Hagámoslo por nosotros mismos

Foto: Koh Thmey

EDITORIAL

Todo lo que nos ha traído el coronavirus sin lugar a duda ha sido y será devastador en distintos frentes para la sociedad. Una de las cosas que más llama la atención es cómo queda en evidencia la necesidad permanente de la sociedad colombiana de estar gobernada por administraciones paternalistas y no hay una iniciativa propia, no hay un autocuidado que garantice una contribución colectiva a la superación del virus.


El coronavirus ha llegado con varias semanas de anticipación, y no intempestivamente como dicen muchas personas. En Wuhan, China, donde fue el epicentro de la contaminación están padeciendo este dicho desde diciembre. Se ha comprobado que las propagandas del gobierno chino han comunicado falsedades al mostrar bailes por haber superado el virus, pero en días recientes se han visto nuevos casos de este bicho que amenaza a la humanidad.

Colombia es un país con miles de problemas a nivel económico, sanitario, de seguridad, entre otros; por lo cual un problema de estas magnitudes puede ocasionar golpes estructurales al país.

Si bien los gobiernos son burocráticos y tecnócratas no están preparados para afrontar esta crisis. Pocos gobiernos en el mundo lo están. Si un gobierno tampoco cuenta con la cooperación de sus ciudadanos no solamente será mucho más difícil esta gran contingencia, sino que supone un reto casi imposible.

Si los ciudadanos no se preocupan por cuidar de su vida y la de los demás, es imposible que el Estado lo haga pues tiene muchos frentes para atender. Sorprende de manera negativa que si bien es conocida la falta de cultura de muchas personas en varias regiones de Colombia, que en plena pandemia mundial, donde está amenazada la salud de todos, se haya tomado esto como una charla, como unas simples vacaciones o como un descanso previo a la Semana Santa.

Pudimos observar en ciudades como Medellín, Bogotá y Cali miles de personas abandonando las ciudades principales por irse a pasar el puente. Otros que intentaron violar el inicio de la cuarentena nacional y por cuenta de ellos resultaron más de 7.000 multas y sanciones en todo el país. No se trata de quién es más malo rompiendo las reglas, se trata de cómo buena parte de los colombianos, para no generalizar, no están cuidando su vida misma.

El Estado, la Policía y el Ejército tienen unos límites. Preocupa lo que se avecina: el estallido social, que ya se ha sentido en algunas regiones del país como saqueos, robos, revueltas, entre otros. Es una bomba molotov que tiene distintos componentes: los venezolanos ilegales que están en nuestro país, quienes hoy son una bomba de relojería para toda la nación por cuenta de la situación que está sucediendo y el Gobierno aún no toma decisiones de deportaciones, que sería lo más indicado.

Todo radica en que si los ciudadanos son conscientes que el Estado tiene que velar por los temas de salud, económicos y de orden público, pues no se puede preocupar por gobernar la vida de cada uno de los ciudadanos ni puede disponer de un efectivo de la Policía o del Ejército afuera de cada hogar para que las personas no salgan si no es estrictamente necesario.

Si la crisis que están viviendo España e Italia llegara a golpear a Colombia sería de unas dimensiones inimaginables, catastróficas e insuperables. Si aún así esos países que tienen años luz de ventaja sobre Colombia están colapsados, no se quiere uno imaginar qué puede pasar si eso ocurre en el país. Y ahí la preocupación de las autoridades, el miedo del Gobierno y de miles de ciudadanos que sí cumplen las reglas con esas personas que no lo hacen.

Es un llamado desde este medio de comunicación a cada uno de nuestros lectores y seguidores, no solo para que lo interioricen sino para que lo repliquen. Es necesario el autocuidado, de no esperar a que el Gobierno nos diga qué hacer y qué no hacer. Cuidar la vida de cada uno es la responsabilidad más bonita que tenemos, y nos lo piden con una simple acción: quedarnos en casa. Quedarnos en casa mientras miles de personas de la sanidad están en sus labores, mientras otras tantas trabajan en garantizar que tengamos abastecimiento de alimentos y mientras otras están cuidando el orden público de la ciudad.