todos los colombianos, ellos también tienen que pagar zonas de estacionamiento regulado. Ahí tienen que entrar las fotomultas. Si usted parquea su vehículo mal debe recibir una infracción. 

    Y, como si fuera poco, algo que va ligado a la inseguridad de las ciudades es la alteración de las placas, porque les ponen películas encima, pinturas o alteran los números. En ese punto las cámaras tendrían que entrar a sancionar también esta conducta criminal con fuerte sumas de dinero, pero esto en Colombia es antipopular no es bien visto, a la gente no le gusta que se le castigue cuando comete una infracción, solo cuando es víctima de uno de estos impresentables comportamientos. Hasta que a usted no le matan un familiar por pasarse un semáforo en rojo, hasta que un carro mal estacionado no le perjudica su jornada o que una moto no lo choca por adelantar por el lado equivocado, hasta ahí usted no entiende por qué son necesarias estas medidas. 

    Seguramente esta columna quedará en los anaqueles del olvido junto a otras cosas que hacen parte de los temas que nadie quiere tocar, de los que nadie quiere hablar, por esa doble moral, por esa hipocresía que existe en nuestro país. 

    Pasa igual con el pago de los peajes por parte de las motos, otro debate que no se da por cuenta de intereses políticos y de un gamonal importante del sector de las motos, que no permiten que esto pase. Yo si me pregunto hasta cuándo vamos a poner los intereses de una o dos personas por encima de los de un país. Es hora de que las motos paguen peajes, de que paguen al menos una de tantas tasas de las cuales se les ha quitado responsabilidad. Tampoco pagan impuesto de rodamiento, como si fueran por el aire, y eso sin contar las barbaridad de lo que acontece con el SOAT en donde no solamente más del 55 % de las motos del país circulan sin SOAT, sino que tienen quebrado todo el tema de aseguramiento. 

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    Las fotodetecciones, siendo un tema muy impopular y con el cual estoy en desacuerdo en la manera en que se trabaja en ciudad como Medellín, en el fondo sí creo más que necesario que las ciudades las tengan.  


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    Por: Andrés Felipe Gaviria

    En Medellín, la ciudad que fue pionera en Colombia con el uso de fotodetecciones, permitió que se estableciera un ambiente negativo por parte de la opinión pública por haber entregado las fotomultas como un negocio particular, que enriquece a un solo personaje en todo el departamento, y que en nada beneficia a la ciudad. 

    Esto hay que cambiarlo. Tiene que acabar. Un alcalde responsable con las finanzas de la ciudad, con la seguridad vial y sobre todo con una ciudad que avance hacia la tecnología y la innovación, debería revocarle ese contrato a esa compañía y dar un paso hacia un nuevo modelo. 

    Con esto, en primer lugar, deben instalarse cámaras de fotodetección en toda la ciudad pero que el dinero no vaya a un privado, sino que llegue a las arcas del municipio. En segundo lugar, este dinero debe tener dos fines específicos: la infraestructura vial y la educación vial. Las fotomultas deben ser para todos los actores, para quienes manejan un vehículo, para quienes van en una motocicleta, un camión, una volqueta, un bus…

    Las cifras de accidentes de tránsito de personas que pierden su vida en las vías – porque van conduciendo o son peatones – son lamentables, son desastrosas e inaceptables desde cualquier punto de vista y, en tal virtud, es el primer motivo por el cual los contratos actuales no son beneficiosos para la ciudad sino para la riqueza de un privado. Sin embargo, entre la cantidad de barbaridades que la gente comete en las vías, como camiones de carga pesada circulando por la izquierda, como las motos cuando adelantan por la derecha o no respetan los cruces peatonales, los vehículos que no ponen direccionales y los que hacen doble fila, quienes se pasan los semáforos en rojo… abundan por todas las calles del Área Metropolitana. 

    Ni más faltaba, es un hecho que hay alcaldes muy respetables que no están de acuerdo con estas medidas y es algo que se destaca. En lo personal, soy un convencido pleno de que a la gente hay que meterle la mano al bolsillo para que aprenda para que se eduque, aunque sea a la fuerza, y cumplan las normas porque de lo contrario no lo van a hacer. 

    Además, tener un pésimo negocio para la ciudad como las fotomultas actuales es inocuo, porque la gente ya sabe dónde están y una vez las pasan, aumentan la velocidad. Es un absurdo monumental. También, es lamentable la ley que ordenó señalarle a los conductores dónde estaban las fotomultas, esto no debería ser así. Todo lo contrario. Las cámaras tienen que estar instaladas en la mayoría de lugares, sin que las personas se percaten de dónde se encuentran porque ahí es que hay que entrar a cambiar ese chip a través de grandes multas y que paguen por violar las normas. 

    Las congestiones vehiculares de las principales ciudades claro que se deben a una carencia de infraestructura vial, tanto en su mantenimiento como en la construcción de otras nuevas, pero también se deben al mal estacionamiento de vehículos. Este es un escenario fatídico para las ciudades principales porque no hay suficientes agentes de tránsito. Por ejemplo, en Bogotá hace poco y de forma loable se implementaron zonas de parqueo regulado, que ya operaban en ciudades como Medellín, Cali y Envigado, y vemos cómo miles de conductores irrespetan estas celdas de parqueo por no pagar el estacionamiento. 

    DEL MISMO AUTOR: El problema no son los políticos sino quienes los eligen

    Así como los políticos y empresarios tienen numerosos esquemas de seguridad que les pagamos todos los colombianos, ellos también tienen que pagar zonas de estacionamiento regulado. Ahí tienen que entrar las fotomultas. Si usted parquea su vehículo mal debe recibir una infracción. 

    Y, como si fuera poco, algo que va ligado a la inseguridad de las ciudades es la alteración de las placas, porque les ponen películas encima, pinturas o alteran los números. En ese punto las cámaras tendrían que entrar a sancionar también esta conducta criminal con fuerte sumas de dinero, pero esto en Colombia es antipopular no es bien visto, a la gente no le gusta que se le castigue cuando comete una infracción, solo cuando es víctima de uno de estos impresentables comportamientos. Hasta que a usted no le matan un familiar por pasarse un semáforo en rojo, hasta que un carro mal estacionado no le perjudica su jornada o que una moto no lo choca por adelantar por el lado equivocado, hasta ahí usted no entiende por qué son necesarias estas medidas. 

    Seguramente esta columna quedará en los anaqueles del olvido junto a otras cosas que hacen parte de los temas que nadie quiere tocar, de los que nadie quiere hablar, por esa doble moral, por esa hipocresía que existe en nuestro país. 

    Pasa igual con el pago de los peajes por parte de las motos, otro debate que no se da por cuenta de intereses políticos y de un gamonal importante del sector de las motos, que no permiten que esto pase. Yo si me pregunto hasta cuándo vamos a poner los intereses de una o dos personas por encima de los de un país. Es hora de que las motos paguen peajes, de que paguen al menos una de tantas tasas de las cuales se les ha quitado responsabilidad. Tampoco pagan impuesto de rodamiento, como si fueran por el aire, y eso sin contar las barbaridad de lo que acontece con el SOAT en donde no solamente más del 55 % de las motos del país circulan sin SOAT, sino que tienen quebrado todo el tema de aseguramiento. 

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